Con una voz que la hace parecer diez años menor, cuesta entender que esta bailarina profesional de 27 años tenga el aterrador trabajo de ser “la jefa” de Madonna. Y es que Nicole Winhoffer debe mantener en forma a la chica material de 54 años. Puede sonar como un trabajo glamoroso, pero conlleva una presión sin precedentes, pues pocos cuerpos concitan tanta atracción como el de la reina del pop. Sin embargo, Winhoffer parece haberse adaptado a esta tarea y tiene preparado un diplomático discurso sobre la fitness freak que es su clienta.

“Lo que la diferencia de los demás es que ella ve su cuerpo como su prioridad. Tiene una inmensa conciencia sobre él y su acondicionamiento es perfecto”, afirma con convicción.

Es imposible discutir la obsesión de Madonna con el fitness, sin entender la relación que ha tenido con sus entrenadores personales. La mayoría de quienes ha contratado para esta labor han sido sacados de la más absoluta oscuridad para ser lanzados hacia su órbita, para en corto tiempo convertirse en celebridades. Este fue el caso de Tracy Anderson, la antecesora de Nicole. Para ella, el escultural cuerpo de la chica material resultó una lucrativa carta de presentación. Abrió gimnasios en Nueva York junto a Gwyneth Paltrow. Lanzó DVD´s con el “método Tracy Anderson” y los transformó en bestsellers del fitness. Amasó una larga y llamativa lista de clientes entre las que se encuentran Jennifer López, Nicole Ritchie y Courtney Cox. Sin embargo, después de 3 años de trabajo conjunto, en el 2009, vino el quiebre. Una fuente señaló en esa oportunidad al New York Post que “Madonna se cansó de la carga emocional que Tracy llevaba con ella”. Ambas negaron haber terminado en malos términos, pero se rumoreó que no fue una separación sencilla.

Es claro que Nicole se siente incómoda hablando de su predecesora, pues irónicamente gracias a ella conoció a Madonna. Anderson estaba reclutando bailarines profesionales para la parte de cardio-dance de su entrenamiento fitness. “Me trajeron para ayudarla”, explica Winhoffer.
Si bien ambas poseen claras similitudes —las dos son bailarinas profesionales; odian correr y hacer push-ups; ambas favorecen las repeticiones con poco peso por sobre el levantamiento de pesas— el cuerpo de Madonna se ha suavizado desde que comenzó a entrenar con Winhoffer, por lo que sus métodos tienen que ser diferentes.

Esta entrevista coincide con el lanzamiento del DVD de entrenamiento que ella elaboró en conjunto con su clienta superestrella. El video Addicted to sweat —llamado así porque si no estás sudando, no lo estás haciendo bien— incluye movimientos presentes en el último tour mundial de Madonna y que ahora puedes practicar en el living de tu casa. Anteriormente, estos entrenamientos estaban disponibles sólo en la cadena de gimnasios Hard Candy Fitness, de propiedad de la estrella del pop.

Entonces, ¿cuál es su método? Si piensa que es una sesión altamente coreografiada con exigentes pasos de baile que lo dejarán con los pies hechos un nudo, no se equivoca. A pesar de los tutoriales de diez minutos en donde Winhoffer explica cada rutina, no es fácil mantener el ritmo ni la coreografía si es que no se tienen pies ágiles para el baile o no se está acostumbrado a movimientos rápidos de cha-cha-cha. Seguramente quedará sudando, pero sin una gota de aburrimiento. “Creo que si no hay intensidad en el ejercicio, no hay emoción”, explica Nicole. Y agrega: “Mi meta es lograr que la gente se emocione por hacer ejercicios”.

Si nos basamos en sus DVD´s, el método de Winhoffer radica en mantener la energía en alto. Si no estás bailando, estás saltando en el lugar, con lo que se alcanzan músculos más largos y estilizados. “Lo que busco conseguir es una silueta femenina”, explica. Ella anima a sus clientas a elongar y conquistar así una mayor tonificación muscular y a moverse de forma femenina. “Las mujeres deberían amar sus cuerpos y sentirse sexies”, enfatiza.

Según Nicole, la mejor forma de empezar el día es con 45-60 minutos de cardio suave o cardio dance con el estómago vacío.

Según Nicole, la mejor forma de empezar el día es con 45-60 minutos de cardio suave o cardio dance con el estómago vacío. Este cardio en ayunas es una práctica que Madonna realiza habitualmente y del cual Tracy Anderson también habló maravillas. Su argumento se basa en que las reservas de carbohidratos son utilizadas durante la noche, por lo que una sesión de cardio en ayunas obliga al organismo a sacar energía desde las reservas de grasa. “Lo hago todas las mañanas”, cuenta Winhoffer. “Tiene que ser lento. Tu ritmo cardiaco no puede superar los 128 bpm y te aseguro que sacarás energías de tus reservas de grasa”, enfatiza.

Las rutinas de ejercicios de Madonna cambian cada semana. “Cada día tienes que hacer nuevos movimientos. Tienes que sorprender a tu cuerpo con saltos de alta intensidad mezclados con suaves movimientos de ballet”. Así no es extraño ver a Winhoffer frente a un espejo, saltando y brincando en diferentes direcciones para pillar desprevenidos a sus músculos.
¿Dónde la llevaran estos movimientos constantes e inesperados? Es difícil saberlo. Por ahora Madonna es su mundo y ese mundo implica volar en jets privados alrededor del planeta mientras esta sociedad sigue facturando millones de dólares. “El tiempo pasa rápido. Ahora estoy sobre mis pies, saboreando cada momento”, afirma Nicole. Eso hasta que llegue el momento de saltar.