Recién hace un año y medio se separaron. Toda su vida, desde que nacieron el 2 de septiembre de 1982, han estado juntos. Crecieron en el barrio Bellavista. En un departamento ubicado en Purísima con Dardignac, donde hicieron su vida hasta los 18 años. El jardín, el Liceo Alemán, todo su entorno estaba ahí. Luego decidieron irse a Alemania por un año, donde Gabriel Peralta estudió ingeniería y su gemelo, Raúl, aprendió el idioma. A su regreso a Chile se quedaron con su papá y su nueva pareja —con quien tuvo dos hijas— en Las Condes. Hasta que a los 24 años decidieron hacer su última jugada para dedicarse a lo que más les apasiona, el baile, y se fueron a vivir a Estados Unidos. “El viaje a Nueva York fue lo que validó nuestro sueño”, asegura Gabriel, el mayor por un minuto de los hijos de Mónica Valenzuela, directora de Power Peralta Dance Studio, y de Renato Peralta, maestro de Técnica Clásica del Ballet Nacional Chileno.

Fue en 2006 cuando nacieron los Power Peralta, esta dupla de baile que hoy es mucho más que dos gemelos bailando. Son una marca, una empresa.

Para esta entrevista recibieron a CARAS en el departamento de Raúl ubicado en Las Condes, donde vive solo. Gabriel está a diez minutos, con su pareja. Para ellos fue difícil tomar esa decisión. “Imaginarnos no viviendo en el mismo edificio era impensado. Cuando empezamos a buscar departamentos para comprarnos buscábamos en el mismo edificio y que estuvieran uno al lado del otro, comenta ‘Gabo’. “Siempre hemos compartido todo: tenemos una cuenta corriente, no nos importa quién gasta más o quién gasta menos. Cuando mi hermano va a mi casa se pone una chaqueta y nunca más la veo, cuando vengo acá agarro unas zapatillas y nunca más las ve. Así ha sido siempre: compartir todo, menos las mujeres”. Raúl interrumpe: “Qué bueno que lo aclaraste”.

No les gusta hablar de ellos como empresarios, pero la verdad es que lo son. En 2011 abrieron su primera escuela de baile con su marca, Power Peralta, y hoy ya son cuatro sucursales con una ad portas de abrir.

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“Estamos cumpliendo la promesa que hemos hecho en estos siete años. Siempre nos han preguntado en regiones cuándo llegamos allá. Nos comprometimos y ya estamos preparados para abrir nuestra primera sede en Viña del Mar este año. Es el primer paso en regiones para seguir entregando el mensaje del baile”, anuncia Raúl. Y reflexiona: “Es imposible pensar que haya pasado esto. Lo hicimos de guata, porque deseábamos algo que fuera nuestro, nuestra sala de ensayo y crear. Queríamos entregarle baile a la gente y nuestra casa para crear y avanzar. Esas ‘PP’ son mucho más grandes que nosotros dos y eso es lindo, porque es un legado que va a quedar, estemos bailando o no. Sentimos que pusimos una semilla que hoy le pertenece a más gente”.

—¿Cómo se sienten en Chile?

—Gabriel: Siempre agradezco el trato de las personas en la calle. Mucho cariño. La gente ha sido espectadora de nuestra carrera y valora que hayamos crecido artísticamente. No tiene que ver con fama ni popularidad, sino en cómo hemos ido superando nuestro nivel. Sentimos que por nuestra mentalidad y manera de luchar no tenemos límites.

—Raúl: Nos consideramos bendecidos con todo lo que nos pasó. Jamás hubiese pensado lo que estamos viviendo hoy. Tiene que ver con haber cumplido sueños. Chile nos demostró, después de irnos y ganarnos un espacio, que no somos una moda. Somos el baile en este país y lo vamos a ser siempre.

—¿En algún momento piensan dejar de bailar?

—G: La única pregunta a la que no tenemos respuesta es hasta cuándo vamos a bailar. Por experiencia o referencias, al final uno puede bailar hasta el último día. Eso estará con nosotros hasta los 80 años y nos vean en un matrimonio…

—R: Y nos pidan que bailemos.

—G: Tener el baile adentro es eterno. Hoy estamos a mil, y podemos hacer todo lo que queramos hacer. Probablemente en un tiempo más no nos sintamos con la misma energía.

—R: A nosotros nos motiva mantenernos en el top que es lo que les pasa a los deportistas. Hemos tenido esta conversación varias veces con mi hermano y pensamos distinto. Yo no me imagino un día diciendo los invitamos a ver la despedida de los Power Peralta. Yo no voy a hacer nunca el último show. Yo nací así y no me voy a despedir de eso. Tampoco voy a ser el viejo que no se baja de los escenarios. Lo vi en mis padres y tengo ego y dignidad. No es eso. Voy a ver siempre la vida desde un punto de vista de un bailarín y también alucinamos mucho con otras cosas. No te voy a mentir: pido todos los días que el baile sea eterno. Me invitan a hacer cualquier cosa (jugar a la pelota o esquiar) que yo sienta que pueda poner en peligro lo que hago todos los días y no lo hago.

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PERALTA ENTERTAINMENT

—Crearon su propia productora, Peralta Entertainment. ¿Cómo nace?

—R: Llevamos más de 15 años metidos en esto. Tuvimos la bendición de trabajar en grandes proyectos que nos abrieron las puertas, como trabajar en el headquarter del Cirque du Soleil, donde estuvimos desde el principio y vimos cómo ellos elaboran algo que después vale millones de dólares. Cuando estaba en el Soleil no sentía que estaba en un trabajo, sentía que estaba aprendiendo para el futuro. Ser los mejores en ese show era un desde. Como acá llevábamos un tiempo en proyectos donde participábamos y no los dirigíamos, llegó un momento en que nos dimos cuenta de que las cosas no estaban funcionando como nosotros queríamos. Nos motiva demasiado lo que podemos seguir creando en el mundo del entretenimiento. Nosotros no brillamos cuando se nos meten en el medio, brillamos cuando con mi hermano podemos fluir del principio hasta el final. Esa es la clave. Nunca le hemos tenido que pedir permiso a nadie.

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—Michael Jackson cumpliría 60 años el 29 de agosto y en Las Vegas se realizará The Diamond Celebration. ¿Qué se siente el haber sido parte del show ‘Michael Jackson: One’?

—G: Siempre va a ser nuestro artista favorito de todos los tiempos. Él fue el que nos motivó a partir en paralelo a mis padres. Era un artista con mucho fuego. Que se haya cruzado en nuestro camino su show significa que tuvimos en nuestras manos su legado. Nos sentimos elegidos por él de alguna forma a través de su familia y coreógrafos, que vieron en nosotros algo que él tenía.

—R: Me acuerdo cuando Travis Payne, su coreógrafo, nos dijo: “Si Michael Jackson hubiese estado vivo, los hubiese tenido al lado a ustedes”. Eso nos marcó.