Cada cierto tiempo, Annie Leibovitz, la fotógrafa norteamericana de 65 años, logra remecer al mundo editorial con una instantánea despampanante que ocupa la portada de alguna revista de fama mundial y se roba todos los aplausos. Alguna vez fueron The Beatles, muchas otras The Rolling Stones. Hoy, repite la hazaña con la protagonista de la comedia Modern Family en la piel de una infartante diva de los ’40. 

Sofía Vergara es la mujer latina mejor pagada de la TV estadounidense. Querida por el público y mimada por la industria, acaba de estampar sus manos en el Paseo de la Fama de Hollywood. Y como si eso no bastara para sentirse consagrada, aceptó el desafío de protagonizar su propio reality, que será emitido por Snapchat y donde trabajará bajo las órdenes de su hijo Manolo, de 24 años, quien se ha recibido de productor audiovisual. Hasta aquí, la Vergara de Norteamérica.

En nuestro país, Ivette también se ha consolidado. Como modelo primero y ahora como periodista, goza del cariño de la gente desde la pantalla de Mega.

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Allí nació este reportaje. Cuando sus compañeros del Mucho gusto, el matinal más visto de la televisión, se colgaron del apellido y la desafiaron a replicar la última sesión de fotos de Sofía para Vanity Fair. A los 43 años Ivette asumió la tarea sin titubeos.

Matea como es, para revivir el look de la actriz colombiana inmortalizando a Rita Hayworth, entrenó más de lo habitual y cuidó su alimentación como en los tiempos en que debutaba en los concursos de belleza. “El desafío lo ameritaba. En cuanto vi las fotos me acordé de muchas producciones que hice en el mismo estilo”, dice. 

A su espalda, dos productoras y un camarógrafo registran paso a paso la metamorfosis en la que por primera vez en años rememorará sus tiempos de maniquí. “Uno se pone más pudorosa porque el entorno también ha cambiado. De hecho, después de comprometerme a hacer las fotos, pensé: ‘¡Cómo me metí en esto!’. Pero ya estamos”, admite con simpatía.

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Con los minutos, Ivette vuelve a disfrutar de estar frente a la cámara fotográfica, el oficio que le abrió las puertas en su juventud. Repite las tomas hasta que el fotógrafo queda conforme. No en vano su mentor fue Roberto Edwards, quien la apadrinó durante el concurso Miss Chile, en el que ella se quedó con el cetro de Miss Paula. Todo un triunfo para esta estudiante de Talagante que lo único que buscaba era ganar el auto. “Lo sentía como un papá. Imagínate que apenas tenía 16 años y era la más chica de la competencia. Pienso que él me veía como una ‘Carmela’ que venía de provincia. Fue un verdadero maestro. La persona que en definitiva me enseñó a modelar”, agrega, entre medio de flash y flash.

Ivette y Sofía tienen algo más que el apellido en común. Para ambas, la familia es prioridad absoluta. Además, las dos se han reconciliado con su cuerpo, dejando atrás los tiempos en que intentaban ocultar aquella zona que las avergonzaba. La colombiana odiaba sus pechos, que ahora califica de “benditos”, y la chilena se sentía acomplejada con un derriere que en la última gala del Festival de Viña del Mar sacó aplausos de la platea masculina.

“Desde chica siempre me vi mayor y cada vez que me arreglaba un poco sentía que todos me miraban demasiado, por eso andaba casi todo el tiempo con ropa deportiva, muy suelta”.

Pero no sólo eso, las dos están enamoradísimas. Sofía tiene en Hollywood al actor Joe Manganiello, con quien se acaba de comprometer para casarse, después de un año de relación. Ivette, por su parte, en Santiago, lleva 15 años junto al periodista deportivo Fernando Solabarrieta, con quien tiene tres hijos.

—Terminaron las fotos. ¿Cómo se siente después del desafío?

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—Pienso que me han pasado muchas cosas en poco tiempo. Empecé a trabajar chica y viajé mucho primero por deporte y después por trabajo. Como siempre me vi mayor, nunca fue problema. Ahora, en cambio, digo que tengo 24. Siento que estoy en una de mis mejores etapas. Uno empieza a quererse más. Es un tema que va mucho más allá de lo físico, tiene que ver con conocerse desde adentro, asumir las mañas y aprender a lidiar con ellas. Las mujeres a los 40 nos asumimos en todo.