Una piel limpia es el punto de partida de cualquier rutina cosmética. Si no está debidamente libre de impurezas, las cremas, sueros y otros cosméticos no actúan de la manera adecuada. De nada sirve invertir en el último lanzamiento con componentes concentrados si antes no preparamos el rostro. Y así como hace años las mujeres aseguraban que nada era más poderoso que el agua de rosas y luego descubrimos las leches, tónicos y el agua miscelar, ahora sabemos que la tecnología sónica es la gran aliada de la limpieza diaria.

El Dr. Robb Akridge fue uno de los pioneros en aplicar esta tecnología y es el hombre detrás de Clarisonic, la primera marca —actualmente perteneciente al grupo L’Oréal— que desarrolló una máquina simple para usar en casa y lograr resultados profesionales.  

—¿Cuándo se descubrió la tecnología sónica? ¿Cómo funciona?

—Ha sido utilizada durante muchos años. Los consumidores primero la descubrieron con el lanzamiento de Sonicare (cepillo de dientes), a mediados de 1990. Clarisonic tomó esa tecnología, que es una frecuencia del sonido, y lo utilizó para crear un dispositivo que limpia la piel y trabaja con la elasticidad natural de la dermis, por lo cual no la estira ni la daña.

—¿Cómo nació la idea de incorporar estos avances a un dispositivo de limpieza facial?

—Estábamos investigando el uso de la tecnología sónica para ayudar a las personas con acné. Pensamos que si podíamos encontrar la mejor frecuencia para mover un poro entonces podríamos desprender los restos dentro de él. Pero lo que descubrimos fue mucho más grande. Se determinó que esta tecnología lograba seis veces mejor limpieza que el resultado obtenido de manera manual.

—¿Por qué lo recomienda para la rutina de limpieza facial?

—Mantener la piel balanceada es crítico y ésta es la mejor manera de hacerlo. Mejora la apariencia en el corto plazo y en el largo plazo. Lo primero que la persona nota es una piel más suave y, con el tiempo, la verá más radiante, con un aspecto más saludable, así como con una reducción en la aparición de líneas finas y tamaño de los poros. 

—¿Su uso constante puede ser dañino en algún caso?

—Hemos hecho muchas pruebas clínicas para demostrar que Clarisonic puede ser usado dos veces al día y esa tecnología es única, debido a que las frecuencias sónicas integradas están patentadas y, por lo tanto, protegidas por la ley.

Así como nos acostumbramos a depender de los smartphones para comunicarnos, todo indica que los nuevos beauty gadgets también se volverán imprescindibles. La tecnología, una vez más, ha hecho de las suyas.