A sus cortos 22 años, Josefina Andreu es una lluvia de ideas ambulante en lo que respecta al circuito del arte y la propuesta de un sistema de galerismo fresco, acorde a las demandas contemporáneas que introduce al street art al mercado nacional: un nuevo modo de apreciar y valorar aquellas prácticas y sistemas de producción que provienen de la pintura mural, promoviendo al mismo tiempo nuevos códigos de reflexión al espectador.

Josefina divide su tiempo entre sus dos pasiones: por un lado, se encuentra continuando sus estudios en la Escuela de Diseño de la Pontificia Universidad Católica de Chile y por otro, es directora de la nueva galería de murales Metro Veintiuno –resultado de un proyecto personal formulado para Taller de Emprendimiento en la misma casa de estudios. Ubicada en el tradicional circuito de galerías de Alonso de Córdoba en la comuna de Vitacura, la galería es fruto de una observación crítica con respecto a la carencia de espacios de arte institucionalizados, que se dedicasen exclusivamente a la exposición y posterior venta de artistas que produjeran murales en su cuerpo de obra.

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Su análisis con respecto a la situación del arte actual a nivel nacional comenzó luego de representar a artistas emergentes en ferias de arte contemporáneo y del contacto con otros galeristas del circuito, al trabajar junto a su prima, la arquitecta y directora de la Galería NAC, Nicole Andreu, quien también forma parte de la nueva generación de galeristas en Chile que persiguen una línea curatorial con temáticas provenientes del cruce entre arte y arquitectura.

Con respecto a esta experiencia, Josefina cuenta que muchas veces le tocó recibir gente que buscaba exclusivamente pinturas o grabados de medidas específicas para que se adaptasen a espacios preestablecidos. Fue ahí donde se le ocurrió la idea: la solución más viable a estos requerimientos podría ser un mural: “El mural tiene todo un tema con la apropiación del espacio que difícilmente podría tener un grabado o una pintura. Además, dialoga e integra a la arquitectura y trasciende lo meramente decorativo”, comenta.

Si bien el muralismo como tal respondía a una manifestación política e ideológica durante su surgimiento en Latinoamérica, la resignificación actual de la práctica reside en la forma en que la imagen emigra finalmente al soporte-ciudad. No es necesario acudir a espacios de exhibición exclusivamente para ver arte, sino que la reflexión surge a partir del encuentro y el cruce con otras disciplinas que se superponen en nuestro constructo de cultura visual, uniendo muchas veces las funciones estéticas, simbólicas y prácticas de aquello que nos rodea diariamente en el diseño, la arquitectura, la publicidad, entre otros.

Un mural se puede tocar, no presenta límites de proximidad y las grandes dimensiones estimulan el carácter lúdico de recorrido e interacción con el espectador. Rompe el paradigma del mercado del arte y el coleccionismo en el sentido que si bien se puede vender, posteriormente no puede ser reubicado en otro lugar, imposibilitando su futura reventa.

Es una pieza exclusivamente emplazada ahí y es en esta misma “falencia” lo que podría transformarla, finalmente, en su mayor encanto: “Hay gente que ve en el arte un negocio, una inversión, donde constantemente preguntan cuál es la proyección del incremento del precio de la obra o del artista y eso no lo puede predecir nadie”, cuenta Andreu, mientras manifiesta su interés por intentar revertir esta situación y que el objetivo se centre netamente en impulsar la carrera del artista o el vínculo con la obra en sí.

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Una vez planteada la idea de instalarse con Metro Veintiuno, de recibir la aprobación de artistas para impulsar su idea proporcionándoles los materiales y de crear la plataforma web, comenzó a recibir correos de gente preguntando por la venta de los murales. Había un nicho que abordar: hacerse cargo de esto fue el desafío de Josefina, quien posteriormente habló con su papá Tomás Andreu (director de la galería Animal) sobre la posibilidad de habilitar un espacio que se encontraba inutilizado y que unía ambos extremos con la sala principal de la galería Animal.

La coherencia del proyecto fue clave. Metro Veintiuno respondía a una necesidad y a una arista del coleccionismo que hasta el momento no había sido abordada en nuestro país, democratizando a su vez el arte con un sistema de venta por metro cuadrado y supliendo las necesidades de los compradores del siglo XXI. Deja de lado aquella obsolescencia que sufren algunas obras de arte en los espacios de exhibición –que al no venderse, son almacenadas en una bodega–, para que la galería funcione más como vitrina tanto para el artista, como para su cuerpo de obra, que constantemente se está reinventando.

La idea de emplazarse dentro del contexto-galería plantea y desarrolla la lógica de devolverle al mural su status de arte, contraponiendo esta idea con el resto de las piezas que se exhiben en la galeria Animal. “Esta Miró, el cuadro de Picasso, Matta y de pronto te das la vuelta y te encuentras el mural de Ascui (…) es decir, esto que la gente comúnmente borra y también podría tratarse de una obra maestra”, agrega Josefina.

Por esta razón es que la muestra inaugural reúne a Cristián Elizalde, Michael Yaikel, Matías Santa María y Santiago Ascui, provenientes de una formación académica, quienes han desarrollado paralelamente su obra tanto en circuitos tradicionales, como en el street art.

“El Muro de la Fama”, título de la primera muestra, hace alusión a las pasarelas de la remodelación de San Borja que actualmente se posicionan como una de las vitrinas ambulantes más importantes de la pintura mural en Santiago. Esta apropiación por parte de los artistas callejeros es interesante también para pensar en la posible proyección de Metro Veintiuno en un futuro, donde Josefina Andreu pretende trabajar simultáneamente entre ambos circuitos, a partir de la galería y su plataforma por excelencia, la ciudad: “El circuito tradicional ya existe, por ende, tenemos que encontrar nuevos espacios de diálogo y la ciudad es perfecta plataforma para eso”, concluye Andreu, quien por estos días se encuentra pensando en cómo abordar este cruce.

> Revisa lo que fue la muestra inaugural de Metro Veintiuno

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