Hasta el año 2014 Anita Córdova fue una destacada periodista que desarrolló una exitosa carrera donde la credibilidad, el rigor y la ética fueron su principal característica. Reportajes de investigación, conducción de noticieros e incluso la corresponsalía de guerra la llevaron a cubrir conflictos armados donde su vida estuvo en peligro más de una vez. Hoy, eso es cosa del pasado. A punto de cumplir cincuenta años, se reinventó y toda su energía, curiosidad y ansias por descubrir la llevaron a un rumbo que jamás imaginó. Renunció a su trabajo de 23 años en Canal 13 y se fue de viaje sin un itinerario fijo.

A pesar de que su decisión parece radical, Anita confiesa que fue un proceso paulatino que se inició cuando sintió que ya había cumplido un ciclo como periodista, y la necesidad de reinventarse se hacía más fuerte. Razones familiares y personales (su hija se mudó sola) se convirtieron en el motor del cambio: “Me conecté conmigo y pensé en qué era lo que yo realmente quería hacer. A mí siempre me había gustado viajar y la idea de hacerlo sin un rumbo se fue transformando más que en una aventura, en una necesidad. Les dije sí a mis anhelos. Me atreví a dar el salto”, cuenta.

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Un día, y sin consultarle a nadie, siguió su instinto y se sentó frente a su computador con la idea fija de comprar un pasaje a Tailandia. “Me temblaba la mano. Era el primer viaje que hacía sola, era personal, para mí, para mi alma. Tenía muchos miedos, pero apenas llegué comencé a descubrir un lugar fascinante. Luego de tres meses volví a Chile con la sensación de que había sido poco tiempo. Ya sabía lo que quería hacer el resto de mi vida”, dice.

Una vez en Santiago y completamente segura, puso en venta su casa y todo lo que tenía para partir nuevamente: “A mucha gente le costó entender que dejara mi carrera y todo lo que construí por perseguir mis sueños. No es fácil reinventarse. Hay que ser valiente y tener cojones, le dije sí a atreverme a cambiar la piel, a cambiar de vida”, afirma.

En julio del año pasado viajó a España para hacer el Camino de Santiago de Compostella. “Quería pensar, meditar, estuve caminando 800 kilómetros. Un camino místico y mágico. Lloraba del dolor de pies, pero entendí que no necesitas nada para ser feliz, regalé mis cosas y me quedé con lo mínimo”.

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Mientras recorría Europa, la llamó un periodista para saber si era cierto que había vendido todo. A los pocos días era la portada de un diario y el titular se transformó en su vida: Viajo sola y me encanta. Fue durante esos siete meses por Europa y Asia que Anita comenzó a escribir para sus seguidores en las redes. A través de su fan page de Facebook e Instagram,@Viajosolaymeencanta 
la periodista comparte experiencias, reflexiones y datos de los lugares que visita. “Voy contando en vivo cómo va mi viaje. Dije sí a reinventarme con lo que me gusta hacer: contar historias”.

Como una forma de agradecer todo el cariño que recibió en redes sociales a su regreso ideó unas Charlas Viajeras, donde mujeres de todas las edades asisten a escuchar su historia motivacional. “Llegan en busca de inspiración, alguien que les diga que se puede”.

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Por este mismo motivo hoy la periodista se encuentra concentrada en un nuevo proyecto que la tiene fascinada, está organizando un viaje para llevar a mujeres a la India y asistir a la Fiesta de las Luces, que se celebra en octubre y es el año nuevo hindú. “Quiero empoderar a otras mujeres a que se atrevan a viajar sin importar la edad o los prejuicios. Que compartan mi pasión”.