Su mirada sensual, labios gruesos y movimientos suaves casi felinos parecen no haber cambiado desde que Laetitia Casta fue descubierta a los 15 años por un fotógrafo en las playas de la isla de Córcega. Quizá fue su cuerpo de medidas perfectas y ese rostro de niña-sexy que sigue manteniendo hasta hoy, la receta perfecta para cautivar en poco tiempo a los franceses y al mundo entero.

El modelaje llegó de inmediato y luego los videos (Baby Did a Bad, Bad Thing) que hizo para el cantante Chris Isaak y más tarde el sexy Te amo con Rihanna donde mostró su faceta erótica y también su talento frente a las cámaras.

Las ofertas no tardaron en aparecer. Fue rostro de grandes marcas como Guess, L’Oréal, Victoria’s Secret, portada de Sports Illustrated, Rolling Stone, participó en el calendario Pirelli. Incluso la revista Time la nombró “una de las personas más influyentes del año”.

Gran amiga del diseñador Yves Saint Laurent quien le creaba los vestidos que mostraba en público. Su cautivante feminidad unida a esa actitud misteriosa que la caracteriza la llevó a ser elegida como la Marianne de París, un símbolo alegórico de la República Francesa, que se encuentra en el interior de todos los ayuntamientos.

Su paso al cine llegó rápido y en paralelo, partió con la película Astérix y Obélix contra el César de Claude Zidi e incluso trabajó junto a Raúl Ruiz el 2001 en Les âmes fortes como Thérèse.

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“Tenía 19 años y estaba comenzando. Raúl fue una persona muy generosa, aprendí mucho de él. Recuerdo que una vez me dijo: ‘Laetitia, tienes 60 expresiones faciales…’ y yo lo tomé mal, pensé que era algo negativo. Luego me explicó: ‘No es así, los buenos actores tienen sólo 9 expresiones’. Y ahí entendí que había sido un cumplido” (ríe).

Laetitia Casta está en Ciudad de México como rostro oficial del perfume L’Extase de Nina Ricci, en el marco de la presentación del Patrimonio Histórico de la marca francesa, que por primera vez fue traído a América Latina.

El ser mujer, el mundo femenino es un tema que le importa y siente que su fundadora Madame Ricci la representa porque, afirma, “fue  visionaria y luchó por sus sueños”.

“Creo que Nina tenía un pensamiento claro y seguro, moderno y mucho más evolucionado que las jóvenes de su época. Y ella invitó a perseguir lo que soñamos y creó su casa de costura y luego los perfumes. Y les dijo a las mujeres: ‘sean ustedes mismas’, puso al género femenino en otra posición, como diosas, algo muy difícil en esos tiempos”.

¿Qué nuevos desafíos cree que tiene hoy la mujer?

Tenemos que superar la imagen que existe  de la mujer. Hay demasiada presión. Y no es sólo superficial o física. Te hacen creer en un estereotipo que no es realmente verdadero. Es algo que sobrepasa lo femenino, que no puedes sobrellevar porque es demasiado superficial y caes en ese juego. Creo que debemos volver a algo más instintivo, más animal, más profundo.

¿Existen derechos aún por defender, luchas por dar?

Creo que la idea es no pelear más. Debería ser natural expresar nuestra manera de pensar. Podemos ser todo al mismo tiempo porque tenemos lo femenino y masculino en nuestro interior. Me gustaría que pudiésemos ser como los animales, porque ellos no tienen roles.

Laetitia Casta es madre de tres hijos. La mayor, Sahteene, es fruto de su noviazgo con el actor, director y fotógrafo de moda Stephane Sednaoui, los pequeños Orlando y Athenea, nacidos en 2006 y 2009 respectivamente, lo son de su matrimonio con el actor italiano Stefano Accorsi, del que está separada.

¿Se desarrolla más el instinto especialmente cuando eres madre?

No, especialmente cuando eres mujer. No creo que nosotras nos transformemos en mujer cuando tenemos hijos. Algunas son madres y no son felices. No hacen nada por la vida, por ellas.

¿Sintió algún cambio importante cuando fue madre?

