Doctor, cura y peluquero. Ellos saben tus secretos, ponen oído a tus problemas y entregan consejos. Lee Stafford (47) no cura enfermedades ni da bendiciones, pero sí escucha lo que el más curioso periodista o fans sueña: lo que sucede en la intimidad de las celebridades. Este peluquero inglés, fiel a los principios de su rubro, no dice nada.

Con suerte menciona algún nombre de su famosa lista de clientes, que va de un integrante de los Rolling Stones a la modelo e it girl Agyness Deyn, a quien le dio esa cabellera corta y platinada que la impulsó en las competitivas pasarelas.

Lee Stafford (47) no cura enfermedades ni da bendiciones, pero sí escucha lo que el más curioso periodista o fans sueña.

A poco de llegar a Chile a lanzar la línea de productos con su nombre, que se venderá en exclusiva en Farmacias Ahumada, habla con CARAS desde Londres. Una parada excepcional en su agenda jet set, que lo tiene moviéndose entre Europa, Hollywood y Brasil.

La fama no va de la mano con la arrogancia, pese a su éxito. Todo lo contrario, con encanto especial recuerda sus inicios en una industria altamente competitiva, cuando era un chiquillo de pueblo que soñaba con mudarse a la capital británica y hacerse un nombre. “Partí cortando el pelo en el comedor de mi mamá. Estaba ansioso por aprender y así empecé a tomar todos los cursos disponibles”, recuerda.

—¿Cómo se gestó el momento del despegue?
—Partí a Londres, gracias a amigos y familiares que me apoyaron con dinero. Al poco tiempo su talento fue siendo conocido en el boca a boca y en 1997 se llevó el galardón del Mejor Estilista de Hombres del año.

—En su partida llena de ilusión, ¿vio El joven manos de tijera o Shampoo?
—(Da una carcajada) Vi las dos películas, pero no llegaron a influir mi carrera directamente.

—Pero es como el personaje de Warren Beatty: rodeado de mujeres y con un estilo de vida de celebridad.
—Quizás, en mi subconciente, la película Shampoo tuvo un impacto. Pero fue mi mamá la que siempre me incentivó a tomar este camino. Siendo un adolescente, mientras conversábamos de mi futuro, me dijo: ‘Detestas el frío y hacer trabajos en que te ensucies, además te encanta la moda’. Fue ella la que se adelantó y me matriculó en el instituto para que estudiara esta profesión.

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—¿Ser atractivo y heterosexual tampoco lo perjudicó en la industria?
—No. No (dice con tono humilde y también pícaro).

—Para una industria tan competitiva, ¿es necesario construir un personaje para destacar?
—La verdad, siendo muy honesto, trato de mantenerme lo más real que puedo. Mi única autoexigencia es ser lo mejor que puedo en mi área.

—Generalmente su trabajo se desarrolla en la trastienda, pero no en su caso.
—Ayuda no ser tímido.

—¿Cómo divide sus frentes de trabajo: el salón, los negocios, la TV?
—No lo tomo como un problema. Finalmente, es trabajo que se funde en uno solo. Además, soy muy bueno delegando.

—Ha cortado el pelo a clientes que van desde Mick Jagger a Victoria Beckham, ¿cuál es su marca registrada con las tijeras?
—No tengo un corte de pelo típico. Al contrario, cada caso y estilo lo enfrento desde la individualidad del cliente. Y todo el placer de cortar el pelo es buscar todo tipo de formas, inventar un look y hacer que la persona se sienta bien.