Felipe Lavín: Herramienta de trabajo (@pollolavin)

“La primera galería con la que trabajé llegó por Instagram”, cuenta de entrada el fotógrafo Felipe Lavín, quien lleva siete años en la red social y ya ha sido testigo de las ventajas que puede traer. Supo al instante que calzaba perfecto con su profesión: “Encontré una muy buena plataforma para mostrar lo que hago y conectarme con gente de todo el mundo”. Lavín sabe que sus seguidores buscan calidad, por lo que decidió mantener una sola línea editorial. Así por ejemplo, dice que prefiere no subir imágenes de comida. “Hay que tomarlo en serio, no como una red social normal, sino como una herramienta de trabajo”.

José Pedro Godoy: Su obra y algo más 
(@josepedrogodoy)

Distanciado del resto, el pintor José Pedro Godoy añade un toque más personal a su cuenta en lugar de solo subir imágenes sobre su obra. “Uso Instagram hace siete años. Muestro mi trabajo y otras cosas, como antes lo hice con Flickr y Fotolog”. Admite que para él la plataforma no es un negocio: prefiere ver fotos que otros suben y subraya que nunca ha vendido un cuadro gracias a la red social.

Ignacia & Felipe: Llamar la atención 
(@ignaciayfelipe_cl)

Mezclando imágenes de sus trabajos en decoración y otras donde se presentan ante sus seguidores, así se esboza el perfil de la oficina Ignacia & Felipe: “Nuestra experiencia con Instagram ha sido increíble, tenemos 29.500 seguidores y nos ha ayudado a llegar a nuevos clientes”, cuenta Ignacia Astudillo. Capturas cargadas de luz y alegres detalles de interiorismo han sido las claves para su éxito, pero también afirman que es vital ser “interesante y dinámico, para que lo primero que vean los eventuales seguidores les llame la atención y quieran seguir la cuenta”.

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Takashi Murakami: El Warhol asiático 
(@takashipom)

Las fronteras del arte se difuminan cuando hay que referirse al trabajo del japonés Takashi Murakami, que combina las bellas artes con expresiones mundanas como moda y animación. Armado de una mente sin límites, ha sido llamado el legítimo sucesor de Andy Warhol y se ha hecho de un espacio importante en las redes sociales. En Instagram presenta su exótico y colorido trabajo, aprovechando de mostrar sus selfies con Karl Lagerfeld o Kanye West.
KAWS: Sátira pura
 (@kaws)

Como no todo es de fotografías ni pinceles, el arte urbano tiene un espacio en las redes gracias a Brian Donnelly, conocido mundialmente como KAWS. Sus figuras de vinilo, con las que comenzó en la década de los 90, ahora son adaptadas a temáticas actuales que el artista intercala con postales de su vida hogareña. La dosis urbana para quienes estén en búsqueda de una cuenta que seguir.

Hielosur: A la hora señalada 
(@hielosur)

Alejados de los flashes, los integrantes de Hielosur prefieren mostrar su trabajo únicamente a través de su cuenta en la red social. Reconocen que la plataforma es vital para ellos, gracias a su foco en lo visual: “Es un público que consume diseño”, explica Alejandro Montero, uno de los fundadores del estudio. La clave a su juicio es no dejar el horario de las publicaciones al azar: “Las horas peak son tipo ocho de la mañana o pasadas las seis de la tarde”.

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OBEY: Un clásico de la calle 
(@obeygiant)

Enigmático en sus inicios, bombardeó el mundo con las palabras Obey y la cara del luchador André the Giant. Hoy, el diseñador gráfico tejano Frank Shepard se ha vuelto menos reacio a la fama y en Instagram ya supera el millón de seguidores. En ella se puede ver al artista posar y mostrar sus nuevas obras, que mantienen el tono contracultural y reacio al gobierno estadounidense.

Cristián Preece: 
Naturalidad que funciona 
(@cristianpreece)

Un híbrido. Así se podría definir la cuenta del decorador Cristián Preece, quien ha impregnado sus publicaciones de un tono personal y comercial. “Instagram es una poderosa herramienta para mostrar el trabajo y el día a día. Hoy este tipo de plataformas digitales son las que la llevan, muy por sobre las páginas web, que ya casi nadie usa”, explica Preece, quien confirma que la mayoría de su clientela llega principalmente a través de esta red social. “Lo importante es ser auténtico, si le copias a otras cuentas no sale natural y la gente lo percibe”.

Marta Minujín: Psicodelia web 
(@martaminujin)

El arte adquiere un nuevo valor cuando se aprecia en qué ha transformado su cuenta la argentina Marta Minujín. La artista plástica aprovecha Instagram para presentar sus nuevas obras, pero con videos cortos, algo complicado de hacer en cualquier museo. Ella y sus mil máscaras, definitivamente, son algo extravagante y único en la web.

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Anthony Hopkins: Una pizca de Hollywood 
(@anthonyhopkins)

Como si un premio Oscar y un par de Emmys fuesen poco, gracias a su incursión en la pintura Anthony Hopkins encontró en Instagram una vía para dar a conocer su pasión por el lienzo y las brochas. Entre imágenes de alfombras rojas y festivales, el actor de origen galés sube imágenes de sus pinturas, exhibiciones y de su taller, sorprendiendo con el lado B del legendario Hannibal Lecter cinematográfico.