No, siento cambios en mí cuando tomo elecciones como tener niños, elegir amar a una persona, decidir hacer una película. No quiero encasillarme y hacer una caricatura de lo que es ser una mujer, eso no es verdad. Me siento feliz… pero no sólo con mis niños, les pondría demasiada presión a ellos si les doy el poder de hacerme feliz. Esto es muy triste, es un gran error, ellos no son responsables de eso, realmente no son responsables de nada.

Yo elegí tenerlos, por lo tanto deben que hacer sus vidas y yo la mía. Quizá soy egoísta  pero me he dado cuenta de que tenemos que ser un poco más egoístas en la vida.

¿Qué piensa del machismo?

Depende de la cultura y del país. Pero creo que estamos perdidos en el mundo de hoy. Y están especialmente afectadas las mujeres y niños por la estupidez y agresividad de los hombres. Para mí la mujer representa gracia, la posibilidad de un nuevo mundo, de optimismo, es el futuro. Por eso creo que les ponen restricción  porque temen a ese gran poder. Si la mujer fuera más intuitiva  y se diera cuenta de lo conectada que está con la naturaleza  podría cambiar el mundo, muchas de ellas no se conectan porque temen lo que tienen.

¿Ha hablado de soñar, cuáles son sus sueños?

Mis sueños son expresarme en todos los ámbitos posibles que me hagan feliz, puede ser dirigiendo, siendo actriz….es bastante personal.

Laetitia ha participado en al menos 20 películas, obtuvo el Swann de Oro a la mejor actriz en el Festival de Cabourg de 2008 en la cinta Nés en 68 y el año pasado dirigió su primer cortometraje En moi (En mí), que fue protagonizado por Yvan Attal y Lara Stone en la Opera de París. El filme fue especialmente seleccionado por el cortometraje de clausura en la 55ª Semana de la Crítica de Cannes 2016.

¿Cómo se definiría?

Se queda pensando un rato y con la mirada fija dice fuerte: “Me siento como una gran ola, la que nadie puede detener… (ríe y abre los brazos) Siento algo en mi interior que tiene que fluir… Es una fuerza natural”.

¿Qué opina de que su imagen siempre se asocie con la sensualidad?

Me gusta ser mujer, vivir con mis sentidos, mi sensualidad. Todos tenemos emociones, no solamente las mujeres pero uno no las muestra mucho debido a la sociedad, para protegerse porque no sabes cómo manejarte con ellas, te avergüenzas. Tengo suerte de tener un trabajo donde puedo mostrar mis emociones, sintiendo bajo mi propia experiencia de vida, usándolo y expresándolo y haciendo algo con eso.

Por ejemplo, cuando me dicen que exprese Libertad… debo ser como un niño y jugar, es como sentirse una bailarina de ballet. Y así en todas las áreas. ¡¡¡Necesitas expresarte!!!

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¿Qué miedos tiene?

El sentir que no trato, que no lucho por lo que siento o quiero… Siempre hay que intentar aunque se fracase. Me da miedo no ser honesta conmigo, perderme en un camino equivocado.

¿Y cómo trabaja eso, cómo va guiando su camino, se detiene a reflexionar, es analítica?

Bueno, tomo decisiones  y si no lo consigo voy hacia adelante, creo en mí y no me detengo. Si tienes una manera de pensar y estás segura, aunque haya personas que no piensan igual hay que seguir y hacerlo por ti no para agradar al resto porque es una necesidad. Es autocuidado.

Le gusta la lectura de Marguerite Duras, en su inglés afrancesado se abre con facilidad, es apasionada. Los temas profundos le interesan y confiesa que es inquieta intelectualmente pero sobre todo observadora.

¿Siempre está viviendo y pensando tan intensamente?

Sí, es verdad pero lo que más me gusta es conocer gente, me hacen pensar más y hablar de la vida. Te proyectas en ellas, es como un espejo, aprendes de sus historias… Son regalos que aparecen en tu camino…

¿Cuáles son sus proyectos a futuro?

¡¡¡Muchos!!! (ríe) Pero quizá voy a intentar ahora con el teatro…