Nacido en Santiago en 1929, Edgardo Hugo Osvaldo Marín Vivado murió dejando la visible huella de una obra plástica vasta y versátil, tempranamente reconocida tanto en América como en el Viejo Continente.

“Chile pierde hoy a uno de sus más grandes artistas visuales”, declaró la ministra de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, Consuelo Valdés, al reaccionar a la noticia.

“Lamentamos la partida de Hugo Marín, escultor y pintor que expuso sus obras en los mejores espacios de América y Europa”, precisó la secretaria de Estado, quien envió “un abrazo a sus familiares, amigos y a toda la comunidad artística”.

Su pintura y su escultura se inspiran en mitos y símbolos de religiones y culturas antiguas que van desde India a los pueblos precolombinos, mientras su cometido pictórico muestra un predominio de la técnica mixta, empleando materiales como adobe, mármol y grafito, en sus efigies predomina la figura humana de fuerte expresividad, que incluye, por ejemplo, ojos de vidrio y dientes auténticos en la factura. Acreedor del Prix des Anciens, Salón de Artistas Decoradores, en París, en 1953, y del Premio de Escultura de la Municipalidad de Santiago en 1992, su obra plástica es una aguda e incesante búsqueda en clave antropológica.