Santiago Análogo es la comunidad web de fotografía analógica en Chile a cargo de Daniela Galdames y Valentina Rojas, que reúne a fotógrafos profesionales y amateurs en torno a datos, lugares, exhibiciones, panoramas, referentes y el trabajo de distintos colaboradores frente a todo lo que respecta y mueve el circuito cultural análogo en nuestro país.

Luego de estudiar tres años Arquitectura en la Universidad de Santiago de Chile, Daniela Galdames (24) comienza paralelamente su camino autodidacta como fotógrafa, comprando su primera cámara réflex análoga el 2011. Guiada por la curiosidad y por la constante experimentación –además del ensayo y error que conllevaba aprender desde cero–, estudió sobre el uso de la cámara, los tiempos de exposición y la velocidad de obturación en búsqueda de un lenguaje visual que le permitiera mostrar a través de resultados tangibles su perspectiva de situaciones, conciertos, lugares y recorridos cotidianos.

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“Partí sacando fotos de puro patuda” comenta Daniela, quien hace ya casi cuatro años encontró en la fotografía un camino profesional alternativo y complementario a su carrera. A partir de marzo de este año –y frente a la carencia de un sitio web periódicamente activo que abarcara este nicho, sumado al apogeo digital de las redes sociales donde todos buscan compartir su trabajo– nace Santiago Análogo en Instagram y Facebook. Días después se sumaría Valentina Rojas (25) al proyecto, arquitecta paisajista y diseñadora integral de profesión aficionada a la fotografía, quien se contagió del boom analógico mientras vivía en Argentina, donde existe un fuerte interés por parte de la nueva ola de fotógrafos contemporáneos en desarrollar su cuerpo de obra, produciendo imágenes a lo “vieja escuela”.

De esta forma, Santiago funciona como excusa temática para todos aquellos que descubren a diario en nuestra ciudad un potencial estético y narrativo en pequeños detalles, destacando y resignificando a través del lente a nuestra capital –que la mayor parte del tiempo es asociada a aspectos negativos debido a su congestión vehicular y, en consecuencia, su contaminación ambiental.

“Queremos incentivar la curiosidad de la gente; que salgan a caminar por los barrios, comer en las picadas y disfrutar en los parques para cambiar finalmente esta idea pesimista que gira constantemente en torno a nuestra ciudad, que ofrece tanto y que muchas veces desaprovechamos”, añade Daniela, con respecto a la apropiación actual de la ciudad por parte del circuito cultural y sus transeúntes, donde Santiago se transforma en escenario también de múltiples situaciones que ocurren en forma simultánea.

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Es así como las nuevas apuestas locales buscan reactivar la nostálgica vida de barrio y devolver al santiaguino el gusto por las antiguas prácticas que residen en el acto de conservar; devolverle a la fotografía la textura del papel y el grano del rollo fotográfico (premisa por la que también trabaja día a día el laboratorio fotográfico Migo, entre otros emprendimientos).

Si bien la llegada de la era digital facilitó la comunicación entre las personas, acortó distancias a sólo un click y disminuyó notablemente el intervalo temporal que implicaba comunicarse, se llevó consigo todo el romanticismo en torno a mandar una carta por correo o el pensar en torno al qué fotografiar y la unicidad del disparo.

“El tiempo que se invierte al sacar una foto o darle una vuelta al qué fotografiar, cómo componer o la ansiedad con respecto al resultado, son experiencias ricas a las que queremos volver” señalan las fundadoras de Santiago Análogo, sobre un medio donde hasta el papel elegido al revelar, invita a construir nuevas relaciones en torno al arte de fotografiar. El objetivo de esta comunidad está en concientizar el recorrido y el entorno para bajar las revoluciones del día a día, dejar de disparar por disparar y tomarse el tiempo de observar, dando espacio a esta instancia lúdica e introspectiva.

Actualmente, la dupla se encuentra trabajando en el lanzamiento y desarrollo de su página web que considera, a su vez, workshops de la mano del colectivo Migrar Photo y un concurso de fotografía por categorías que culminaría en una futura exposición. Llevar la esencia de lo análogo y rescatar la mirada integral de todos aquellos que tienen algo que decir y mostrar, sin importar su profesión e intereses para colaborar, implica que cada día seamos más los aficionados a complementar nuestra perspectiva con las de nuestros vecinos digitales y de revisar el contenido de Santiago Análogo periódicamente.

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