Atemorizante. Las tenistas que la tienen al frente segundos antes de recibir uno de sus poderosos saques no pueden esconder el nerviosismo. Con físico imponente, mirada asesina y actitud invencible, Serena Williams (34) intimida hasta la más hambrienta de triunfo. Imagen tan fuerte que relega a segundo plano su sensualidad, tan intensa como los golpes de su raqueta.    

Lo que el masivo ojo internacional no distingue en ella fácilmente, sí lo advirtió el sexy calendario Pirelli, que incluyó a esta número uno de la WTA en su edición 2016.

Provocativo, erótico y artístico, la versión del próximo año —que la firma italiana presentará el 30 de noviembre en Londres— sorprende por las mujeres que ‘animarán’ cada mes. Además de la tenista, posó para la fotógrafa Annie Leibovitz  la comediante Amy Schumer, la rockera Patti Smith, la actriz Yao Chen, la bloguera adolescente Tavi Gevinson, Yoko Ono, la punzante escritora Fran Lebowitz, la poderosa ejecutiva de cine Kathleen Kennedy y la modelo rusa Natalia Vodianova.

Aunque el foco de esta edición de Pirelli es la diversidad y talento femenino, Serena Williams hace bastante tiempo ocupa un lugar en las fantasías de muchos hombres. Y, en paralelo, rompiendo corazones de galanes conocidos.

El cantante Drake, ex de Rihanna, fue el último en sumarse a su historial. Mientras todos los medios la asociaban a su atractivo entrenador Patrick Mouratoglou, la tenista fue paparazzeada en una romántica cita con el exitoso rapero. A fines del mes pasado, este no parecía acordarse de la estrella de Umbrella. Figuraba en primera fila del desfile en Nueva York, donde la deportista presentó su reciente colección prêt-à-porter. Luego, fue a besarla en bambalinas.

No es el primer ídolo de la escena hip hop al que atrajo a sus fibrosos brazos. Por años el músico y actor Common (quien ganó este año el Oscar a Mejor Canción por la cinta Selma) corría cada vez que ella lo extrañaba.

Flirteos con el mundo del espectáculo que vienen desde hace una década, cuando era novia del director Brett Ratner (Rush Hour, Hercules, Red Dragon).

Llama la atención que, junto a sus grandes triunfos en el tenis —donde es considerada como una estrella que ya tiene un lugar en la historia por sus logros (como dos Grand Slams)—, nunca ha postergado su vida romántica. Es abierta a salir con pretendientes, va a eventos públicos con pololos y usa sus redes sociales para tocar directamente el tema del amor. Por ejemplo, el año pasado le confirmó por Twitter a un fan que estaba soltera, “pero no por opción propia”. 

Así como tomó cursos universitarios de diseño de vestuario para preparar su vida cuando se retire del deporte y seguir vigente por algo que no sea la nostalgia de los fans, ya habla de sus deseos de formar una familia.

En ese contexto, el controvertido Drake no aparece como candidato ideal. Tampoco lo era, ante los ojos de los admiradores, su entrenador francés. Este todavía era casado cuando se convirtieron en pareja. Tema que Maria Sharapova sacó a relucir hace dos años en una conferencia de prensa, cuando supo que Serena hizo comentarios sobre la relación de la rusa con su ex, el búlgaro Grigor Dimitrov. Pronto la norteamericana se disculpó con ella —en privado y frente a los medios— evitando revivir la ‘Guerra Fría’.

Por estos días el rapero tiene notorias defensoras. Una de ellas es Kim Kardashian, amiga de la tenista y cercana al músico (por su marido Kanye West). Es la consejera principal de Williams, a quien le reveló que hace tiempo el hiphopero le tenía fijada su atención. Otra eso sí, a distancia es Nicki Minaj, quien ha confirmado que el artista tiene debilidad por las mujeres “fuertes e inteligentes” y en ese contexto la deportista calza perfecto.

Son señales. Pero el intérprete de Hold On también es precavido luego de Rihanna. Más si es de conocimiento que la tenista rompe saques como también corazones. Serena cumple con el requisito de no ser una mujer débil y exhibir orgullosa sus sensuales curvas, pero hay que conocer bien su juego para no salir humillado. Se gane o se pierda.