Ayer 11 de marzo de 2013 fue un gran día para ellos y los animalistas en particular -  y agregaría que para la humanidad en general- ya que la Unión Europea (UE) dio un importante paso al prohibir la venta de cosméticos elaborados con testeos en animales, sin importar su procedencia.

La medida se suma a una serie de acciones que se han ido desarrollando desde los últimos años y donde los defensores de los animales han dado una lucha incansable. Algo de eso vimos, en forma matizada pero igualmente impactante en la comedia “Legalmente Rubia 2″ donde una perseverante y encantadora aprendiz de abogada nos mostraba su pelea por sacar a la mamá de su mascota de un laboratorio donde se la sometía a diferentes pruebas. De forma liviana pero con un gran trasfondo, esa cinta nos mostró una brutal realidad.

Por años los animales han estado dando la cara para que diferentes productos sean probados tanto en sus ojos como en su piel y así determinar que son inocuos para uso humano. Las principales víctimas de esta experimentación hasta ahora, han sido los conejos.

El conflicto que comenzó hace años tuvo uno de sus hitos el 2004 cuando se prohibió en la UE este tipo de experimentos y otro más ocurrió el 2009 al restringir notablemente la venta de estos cosméticos. Hoy ya no hay excepciones. La comisaria de Salud de la UE, Tonia Borg, señaló que se seguirá “apoyando el desarrollo de métodos alternativos y se tratará de que terceros países sigan la decisión europea”. Sinceramente espero que se convierta en una práctica universal.

Ya son varias las compañías que por iniciativa propia han dejado fuera de sus laboratorios a estas víctimas. Incluso lo destacan en sus etiquetas, y aunque conocemos el dicho “el papel aguanta todo” en estas circunstancias se ha comprobado que sus declaraciones son efectivas. Mis felicitaciones a ellos y la invitación a encontrar la belleza sin tanta crueldad a las empresas que faltan.

 

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