Empezó a los 14 años, cuando los estilistas se llamaban peluqueros y sabían hacer de todo: “Soy de los que pueden peinar, cortar, teñir y también lavar la cabeza”, cuenta Diego Impagliazzo, el único latinoamericano que formó parte del staff de Tresemmé que estuvo a cargo de los principales desfiles del último New York Fashion Week.

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Mientras toma un capuccino en el Central Park Hotel, Diego asegura que es en estas pasarelas y no en las de Europa donde realmente surgen las tendencias que usaremos la próxima temporada. Para él, el NYFW es más real y menos teatral que París, Milán, Madrid y Londres. “La ropa que se presenta en pasarela es la que vas a ver después en las tiendas y en las calles, y lo mismo pasa con los peinados y los looks de maquillaje”, dice con la seguridad de un catedrático. Y no es para menos, lleva casi treinta años en la industria y ha trabajado para los desfiles más importantes del mundo, incluyendo Versace en su época dorada y varios Piazza Spagna.

—¿Cuáles son las principales tendencias que has visto?

—Lo interesante es que la moda es bien cíclica. Cosas que ahora nos parecen nuevas ya las habíamos visto, lo que ocurre es que hace tiempo nadie las mostraba en un desfile. Es el caso por ejemplo de los pelos volátiles, tipo mohair, que mostró Phillip Lim. El peinado parecía súper simple, pero tenía muchísimo trabajo detrás. Se veía como un moño hecho con nudos, pero tenía un trabajo artesanal y mucho producto de styling. Primero mousse para sumar textura y después dry shampú para darle liviandad. Creo que hoy las tendencias pasan un poco por ahí, más por los productos que por los peinados. 

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—Son los nuevos accesorios de la belleza…

—Exacto. Hoy las mujeres ya no tienen susto de cortarse el pelo, porque con un postizo después pueden hacerse lo que quieren. O al revés. Ni siquiera tienen que tener el súper corte porque con los productos indicados pueden cambiar mil veces de estilo sin necesidad de tocarse el largo.

—Este NYFW se vieron muchísimas modelos rubias. ¿Es el color del verano, una vez más?

—Siempre es el color del verano, pero además hoy en día la gran cantidad de maniquíes que están trabajando son rusas, y ese es su tono de pelo natural. Por eso mismo apenas terminan los desfiles muchas se cambian el color, porque necesitan diferenciarse y no ser una más del montón. En invierno históricamente se ven más tendencias en coloración. Las pasarelas de verano marcan pauta sobre peinados y cortes.

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Impagliazzo está acostumbrado a trabajar bajo presión. Viajó por todo el mundo como el peluquero personal de la top trasandina Valeria Mazza, peinó a Naomi Campbell por expreso pedido de la modelo y la adrenalina de los desfiles es una de las cosas que más le gustan: “Tienes diez minutos para peinar a cada una. Y da lo mismo si tiene el pelo limpio o si acaba de llegar de otro desfile con el cabello lleno de gel. No hay excusas. Tiene que quedar impecable, y nadie puede atrasarse. Para eso es muy importante el trabajo en equipo, ayudar y dejarse ayudar también”, dice.

—Desde hace algunos años eres embajador de Tresemmé. ¿Es difícil para un peluquero atarse a una marca?

—Depende del tipo de marca. Yo no trabajaría con una empresa que sólo vende shampú y acondicionador, porque realmente no son los productos que más ocupo ni los que marcan la diferencia. Pero en este caso es una propuesta atractiva porque la marca se especializa en productos de styling, que es lo que hoy la lleva.

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—Has estado varias veces en Santiago. ¿Cómo ves el look de las mujeres chilenas?

—Creo que es una mujer que se atreve cada vez más. Es diferente de la argentina, que es más reacia a usar mucho producto. El clima seco de Chile repercute en el pelo y en eso se parece más a la norteamericana. Son más arriesgadas, y eso es bueno.