El nada sutil arte de ser una gorda es el libro que hace unos meses lanzó la modelo norteamericana Tess Holliday —con 1,5 millón de seguidores en su cuenta de Instagram— que no sólo reivindica las curvas
plus size y los kilos de más. También forma parte del fenómeno mundial denominado body positive que apunta a que las mujeres se sientan cómodas, felices y orgullosas con sus cuerpos y con lo que ellas quieran ser.

Fat Judy Garland Photo by @nickhollidayco #effyourbeautystandards

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Un movimiento que comenzó hace un tiempo en las redes sociales, que democratizó la imagen y terminó con los estereotipos femeninos de belleza y físicos perfectos, y que en la actualidad cuenta con sus propias páginas web, redes profesionales y hasta con embajadoras como la cantante Adele y Ashley Graham; la primera modelo curvy en ser portada de la revista Maxim, que acaba de abrir el desfile H&M en París y ya anticipó que piensa levantar un imperio al estilo de Oprah Winfrey.

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La industria, grandes marcas y hasta la alta costura se han sumado a esta tendencia y han integrado en su publicidad y desfiles a mujeres reales que han roto con los clásicos cánones de belleza. Mientras en su minuto Victoria’s Secret incorporó a su campaña a ‘ángeles’ con estrías, Desigual escogió como imagen a la modelo con vitiligo Winnie Harlow y Céline a la octogenaria Joan Didion. Ahora Adidas ha generado noticia por mostrar a la maniquí Arvida Byström con vestido de encaje blanco y sus piernas sin depilar.

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Winnie Harlow, Getty Images

En Chile no es distinta la cosa. Diversas youtubers, blogueras e influencers XL han sacado la voz, liderado campañas y protagonizado documentales como el hasta ahora denominado ‘Amamos las curvas’ que intenta reflejar este cambio en la industria. Finalmente son ellas quienes democratizaron el concepto de belleza y demostraron al mundo que se puede ser famosa y exitosa sin ajustarse al concepto de hermosas y perfectas.

Camila Navarrete periodista y popular bloguera, cuenta que su sitio (www.nosoyfashionista.cl) nació por casualidad, cuando en 2013 publicó una experiencia de body shaming (hacer sentir mal a alguien por el aspecto de su cuerpo) que tuvo en un spa mientras estaba de vacaciones. “Eso fue el boom para que muchos de mis lectores abrieran los ojos con respecto a esto. Desde entonces empecé a compartir mis vivencias en el tema y muchas personas se identifican con esto. Mi aporte es seguir luchando para que se termine con esta práctica (body shaming) y para que nuestro aspecto no sea determinante a la hora de enfrentarse a la vida. Plus size o no plus size, todos debemos tener las mismas oportunidades”.

Aunque cree que Chile nunca está preparado para grandes cambios, siente que se ha avanzado y que las mujeres de talla grande han logrado entrar a lugares que estaban reservados sólo para cierto biotipo de mujeres, como la publicidad, por ejemplo. “Me encantaría ver a una mujer plus size con un papel tan importante en la TV como el de Tonka Tomicic, Monserrat Alvarez o un rol protagónico en una teleserie de la tarde. Sería una buena señal que nuestras capacidades estén por sobre el aspecto que por décadas nos ha impuesto la TV. Las mujeres que luchan a diario contra sus físicos se sentirían mucho más fortalecidas”, señala Camila, quien hoy es la imagen de una conocida tienda de vestuario.

La modelo curvy y youtuber —con casi 40 mil seguidores en Instagram— Antonia Larraín también consiguió un espacio en el mundo de la moda y publicidad. “Los medios, las marcas, el mundo entero se dio cuenta de que no pueden hacer que ciertas personas no existen, ignorar a una minoría que en realidad es una mayoría, porque el común de la gente no tiene el cuerpo de las modelos que muestran en las propagandas. No se trata de moda, sino de un proceso de aceptación de nuestras diversidades y diferencias, y los medios están reflejando esta realidad. De hecho yo no postulé a ninguna agencia, a mí me buscaron por el ruido que estaba metiendo en mis redes sociales. Quedé en shock cuando me llamaron para ser modelo, pensé que eso no era posible; nunca vi a otra chica como yo en TV. Cuando empecé a ver a otras modelos, ¡y que se veían tan lindas!, me atreví a usar prendas y a sentirme sexy, algo que hasta entonces no había experimentado”.
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Larraín, quien creció leyendo revistas de moda y aspirando a ser como las maniquíes que aparecían en sus páginas, agradece que hoy exista transparencia y se conozca el uso del photoshop en las publicidades, que evita idealizar inalcanzables.

