Por su ubicación privilegiada, en el corazón de la Polinesia, Isla de Pascua cuenta con un ecosistema envidiable que en cada lluvia recibe las precipitaciones más vírgenes del mundo. Esto, explica, en gran medida, porque es considerada por muchos como el último paraíso terrestre.

Cuando escucha esa afirmación, Reina Vaiteka no puede evitar que una sonrisa inunde su rostro bañado por el sol. Para ella, su producto es el fiel reflejo de esa afirmación. “Vainativa es una herencia que recibí durante un sueño en el que mi abuelo me contaba como nuestros ancestros se abastecían de agua en la cueva Vaiteka, donde se juntaba el fruto de las tormentas. Ahí conversaban y compartían mientras agradecían al universo este verdadero regalo”, recuerda.

Esta agua tiene propiedades únicas, es baja en sodio y las formaciones rocosas actúan como un filtro natural. Su cuota de mineralización es baja y garantiza una inmediata hidratación. Descendiente directa del rey de Rapa Nui, es conocida en el territorio insular como la Reina del agua gracias a su emprendimiento de bioinnovación que ha sido premiado y elogiado por expertos catadores del vital elemento. Vainativa fue clave para solucionar el problema del abastecimiento del agua en el territorio pascuense.

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“Mi nombre se lo debo a esa cueva y hoy todos mis esfuerzos están dirigidos en dar a conocer al mundo este producto que está íntimamente ligado al ciclo eterno de fertilidad. Aquí, desde niños nos inculcan la importancia de escuchar y ser escuchado. Por eso, ver cómo mi pueblo me apoya es una alegría enorme pero también una gran responsabilidad porque tenemos que traspasar lo aprendido y la obligación de cuidar este patrimonio que es un regalo del cielo”.

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Mensualmente se producen alrededor de tres mil unidades (pedidos: vainativa1@gmail.com) y además se hacen tours a la cueva donde los asistentes se maravillan con la historia que relata Reina Vaiteka y su marido Hernán Saravia. “Desde la recolección hasta el embotellado, tapado y etiquetado, todo se hace a mano. En el proceso, además de las ofrendas de agradecimiento nos preocupamos de armonizar el agua con canciones y buenos deseos. Antes de ser entregada al mundo, siempre le canto que “somos agua, somos vida, necesitamos vida y necesitamos agua Vainativa”.