Según una investigación del Centro de Medición de la Universidad Católica de Chile, 4 de cada 10 chilenos no sigue una dieta balanceada. Y tan sólo un 25% realiza alguna actividad física. Vidas estresadas, sedentarias y malos hábitos alimenticios son una mala combinación. Las rutinas detox surgieron como una solución a este problema. Cambiar las costumbres, aunque sólo sea por unos días, es el camino perfecto. 

A dos horas de Santiago se levanta un refugio en las montañas perfecto para desintoxicarse. Junto a la majestuosidad de la precordillera de los Andes, el Puma Lodge es un hotel que, hasta ahora, se centraba en el heliski pero hoy ofrece también un completo programa de limpieza física y mental. 

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Una periodista de CARAS viajó junto a las actrices Alejandra Fosalba, Elvira Cristi y Aranzazú Yancovic, las empresarias del mundo de la moda Claudia Guzmán y Mariela Rodríguez, la bloguera Nicole Putz y la kinesióloga e instructora de Pilates Loreto Durcudoy para experimentarlo en carne propia. El programa de desintoxicación se puede extender hasta por tres días y es una escapada que comprende meditación, prácticas de yoga, mantras, trekking y alimentación saludable. 

Al ingresar al hotel lo primero que nos recibe es el dulce olor a madera y chimenea. El aire de la estancia contrasta con el frío —durante el invierno— del exterior, y el calor se desplaza lentamente desde las manos al resto del cuerpo. Los valles y árboles nativos rodean la construcción y, a lo lejos, es posible oír el canto de un ave o el tintinar del agua al caer por los caudalosos ríos o esteros. “Es un ambiente maravilloso. Ya en el camino se siente. Es increíble cómo la calma del paisaje te aquieta internamente”, asegura Aranzazú. La actriz es una amante de la vida al aire libre y se preocupa de comer sanamente, por lo que disfrutó el almuerzo del hotel. Tilapia con salsa de alcaparras y verduras salteadas, o tortilla de quínoa con puré de zapallo, son algunos de los platos que pueden degustarse. Ingredientes que provienen en un 30% de cosechas orgánicas pertenecientes a Coya, localidad rural ubicada a pocos kilómetros. 

Luego del almuerzo, los visitantes pueden aprovechar el spa o realizar un pequeño trekking. La caminata precisa que permite prepararse para lo que viene a continuación. Una clase de Harmonic Yoga, para tranquilizar la mente y el espíritu. “Es un método propio que combina movimientos orgánicos con las posturas típicas”, asegura Emma Marín, instructora de la clase y dueña de la Escuela Sadhana Yoga. La actriz Elvira Cristi es una fiel practicante de esta rama. “Hago yoga desde hace 15 años y lo considero algo fundamental para calmar la mente, movilizar las energías y desintoxicarme”, sostiene. Y no es la única. “Durante años he estado en una búsqueda constante de espiritualidad y de encontrarme a mí misma. He estado en contacto con clases de meditación, yoga y danza”, confirma Alejandra Fosalba. 

Luego de alcanzar el punto Zen o, al menos, cierto grado de relajo mental, es posible disfrutar las agradables aguas de los hot tubs. La cena en el quincho es presidida por una amena conversación junto a una fogata. Cánticos, risas, charlas y el murmullo de los árboles son la compañía perfecta para terminar una jornada de relajo. Tranquilizar la mente, limpiar el cuerpo y desintoxicar el alma.