Christy Turlington fue el icónico rostro de los noventa en el clímax de la era de las supermodelos. La ‘pandilla’ la completaban Claudia Schiffer, Naomi Campbell, Linda Evangelista y Cindy Crawford. Si a esta última se le recuerda por su lunar, a Turlington por sus célebres campañas para Calvin Klein, marca con la que ha tenido un eterno romance y que hoy la sube de vuelta al set. Con 47 años, la rubia posa -esta vez junto a su marido, Edward Burns- como rostro del perfume Eternity.

El lanzamiento de la fragancia se realizó en Nueva York uno de los primeros días de primavera. Allí, en una de las suites del sexto piso del Greenwich Hotel, Turlington conversó con CARAS. Luce impecable con un abrigo liviano negro, de manga tres cuartos y cortes rectos. Su casi metro ochenta se potencia con los zapatos charolados de taco alto. Su belleza es de impacto, no por ser perfecta, sino por lo contrario: se ríe y muestra sus arrugas con naturalidad. Su maquillaje es mínimo: “Mi ideal de belleza es aquel en el cual las mujeres asumen el paso de los años y no niegan lo vivido, cosa que es muy difícil encontrar hoy en día”, dice Christy, y pone a Susan Sarandon como ejemplo.

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—Usted es una persona que viaja mucho, ¿cómo incorpora el uso de perfume a su vida?

—Depende a dónde vaya. Si estoy en un lugar rural no ocupo, ya que nadie más usa y no quiero resaltar. Pero cuando viajo a una ciudad, siento que elegir una fragancia eleva inmediatamente mi look.

—¿Qué hace cuando se siente insegura con su estilo?

—Creo que llegué a un punto en que muy pocas cosas me producen inseguridad. Pero si necesito estar tranquila o enfocarme, eso me lo da el yoga.

—¿Cómo fue la experiencia de volver al set para la campaña de Calvin Klein?

—Es lejos mi shooting favorito de todos los tiempos, ya que ha sido el más relajado. Hacer una campaña puede ser súper estresante, pero hacerla con mi marido hizo que fuera más fácil. Fue divertido porque además nunca habíamos estado en un set juntos, y además haciendo escenas bastante íntimas. Las imágenes son increíbles y estoy demasiado agradecida de poder tenerlas. Fue una experiencia diferente y muy divertida.

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—¿En qué ha cambiado desde sus primeras fotos?

—Han pasado muchas cosas, tenía 18 años. En esa época conocí a uno de mis novios, quien me introdujo al yoga, algo que hasta el día de hoy practico. Con mi trabajo pude viajar mucho y eso me abrió puertas para empezar otros negocios, siempre con el yoga como el hilo conductor. Escribí un libro y después conocí a mi marido. Ahí comenzó otro capítulo en mi vida, tuvimos hijos y empecé un proyecto que nunca imaginé, llamado Every Mother Counts.

—¿De qué se trata?

—Es una organización que creé después de haber vivido una complicación en mi embarazo, ya que sentí que estaba en una posición privilegiada y acompañada de la gente necesaria, cosa que no todo el mundo tiene. Después de investigar me di cuenta de que si uno está informada, educada y acompañada es muy fácil prevenir muertes en el embarazo y también durante el parto.

Simpática y cercana, Cristy se emociona cuando habla de su fundación. No tiene la misma juventud que la supermodelo que supo brillar en los noventa, pero su carisma sigue intacto.

—¿Alguna frase de cabecera sobre la belleza?

—Voy a citar a Kahlil Gibran, quien dijo que era ‘una luz en el corazón’. Creo que la belleza no es algo externo o separado de uno, sino algo que se irradia desde adentro.