Esta es la historia de un símbolo. Pero es, también, la historia de una mujer que dedicó su vida a una buena causa. Evelyn Lauder podría haber elegido el camino fácil. Ese que escogen muchas mujeres que se casan con hombres económicamente resueltos. Podría haberse quedado en su casa, viajar por el mundo sin mayores compromisos, y por el solo hecho de haberse casado con Leonard, hijo de la fundadora de Estée Lauder Companies, seguramente se hubiera convertido en una socialité. Pero ella optó por otra cosa: la ruta del compromiso social.

Desde el comienzo de su matrimonio se incorporó a la compañía familiar y al poco tiempo su nombre ya tenía peso propio. Seguramente por eso, hace 20 años, la editora jefa de la revista Self, Alexandra Penney, la convocó para crear un símbolo que representara la lucha contra el cáncer de mama.  Así nació el hoy famoso lazo rosa. Aunque en distinto color, el símbolo ya había sido utilizado con éxito en otras campañas (rojo contra el SIDA y negro como sinónimo de duelo). A la fecha, se han distribuido más de 115 millones de distintivos en todo el mundo. “Cuando Evelyn Lauder lanzó esta campaña en 1992 las mujeres morían por la enfermedad, y sin embargo sólo se hablaba de ella en voz baja. Ahora todos conversamos libremente sobre el tema y lo encontramos en todos los medios de comunicación;  esto contribuye a aumentar la concientización de que esta enfermedad detectada a tiempo es 98 por ciento curable”, dice Margarita Hanckes, Regional Director South America de Estée Lauder Companies.

Evelyn falleció hace casi un año, pero su campaña continúa. Varios hitos han contribuido para que el sueño de esta mujer traspasara las fronteras de Estados Unidos y se convirtiera en una causa internacional. En 1993 el presidente Bill Clinton firmó una proclamación fijando el 19 de octubre como día nacional de la mamografía. Dos años después, la modelo Elizabeth Hurley se convirtió en imagen de la campaña. A comienzos del siglo XXI 26 monumentos históricos de distintos países se iluminaron de rosa, simbolizando su adhesión, y para el año 2009 sumaban más de 70 los países comprometidos.

Este 2012 la campaña celebra su vigésimo aniversario. Los lazos que hoy se utilizan son de un color rosado más intenso que el original y tienen un pequeño botón azul en el centro, que simboliza la inclusión de los hombres. Pero el objetivo sigue siendo el mismo: tomar conciencia y prevenir. En el fondo, salvar vidas.

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