La inspiración que dejó la Semana de la Moda de Copenhague la semana pasada fue, como siempre, refrescante. Nuevas tendencias, maquillajes… y una ciudad de fiesta. Porque a diferencia de París, Londres y Milán, aquí este gran acontecimiento no se toma solo pasarelas y edificios icónicos, transformándolos en vitrinas privilegiadas, también intercepta las calles de la capital del reino. Una fiesta no solo para los interesados en el mundo de la moda sino para todos.

La tradicional pastelería La Glace, por ejemplo, se unió con la diseñadora y creadora danesa, Cecilie Elisabeth Rudolph, para decorar sus vitrinas con sus impresos en armonía con los pasteles y tortas que son una delicia histórica. Y para que todo fuera aún más especial, se crearon los “Rudolph Fashion Macaroon” ¡que estaban para repetírselos en honor de la semana de la moda!

Durante estas semanas un aire de estilismo se apodera de la ciudad. Hay un ambiente distinto. Una de las calles céntricas, Kronprinsensgade, llamada por algunos la calle más cool de Copenhague, suele transformarse en una enorme fiesta al aire libre. También esta vez, gracias al trabajo conjunto de la Cámara de Comercio y Cultura, con las tiendas y cafés de la calle.

Para un poco de inspiración histórica, el Museo del Diseño reabrió durante esta semana la exhibición “Marie Gudme Leth, pionera de los estampados”, que muestra el colorido universo con una selección especial de telas con increíbles motivos.

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El Hotel San Petri fue una fantástica pasarela para los jóvenes talentos que se acaban de graduar de la Real Academia de Finas Artes – Escuela de Diseño. Allí, fue posible ver en detalle la estética del diseño de 11 nuevos creadores, los estilos, los materiales y la destreza manual de la generación que se prepara para hacerse un nombre. Varias escuelas de diseño muestran los nuevos talentos y hay movilidad en los nombres. Hay espacio para todos. Hay espacio para aprender y para mostrar lo que un talento inspirado puede crear y elaborar con sus manos. Hay espacio para la crítica y para recomenzar. Más de un ave Fénix renace entre semana y semana de la moda.

Más allá del champagne, las fiestas, los flashes y el elegante y minimalista glamour nórdico, esta es una semana de la moda distinta. Una ocasión para ver las tendencias que recorrerán las calles en la próxima temporada, un lugar donde se cierran negocios que involucran grandes sumas de dinero que ayuda a hacer que la balanza comercial danesa tenga una entrada importante.

No se trata solo de estilos y una vitrina internacional importante, aquí surgen empleos, cultura, arte. No hay solo colecciones que rápidamente se suceden una tras otra, hay también ideas nuevas, emoción y creatividad. Algunos tienen éxito comercial otros no tanto pero todos hacen realidad su pasión, su búsqueda y siguen en ello. Ese es el encanto de esta semana.

Las mini vikingas y yo la disfrutamos mucho. Después de haber estado varias veces en París, Londres y Milano, me gusta esta experiencia cercana de la moda. La veo como una moda a escala humana y con un toque y un alma muy propios.

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