Alto, de anteojos, carismático, Lloyd Simmonds es una celebridad en la constelación de estrellas del maquillaje. Desde 2012 es el director artístico de Yves Saint Laurent, y su genio está siempre marcando las últimas pautas. “Mi inspiración proviene de los fabulosos colores de la naturaleza —declara—, en fijarme lo que llevan las mujeres en la calle, en las muestras de arte y en los museos que visito alrededor del mundo; también de mis viajes por los diferentes paisajes, ciudades y culturas. Cada cosa que veo es una inspiración mágica. De hecho, mi última propuesta otoño-invierno se desarrolló en pleno escenario de Nueva York, en el Lower Manhattan. El sol estaba poniéndose y lentamente empezó a caer la noche, con los edificios metálicos y el pavimento mojado teñidos de neón. Me basé en la energía de esta ciudad, como la imagen de todas las metrópolis; la vibración de las luces, el contraste de los materiales y la tensión entre los barrios altos y los barrios bajos como algo que enriquece a todas las capitales del mundo”.

Canadiense con residencia en París, Lloyd ha hecho de su profesión una herramienta de poder y status. Desde hace años es un habitual colaborador de las publicaciones más influyentes del mundo, como Vogue, Numéro, Harper’s Bazaar e, incluso, el The New York Times.

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Ha trabajado con los más célebres fotógrafos de la moda, entre ellos Karl Lagerfeld y Patrick Demarchelier y Ben Hasset, por mencionar a algunos de su larga lista de colaboraciones.

Su impronta teatral lo ha llevado a crear maquillajes para los desfiles de Yves Saint Laurent, Stella McCartney, Gucci, Lanvin, Dior Couture y prêt-à-porter, Valentino Couture y prêt-à-porter, Giorgio Armani, Dolce & Gabbana, Versace, Louis Vuitton, Comme des Garçons y Yohji Yamamoto, entre otros. Para él, simplemente se trata de arte: “El proceso para seleccionar los tonos para las paletas de la nueva temporada es similar a escribir una historia. Creo los colores para contar una historia en el arco de un año: desde la frescura de la primavera al calor del verano, del drama del otoño a la festividad de la temporada estival”.

Así, la relación entre YSL maquillaje y la alta costura constituye una simbiosis natural: “Siempre nos inspiramos en colores mágicos, el lujo y la increíble mano de obra en el proceso de costura, y que juntos originan un producto espléndido. Y en este sentido las paletas de colores motivan a miles de mujeres de todo el mundo a ser parte de este magnífico proceso como las creadoras de su propio look”.

Sin embargo, este artista tiene muy claro que las mujeres han cambiado y así como buscan trajes que se adapten a su vida cotidiana, también quieren un maquillaje que las acompañe. Para ellas aconseja: “En el trabajo el look debe ser mínimo, fresco, limpio, impecable. Lo mismo para un cóctel, tan sólo se debe añadir un color extra para enfatizar algún rasgo, ya sean los ojos o los labios. Para una fiesta, ideal atreverse a un tono más jugado”. Y este invierno, si es neón, mucho mejor.