1.- “La cantidad de factor solar que se aplica no es relevante”:

Según la dermatóloga y académica de la Universidad de Chile, Verónica Catalán, esta creencia es absolutamente incorrecta. “La protección indicada está dada para el uso del producto en determinada cantidad. Se estima que en el rostro esto es aproximadamente una cucharada de té, y en el cuerpo la aplicación debe cubrir uniformemente la piel”, puntualiza. Antes de permitir el lanzamiento de cualquier nuevo factor solar al mercado, para ver su verdadera potencia el organismo regulador estadounidense Food & Drug Administration (FDA) realiza testeos esparciéndolo por completo en las áreas expuestas a la radiación. Los expertos de esa entidad suelen ejemplificarlo diciendo que el cuerpo es una torta y el FPS el glaseado que la recubre, a fin de evitar escatimar en producto.

2.- “Los autobronceantes protegen del sol”:

Una reciente investigación publicada por la Universidad de Emory en Atlanta (EE.UU.), reveló que un 86 por ciento de las mujeres que utilizaba autobronceantes reducía —o simplemente obviaba— el número de protección del factor solar. La dermatóloga de la Clínica Alemana, Bernardita Lorca, dice que es un fenómeno que ve a diario en su consulta. “En este caso el oscurecimiento de la piel se produce gracias a una sustancia llamada Dihidroxiacetona (DHA), que al combinarse con un aminoácido natural del cuerpo provoca una reacción oxidativa en la epidermis, lo que se traduce en su coloración. Este efecto dura mientras las moléculas de DHA permanecen sobre la piel. Por eso es importante tener presente que el color obtenido es ficticio, y no protege de la radiación solar” explica. Para aquellas mujeres que no desean lucir pálidas, la experta aconseja combinar siempre ambos productos, pero jamás prescindir del FPS.

3.- “El FPS no tiene fecha de vencimiento”:

Falso. Todos tienen fecha de caducidad y es importante respetarla porque transcurrido ese tiempo empiezan a disminuir sus propiedades fotoprotectoras. “Esa fecha es para los filtros que están cerrados, pero también incluye los abiertos que van perdiendo su estabilidad química por la oxidación del aire, lo mismo que aquellos expuestos a cambios importantes de temperatura, como cuando permanecen en el bolso de playa. Lo mejor es renovarlos cada temporada”, señala la doctora Verónica Catalán de Dermédica.

4.- “Si el maquillaje tiene factor, no es necesario usar FPS adicional”:

Aunque saltarse un paso suena tentador, el ‘atajo’ resulta engañoso. En entrevista a la revista Glamour USA, la dermatóloga y profesora de la Universidad de Miami, Leslie Baumann, explicó el porqué: “Las bases de maquillaje y polvos con FPS incorporado pesan menos que el factor, entonces su uso no es suficiente. Una mujer necesitaría incrementar siete veces la cantidad de base promedio por uso —catorce en el caso de los polvos compactos— para conseguir el mismo grado de protección”.
¿La mejor alternativa? Aplicar primero el FPS seguido del maquillaje para una cobertura extra.

WP-SOL-1935.-“El sol seca las espinillas, por eso las pieles con acné no necesitan protección”:

Con todas las opciones que hay en el mercado, no hay excusa que valga. “Los filtros solares recomendados para las pieles acneicas son los geles, sprays o cremas fluidas no comedogénicas y libres de aceite (oil free), que protegen del daño solar sin agravar el problema. Por otro lado, si bien es cierto que la luz ultravioleta puede tener un determinado efecto antiinflamatorio en la piel, también puede generar una secuela llamada hiperpigmentación post inflamatoria, donde queda una mancha café muy difícil de borrar en el sitio inflamado”, advierte la dermatóloga Verónica Catalán.

6.- “Los suplementos que fomentan el bronceado, como las pastillas de betacaroteno, protegen del sol”:

“Estas pastillas ayudan a acelerar el bronceado, ya que la piel adopta un color anaranjado, sin embargo no está demostrado que sean capaces de otorgar fotoprotección. También hay productos que contienen un helecho llamado Polypodium Leucotomos, que proporciona una protección equivalente a un FPS 2, y no es suficiente como para prescindir del fotoprotector tópico.

7.- “El FPS se aplica sólo una vez al día”:

De acuerdo con un estudio efectuado en 2012 por el Coppertone Research Center —una de las entidades investigadoras de protección solar más grandes de Estados Unidos—, el 21 por ciento de las personas considera que no es necesario reaplicar el factor. No sólo eso, sino que la mayoría desconocen que pasado las dos horas y media la posibilidad de sufrir una quemadura solar es cinco veces más alta en comparación con un individuo que sí lo hace.
La doctora Lorca explica: “El filtro debe echarse nuevamente cada tres horas para garantizar su efectividad, sobre todo porque el calor, agua y sudor inactivan sus propiedades protectoras”.

8.- “No es imprescindible resguardar los labios ni el cabello del sol”:

La doctora Catalán cuenta que uno de los sitios más importantes donde se produce el carcinoma espinocelular es precisamente en el labio inferior. Hoy existe un sinnúmero de productos que fotoprotegen e hidratan los labios al mismo tiempo. Lo importante es reaplicarlos a menudo y usar un FPS 15 como mínimo. Con respecto al pelo, advierte: “Este protege nuestro cuero cabelludo de la radiación solar, si bien pierde brillo y suavidad en presencia de la radiación ultravioleta. Por eso se recomienda el uso de sombreros. También, hay productos cosméticos diseñados especialmente para proteger el cabello de los rayos UV.

9.- “El producto protege desde el minuto en que se esparce en la piel”:

La dermatóloga de la Clínica Alemana asegura que ésta es una de las creencias erróneas más arraigadas. “Todos los FPS, especialmente los filtros químicos, demoran entre 15 a 20 minutos en interactuar con la piel y, por ende, en hacer efecto. Lo mejor es echarse factor tranquilo en la propia casa, antes de salir”.