LA REBELIÓN PERFECTA

La sicóloga Nerea de Ugarte encabeza el movimiento social La rebelión del cuerpo que busca educar sobre los efectos negativos que tienen los estereotipos de género sobre las niñas y adolescentes. Ello, basado en la encuesta Adimark Unilever (2016) que afirma que 1 de cada 2 niñas chilenas siente presión por su imagen física y casi el 40% de mujeres entre 10 y 17 años abandona alguna actividad física pública por no sentirse segura de cómo se ve físicamente.

A juicio de la sicóloga, esta inseguridad que se ha apoderado de nuestras menores tiene directa relación con la industria que ha impuesto cánones de belleza para vender más. “Mientras más inalcanzable el estereotipo, más intentarán las mujeres parecerse a éste. El modelo de negocio ha sido generar inseguridad y rentabilizar con eso; inseguridad personal que repercute en depresión y ansiedad, donde el cuerpo tiene protagonismo importante y muchas veces existe una imagen corporal distorsionada que nos desmotiva y baja el ánimo. Por años fuimos inconscientes y cómplices de ello, no nos dimos cuenta del impacto que esto tiene en la construcción de identidad y seguridad femenina, en las brechas y violencia de género”.

La redefinición de la belleza comenzó a cambiar hace algunos años en momentos en que se visibilizó que esta mirada estereotipada de la mujer también era una forma de violencia y cuando las corrientes feministas empezaron a cuestionar que sus cuerpos fueran un espacio público de opinión y no uno propio, sostiene De Ugarte; idea que comparte Camila Navarrete. “Las personas suelen juzgar y creer que tienen potestad sobre los físicos de los demás, sobre todo de mujeres.

A los hombres no se les somete al escrutinio público por su aspecto. Entonces, se opina y se enjuicia sin darse cuenta que estos comentarios pueden ser muy hirientes y dañinos. La gente pasa por alto que el cuerpo es una cuestión personal y cuando me agreden por ese lado, ¡lo paro en seco! ‘¿Quién eres tú para evaluarme y decirme si debo o no bajar de peso, alisarme el cabello o dejar de hacerme tatuajes?’. Por otro lado, se suele ligar la delgadez con buena salud, éxito y felicidad, cuando en verdad esas cosas son parte del ser y no de un físico en particular”.

Para Nerea, el reducir los atributos femeninos a una cosa física, sexual y no a sus capacidades, fortalezas, potencialidades y propósitos, perpetuará a la mujer en espacios acotados. Propone que la discusión no se centre más en la belleza, sino en las mujeres valientes que se han atrevido, fracasado, caído y levantado; que ven el error como oportunidad y aprendizaje de vida. “En el fondo, en lo que son capaces de hacer más allá de cómo se ven. Está bien que exista libertad de expresión en la publicidad, el tema es la responsabilidad social detrás, en pensar ¿a quién estamos llegando?, ¿qué realidad estamos construyendo? Las empresas y medios puedan vender igual, pero sin patologizar a la sociedad ni violentar a las niñas, sino volviéndolas seguras, enseñándoles a ser más bacanes y completas”.

Convencida de que lo central en cualquier mujer más allá del físico es la actitud y quererse, la maquilladora Carla Gasic y la conductora Angélica Castro imparten charlas a sus pares donde aconsejan cómo sacarse partido. “La actitud lo es todo. Sigo en Instagram a Posi Panda, una americana precursora del body positive que muestra con orgullo su cuerpo, con el mensaje: ‘quiérete, que es lo más importante’. Si yo fuera su pareja, ¡moriría de amor por ella!”.

Para Gasic, aceptarse es sinónimo de belleza. Y bien lo sabe ella quien, descontenta con su boca delgada, en 1998 se colocó biopolímero que empezó a caerse con el tiempo. “Estuve mal hasta el año pasado que me operé y pude volver a mirarme al espejo, hacerme fotos y sentirme linda. Lo importante es tener claro que en ocasiones uno deforma la realidad; en mi caso, lo único que veía era mi boca desproporcionada. Muchas veces las niñas con sobrepeso se ven más gordas porque la mente distorsiona la imagen. El consejo a las madres es a no enviar mensajes incorrectos y fortalecer el autoestima de sus hijas para que se quieran como son y no aspiren a una realidad o estereotipos que no existen”.

Para Carla “si eres pechugona, no te tapes; ponte un escote que te alargue el cuello y muestras lo bueno que tienes. Insisto, quererse y la actitud ¡es todo! Es un trabajo diario porque en la actualidad necesitamos la aprobación social para seguir adelante; muchos viven de los likes. Un alto número de mujeres a los 50 no han disfrutado, están deterioradas, con un vacío y se deprimen. Lo primero es ser feliz uno para que los que te rodean también lo sean. Tu energía influye en lo que ocurre a tu alrededor. Hay que darse cuenta de eso; tener conciencia, mirarte y analizar qué te duele, ¡despertar! Esto no tiene que ver con la belleza sino en cómo te quieres y lo que reflejas”. En conclusión, sacarse partido es destacar nuestras fortalezas personales.