Las filas reaparecieron en el parisino barrio de Marais. Tras cinco años de trabajos de ampliación, por fin abrió el Museo Picasso. Y el apetito por ver la obra del artista —y también los cambios en el aristocrático ex Hôtel Salé— marcan la agenda de fin de año de la capital francesa. Los titulares sobre él podrían haber quedado ahí, pero el factor sorpresa para los seguidores del rey del cubismo apareció en Nueva York. ¿La razón? Hace pocas semanas el último velo que cubría la cotidianidad del creador se levantó en dos exposiciones imperdibles en Manhattan.

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Hay ‘aires cubistas’ en la Gran Manzana. Estas iniciativas siguen al Museo Metropolitano donde aterrizó la gran colección privada de Leonard A. Lauder, ¡avaluada en más de un billón de dólares! Allí el español es la estrella con una producción poco disponible en el pasado. Aunque los comentarios los monopolizan aquellos montajes que revisan su biografía.

La Galería Gagosian fue la primera con su comentada muestra Picasso and the Camera. Días más tarde la siguió la Pace —a cuadras del MoMa— con Picasso & Jacqueline: The Evolution of Style. Dos shows que impondrán pauta de conversación hasta los primeros días de enero a neoyorquinos y turistas. De manera unánime, ya son consideradas por los medios y exigentes amantes del arte como imperdibles. Sir John Richardson (90), biógrafo que conoció al malagueño y que facilitó material Gagosian, dijo a The Observer que la exposición muestra a un artista. “Abre su vida y las pone en 3D”. No sólo se trata de su trabajo con la cámara de fotos, también películas caseras donde se lo ve entre familia y amigos en diferentes residencias. Además, hay tomas en película del proceso de ciertas obras (pinturas y esculturas) a modo de documentar cada paso. “El siempre tenía cámaras; la mayoría Leicas”, especificó el profesor de Oxford a The New York Times.

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Su nieto Bernard Ruiz-Picasso, por primera vez, saca a la luz este material privado. También hay pinturas y dibujos desconocidos aportados por cercanos y museos.
Hablar de Picasso es referirse a un playboy. Por eso en esa recolección hay mucho material enfocado en sus mujeres. En contraste, la galería Pace se centra sólo en una: Jacqueline Roque. No fue un amor tardío, sino que fue una relación que duró de 1954 hasta su muerte en 1973. En ese período fue su musa y joven compañera, casi cincuenta años menor. Antes de suicidarse de un balazo en 1986, al no soportar los días sin el artista (quien murió en 1973), Roque llegó a un acuerdo sobre el legado artístico de su marido con los otros hijos que dejó el artista de su larga relación con Françoise Gilot. Las partes establecieron la creación del Museo Picasso, el mismo que acaba de reabrir sus puertas en París.