Ni de dietas, rutinas de ejercicios o maquillaje. Nuestra conversación con Cindy Crawford –que aterrizó en viaje flash a la apertura de la tienda Omega en el distrito del lujo– tomó otro camino: un viaje por y en el tiempo. Siguiendo la lógica de los relojes que promociona y que marcan minutos, días y décadas, nos sentamos con este escultural ícono pop que ya alcanza los 47 años (marido y dos hijos) para hablar de prioridades y longevidad, en una carrera donde la ilusión de la eterna juventud mueve millones.

—¿Qué significa el tiempo para Ud.?
—Wow! (se toma unos segundos, baja la vista). Para mí el tiempo es sinónimo de libertad, el bien más valioso. No puedes hacerlo todo. Después de que tuve a mis hijos aprendí a priorizar. Y cuando aparece algo en la agenda siempre pienso que existe una cosa más importante: mis niños. Cuando hago algo que no tiene que ver con ellos es porque añade valor a mi vida. Y en términos de trabajo me pregunto ¿vale la pena esto para que me aleje de mi casa?

—Al aproximarse al “Ecuador de la vida”, ¿cómo ve lo vivido y qué espera hacia adelante?
—Ay, Dios… No paso mucho tiempo mirando al pasado. Bueno, he tenido una carrera increíble. Y hoy lo que realmente disfruto es compartir con mi familia, mi trabajo, pasar un buen momento con amigos, dedicarle tiempo a mi bienestar y hacer trabajo social.

—¿Es posible todo ese equilibrio?
—Algunos días lo logro mejor… Allí nuevamente aparece el manejo del tiempo y de ser realista con éste. En cuanto a proyectarme, deseo desarrollar más los negocios, como mi línea de maquillaje y la colección de muebles con mi nombre. Esos proyectos no dependen de que me vea como veinteañera y aparezca en la portada de Vogue. Y con Omega comparto ese registro de moda, lujo, accesibilidad. Llevo con ellos 18 años ¡y no me despidieron cuando cumplí 40! (ríe). Ni me cambiaron por una modelo jovencita.

—Usted, Linda Evangelista, Christy Turlington, Naomi Campbell y Claudia Schiffer siguen haciendo campañas. En una carrera tan corta como el modelaje, ¿por qué su generación se mantiene en la cima?
—Somos muy afortunadas. Creo que como la gente creció con nosotras existe una clase de nostalgia. Además, si piensas en quiénes son los que gastan más dinero son las mujeres de nuestra edad. A los 47 son muy pocas las cosas promocionadas por una modelo adolescente y que termino comprando.

—¿En los ’90 acaparaba más atención de los hombres y ahora es un referente para mujeres?
—Años atrás posé para Vogue –que no es lectura masculina–, pero también hice cosas como el spot de Pepsi, Playboy y MTV; trabajos atractivos entre los hombres. Sin embargo, he tratado de mantener equilibrados a los dos públicos. Esa es la razón por la que mi carrera ha durado tanto.