No es alta, ni flaca ni rubia. Pero Kemal Harris, al igual que Claire Underwood, conoce el poder. Lo sabe y lo usa. Es una de las asesoras de imagen más exitosas del espectáculo y la responsable de construir el look de la protagonista de House of Cards en su tercer ciclo. Maneja el estilo, lo único que se le va de las manos es contar con tiempo libre.

Sabemos lo anterior porque logramos una conexión flash con Nueva York para hablar con esta influyente canadiense, quien junto a su socia Karla Welch —a cargo del negocio en Los Angeles— forman una de las duplas fashion más buscadas del entretenimiento. La última edición de The Hollywood Reporter las puso en la cima de su esperada lista con Las 25 Stylists Más Poderosas. La dupla es sólo superada en la primera posición por Petra Flannery (asesora de Emma Stone) y Leslie Fremar (consultora de Julianne Moore).

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La relación de Harris con Robin Wright antecede a la serie de Netflix. Y fue la propia protagonista quien la llevó al set de este drama político.

—Supe que eras una chica rockera.

—¡Sí! (ríe) Toco bajo en una banda de Nueva York que se llama Matte Black.

—¿Qué pasa cuando le piden a una rockanrolera vestir a una mujer en política?

—Trabajo en esta industria hace trece años. Estudié diseño e historia de la moda, así que tengo un conocimiento de lo que son las tendencias. Hacer música me aporta una fuente de energía magnífica. Por eso siento que tengo la flexibilidad necesaria para construir un personaje como el que interpreta Robin. Además de toda la investigación, es fácil encontrar inspiración para vestirla.

—Después del éxito de tu trabajo en House of Cards, ¿te han pedido asesoría desde el mundo político?

—Hasta el momento no me han contactado clientas desde ese círculo (carcajadas).

—¿Y has acudido a ellos por ayuda?

—Sí. Llamé a un consultor de la Casa Blanca para un capítulo en que Claire tenía que vestirse para una comida oficial. Tenía preparado un traje plata Ralph Lauren y no sabía algunos protocolos, como si debía usar guantes. Desde allí me dieron un marco de lo que es tradicional y apropiado, como lo opcional de este accesorio.

—Estás cerca del mundo del poder, tanto el de Hollywood como, en ficción, de Washington. ¿Qué tienen en común?

—Son bastante diferentes. En lo mío, una vez que una clienta sale a la alfombra roja pierdo el control. Entras a competir con diseñadores y las propuestas del resto de estilistas.

—Con un personaje tan fuerte, ¿es difícil vestir a Robin Wright para las galas y que no la comparen con su álter ego de Netflix?

—Llevo trabajando con ella bastantes años, antes de que propusiera mi nombre para la serie. Entonces conozco su estilo. Y, por un tema profesional, quiero que ella destaque sobre el resto.

—En la tercera temporada hay cambios en la vida de Claire que implican otro look. ¿Fue un desafío?

—Los dos primeros ciclos me dieron una base muy clara. En esa etapa su estilo mostraba su determinación por lograr ciertas metas. En esta nueva entrega tratamos de darle un respiro. Suavizar un poco lo anterior. Para eso buscamos muchas referencias en los años ’40.

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—Contaste que veían películas juntas para lograr esa imagen.

—Sí, a distancia, porque vivo en NY. Ya habíamos hablado de las referencias y, previo a grabar esta nueva temporada, ella revisó El halcón maltés y me escribió sobre las cosas que le gustaron. Le encantaron los cortes de las chaquetas. Y ahí empezamos a discutir los detalles.

—Elegiste para un capítulo un diseño Derek Lam, nombre favorito de Michelle Obama.  

—¡Es verdad! Se nos acercan muchos diseñadores. El estilo de algunos tiene relación con nuestra estética y así puede verse en esta temporada el trabajo de Altuzarra, Proenza Schouler y Michael Kors.

¿Estás ansiosa por ver el impacto de tus elecciones en las mujeres y la industria?

—Sí. Estoy atenta a la recepción de esta tercera temporada. No sé todavía si lograré impacto en el ‘mundo real’. Ya veremos.

—¿Cuál será tu marca?

—Suavidad. Claire no tiene que ser tan dura.