Si hablamos de historia podemos llegar hasta la India en el año 5000 AC, donde las mujeres pintaban sus uñas con henna para decorarlas. Lo mismo hacían en la China pero con una mezcla de varios tintes para llegar a un rojo perfecto. Pero el nail art con sus detalles y dibujos tiene un origen más contemporáneo, y es en los suburbios de Londres y Estados Unidos, donde las mujeres de razas negras impusieron este estilo tan particular de llevar las uñas. En un comienzo se dedicaron a dejarlas muy largas para tener más superficie donde trabajar, pero con el tiempo y los nuevos productos, esto dejó de ser importante. Hoy en un pequeño espacio se hacen maravillas, verdaderas obras de arte que duran hasta que el quitaesmalte decida lo contrario.

Una de las pioneras en poner el nail art en las calles es la inglesa Sharmadean Reid, nombrada por la prensa de su país como una de las mujeres más influyentes en el desarrollo del arte del Reino Unido. Reid, de tan solo 27 años, es dueña de uno de los salones más taquilleros de Londres: el Wah nails. Al poco tiempo de abrir su primera tienda en el lado este de Londres en 2009 fue invitada por la cadena de ropa Topshop a abrir el segundo salón dentro de la misma tienda.

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 El éxito fue inmediato y pasó de un staff de 2 manicuristas a uno de 20 jóvenes artistas, entre ellas Poppy Sharman, quien estuvo en Chile invitada por la peluquería Sólo para Muñecas.

 “Hacerme las uñas partió como un hobby. Diariamente revisaba el libro que editó Wah nails con cientos de fotos de nail art y un día le mandé un mensaje vía Twitter a Sharmadean pidiendo una reunión para mostrar mi trabajo. Me respondió, nos juntamos y desde hace dos años soy parte del equipo y de la segunda edición del libro en el que siempre quise estar”, cuenta.

 —¿Cómo crees que el nail art ha influido en el desarrollo de la industria cosmética? 

—Las personas que trabajamos siempre estamos buscando nuevas técnicas para poder ampliar más nuestro espectro, cada vez alguien saca una nueva idea, las marcas más famosas de esmaltes lo reproducen y lo masifican, como pasó con las joyas o el craquelado. Ahora he visto uñas con cuero y plumas, así que no me sorprendería que aparecieran esmaltes imitando estas texturas.

—El equipo de Wah Nails ha trabajado en los más diversos eventos de moda, incluyendo desfiles y fiestas. ¿Qué es lo que más te gusta?

—Hemos trabajado para Marc Jacobs, Jeremy Scott, British Airways y hasta participamos de pop up stores en Japón y Rusia. Eso es lo que me divierte, que a pesar de ser aun nicho son muchos los que creen en nosotros y piensan que podemos ser un aporte para un evento o un desfile dando un sello único a las manos.

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 En Chile el nail art vive una situación muy parecida a la de países como Inglaterra o Estados Unidos. Pertenece a un nicho que día a día crece gracias a publicaciones en revistas y a bloggeras que suben sus fotos a Instagram. Dentro de las artistas más destacadas están María José Sobarzo, quien se dedica a editoriales de moda y a cuidar las manos de algunas modelos y celebridades nacionales, y Belén Muñoz, de la peluquería Sólo Para Muñecas, una de las pioneras en la escena local

 Daniela Parra, representante de la tienda virtual Seducete.cl ha visto cómo el mercado de los esmaltes se incrementó de manera sostenida y, por lo mismo, se decidió a formar parte de este gran negocio:  “Quisimos importar nuevas marcas para renovar la gama de colores que se estaba utilizando en Chile. Nos dimos cuenta de que con la explosión del nail art surgieron marcas emergentes con mucho éxito afuera, y este éxito se da principalmente porque tienen texturas innovadoras. Desde Londres trajimos Models Own con un enfoque juvenil y desde Los Angeles California NCLA, que tiene un público un poco más adulto”, comenta.

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 De los suburbios a las pasarelas, el camino ascendente de la manicure parece no tener fin. Actualmente en cualquier tienda de Chile es posible encontrar expertas capaces de transformar las uñas en piezas de diseño. Algunas más y otras menos sofisticadas, todas apuntan a lo mismo: convertir a las manos en el foco de las miradas, y al nail art en el accesorio del tercer milenio.