Fue una expedición excepcional. Culturas, continentes, siglos, poesía, arte y filosofías se fusionaron en pleno desierto, frente al Golfo de Omán. Las mismas aguas que muchos navegaron para llevar a otras fronteras las fragancias de los místicos perfumeros árabes. Esta vez, desde las mismas arenas, levantaba el velo —cual esquiva odalisca— la última creación del diseñador Thierry Mugler: la fragancia Alien Eau Extraordinaire.

Bajo el concepto de “mujer solar”, esta compañía apuesta por una historia femenina de energías positivas que atraen al resto de la humanidad. Un magnetismo capaz de una revolución gentil. El efecto invisible del aceite de neroli, té de bergamota y la polinésica flor de tiare tras el aroma.

Un relato presentado a  los medios en torno a una fogata y bajo las estrellas. Casi a la espera de que esta incandescente mujer Alien aterrice en plena Arabia. En el grupo, atenta, estaba con una mirada igual de luminosa Sandrine Groslier, la nueva protagonista de la industria cosmética mundial. Está expectante, no es un evento cualquiera. Aunque ella no es la protagonista del spot, es su debut en sociedad como la primera presidenta de Fragancias y Moda de Clarins Group.

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Al otro día Sandrine está en su villa. A pasos de su piscina privada y con vista al mar arábico. Anda con look veraniego, pero no descansa. Se concentra en papeles, carpetas, el mail, además del manejo de “la fuente”, punto de recarga de perfumes. Tal cual lo hacían en el pasado madres y abuelas y que Mugler rescata en este nuevo siglo.

Sin duda esta francesa, en energía, supera la historia de la heroína Alien.

—¿Cómo asume ser la primera mujer en este cargo?
—La marca Thierry Mugler lleva 21 años con dos fragancias hits. Mi desafío es un tercer éxito.

—¿Cuál es su plan?
—Volver a las raíces. Trabajar bajo el concepto de la cocreación. Que no sea un equipo de marketing detrás de un producto, sino que un grupo unido por la misma pasión y con el señor Mugler que nos presente su inspiración. Sumar otra gente, como artistas y filósofos para crear valor.

—¿Qué sello quiere dejar?
—Que sea el producto el que llegue a las mujeres.  Aspiramos a que sientan nuestras fragancias como suyas, que les despierten emociones.

—¿Y eso parte con el frasco como objeto de deseo?
—Es un hecho. Cuando veo Alien Eau Extraordinaire admiro una pieza de arte moderno.

—¿Cómo es trabajar con un concepto y no con una celebridad?
—El trabajo con famosas se da más en Estados Unidos. Nosotros escogimos una modelo totalmente desconocida, porque nuestro icono es Thierry Mugler. Además, no sabemos a lo que una celebridad se puede asociar más adelante. No entrega un universo muy construido. Y mi nueva visión de futuro es que no sea necesario tener una cara, una embajadora famosa. La historia es más importante.

—Su campaña habla de la “mujer solar”, ¿se siente como tal en esta industria?
—Me gustaría, pero la “mujer solar” no se define como tal, son los otros quienes le otorgan esa categoría. Por mi energía y pasión, creo que podría serlo.