L.J. Flanders estaba en el lugar incorrecto en el momento equivocado. El mismo lo asegura así. Tenía tan sólo 21 años y se involucró en una pelea callejera que lo llevó a tener que internarse durante catorce meses en la cárcel inglesa de Pentonville, mientras esperaba su condena. Fue una experiencia que, definitivamente, no le gustaría repetir. Las horas de espera, el denso ambiente y la desesperación lo acompañaron durante las largas noches dentro de su celda. Jamás se imaginó que esa misma tortura lo llevaría a transformarse en uno de los gurús del fitness más reconocidos, y a publicar un libro con indicaciones para ejercitarse en espacios reducidos.
Todo comenzó así. Para combatir el aburrimiento y, al mismo tiempo, mantenerse en forma, Flanders decidió ejercitarse dentro de la prisión. Si bien no tenía mucho espacio, ese mismo impedimento lo ayudó a descubrir un nuevo mundo. Poco a poco, comenzó a inventar nuevos ejercicios que le permitieran tonificar su cuerpo, sin la necesidad de un gimnasio ni de ningún tipo de inmobiliario o accesorio.

Si bien el joven jamás fue un aficionado al gym, las largas horas de espera lo llevaron a desarrollar un talento que tenía oculto. “Existen tantas combinaciones de abdominales y flexiones que se pueden realizar en una habitación de 3×2 metros, que jamás se aburrirán”, asegura.

Tanto fue su entusiasmo, que decidió tomar clases en la cárcel para convertirse en entrenador personal. “Una vez me certifiqué, conseguí un trabajo en el gimnasio de la prisión”, declara en una entrevista para Telegraph. Luego de ello, su nombre comenzó a tener relevancia en el mundo del fitness. De a poco, recibió peticiones de otros presos para que los entrenara y, una vez fuera de la cárcel, amigos y conocidos también lo contactaron. No se dio ni cuenta cuando alcanzó reconocimiento.

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Fruto de ello surgió la idea de publicar un libro. Si bien en un inicio consideraba que aún no poseía la experiencia o los conocimientos necesarios para entrenar personas, decidió continuar investigando y estudiando al respecto, siempre con la idea de desarrollar un manual de ejercicios para cada parte del cuerpo, sin equipos especiales, ni pesas, sólo basado en el peso del cuerpo. Cuatro años después The Cell Workout vio la luz.

En el manual, Flanders también incluye algunos movimientos de yoga y Pilates, disciplinas en las que el cuerpo es la única herramienta para el ejercicio. “Muchas de las personas que se ejercitan, no tienen la experiencia para darse cuenta del potencial que poseen sus propios cuerpos. Con esta rutina se pueden mejorar todos los aspectos del fitness, uniendo fuerza, capacidad cardiovascular, flexibilidad y muchos otros aspectos”, asegura en su publicación.

Básicamente, el texto resume la mejor forma de llevar el gimnasio hasta la casa. En la habitación, en la oficina, en el living o incluso en una celda, cualquier lugar reducido es perfecto para completar las rutinas de Flanders. La mayor parte del libro describe variados ejercicios divididos entre los grupos musculares por trabajar. El inicio de cada capítulo explica las funciones básicas, movimientos y propósitos de los músculos. Esto es seguido por los ejercicios, una descripción paso a paso de cada uno de ellos y fotos demostrando la correcta realización de éstos. El mismo Flanders es el modelo fotográfico de cada.

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Trote en el mismo lugar, sprints, flexiones, abdominales, sentadillas y un sinnúmero de otros ejercicios son los indicados en las rutinas. Un manual que permite que cualquiera pueda entrenar, sin gastar en gimnasio ni implementos. Por supuesto, la idea de Flanders es que también las rutinas motiven a otros presidiarios a ejercitarse y sobreponerse a esos difíciles momentos. “Está comprobado que el ejercicio ayuda a que los delincuentes superen sus adicciones y malos hábitos. Es una de las formas más sanas de entretenimiento y distracción. Combinando vida sana y trabajo muscular”, sostiene.

Hoy, Flanders tiene 25 años y trabaja como entrenador en un exclusivo gimnasio del grupo Virgin in Essex. Su libro de entrenamiento en espacios reducidos es sólo el inicio de su viaje personal antes y después de prisión. Luego de esto, tal vez Flander pueda llegar a pensar que no estaba en el lugar incorrecto en el momento equivocado cuando se involucró en aquella pelea…Al menos no completamente.