Es la sensación tras bambalinas. Quizá no hace milagros, pero la maquilladora Pat McGrath (43) tiene su propia varita mágica. Base, labial, máscara de pestañas y sus talentosas manos y pinceles son los únicos ingredientes que necesita para hacer brillar a centenares de modelos. Si bien ella no camina por la pasarela, es su trabajo el que aporta el toque chic a los desfiles. Es que esta diva nacida en Inglaterra tiene un talento innato que ha cautivado tanto a diseñadores como a editores de moda. Y ahora último, también a la realeza.

Pat acaba de ser nombrada por la misma reina Isabel II, Member of the Order of the British Empire por sus aportes a la industria de la moda y la belleza. Galardón que la maquilladora de origen jamaicano recibió con humildad y mucha alegría: “Mi objetivo es hacer que las mujeres se sientan hermosas creando un look que incremente su belleza natural”, repite una y otra vez, recordando que el camino para ser lindas es dejar salir la mejor versión de cada una.

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La artista trabaja sólo con los mejores. No en vano ha sido catalogada como la maquilladora más influyente del mundo. Dolce y Gabbana, Giorgio Armani, Prada, Miu Miu, son sólo algunos de los diseñadores que han solicitado sus servicios. Una y otra vez vuelve a sorprender con la fabricación y posterior utilización de texturas y colores artesanales, que otorgan un acabado insólito y deslumbran tanto a asistentes como fotógrafos. De hecho, alcanzó el olimpo luego de usar pétalos de látex y labios de vinilo en un desfile para John Galliano en 1990. Pero sus inicios vienen de mucho antes.

Comenzó su carrera en Northampton, Inglaterra. Su madre tenía una obsesión por mezclar pigmentos, texturas de las prendas de vestir y cosméticos. Pero no sólo eso, a ella también le llamó la atención que en esa época —décadas de los setentas y ochentas— casi no existían técnicas de maquillaje con colores fuertes para mujeres de raza negra. Así, Pat fue experimentando con los productos como una niña que juega con plasticina. O como un científico que busca la cura que salvará al mundo de alguna epidemia.

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Una de sus primeras ideas fue utilizar el brillo labial en párpados y mejillas, además de añadir telas o géneros como parte del maquillaje. En una entrevista con el periódico inglés The Guardian, la célebre makeup artist reconoció las influencias de su madre: “Ella no tenía nada de experiencia acerca de la moda, pero fue impresionante cómo se enseñó a sí misma. Me hacía toda mi ropa en base a patrones de diseñadores. A los once años iba a la iglesia en un ‘Calvin Klein’ militar”.

De familia religiosa y conservadora, Pat McGrath rompió con ese esquema. Durante su juventud demostró fascinación por los llamados ‘Blitz Kids’, como Boy George, Marilyn, Spandau Ballet. Todos ellos eran artistas de la época que frecuentaban el club londinense Blitz y usaban una técnica de maquillaje particular. Pero su historia de Cenicienta se inició cuando la cantante británica Caaron Wheeler le pidió que fuese su maquilladora durante su gira a Japón. Fue así como Pat comenzó a estampar su estilo inigualable en la industria musical londinense, para luego trasladarse al mundo de la moda y el diseño.

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Su carrera dio un salto cuando en 2004 se convirtió en la directora creativa de Procter & Gamble. La multinacional está detrás de marcas como Max-Factor, CoverGirl, SK-II y Dolce & Gabbana. Antes de eso, Giorgio Armani la había contratado para que diseñara su línea de cosméticos.

Algunos aseguran que ya es una leyenda. Otros, que es la musa del maquillaje contemporáneo. La modelo Linda Evangelista lo dice así: “Ella es la única makeup artist que puede lograr que una sesión fotográfica se cancele si tiene su agenda copada. Si la modelo no puede la cambian. Si el fotógrafo no puede lo reemplazan. Pero si Pat no está disponible, el trabajo se suspende. Así de importante es”.