Nervioso y ansioso, Federico Assler Brown, comienza lentamente el recorrido por su última exposición. “Soy más constructor que escultor”, dice mientras agradece, con esa humildad que lo caracteriza, explica y admira el despliegue de más de 30 obras que fueron trasladadas desde su Taller Roca Negra en el Cajón del Maipo hasta el CA660 de CorpArtes, donde estuvo hasta hace pocos días para trasladarse al Parque Cultural de Valparaíso.

“Mi presencia aquí es la obra, lo que yo quiero es mostrar el trabajo realizado en muchos años y espero que este llegue y emocione”, dice sobre la muestra que viaja por su vida y la historia detrás de sus obras, que van desde 1964 a 2017. Una pequeña muestra a su refugio, que es un verdadero insight a su mente, donde según él, los espacios, el silencio y la soledad llevan a la creación máxima.

Assler es conocido como el hombre del hormigón y es que lleva más de 40 años trabajando con el material que en 1970 le robó el corazón. En aquel tiempo, un amigo le regaló un pedazo de plumavit y ahí comenzó esta larga relación. “Partí con una cuchara y una vela haciéndole un huequito a un pedazo de aislapol. Uno de a poco con los años va encontrando la manera de ir contando y construir su obra, lo que es un proceso largo”, dice. Y Assler se ha tomado su tiempo.

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En 1954, ingresó a la Escuela de Arquitectura de la Universidad Católica de Valparaíso y luego de dos años migró a la Escuela de Bellas Artes de Viña del Mar. Pero casi dos décadas después de tener su primer romance con la pintura, descubrió el mundo de los volúmenes y relieves.

“La dejé porque ya no pude incorporar más al hombre. En parte quise, en mis últimos cuadros meter a una persona dentro, lo cual era un absurdo total. Entonces había que buscar otras cosas y empecé a hacer relieves con madera maciza y eso se transformó en mi primera exposición en el Museo de Bellas Artes en el año ’69”. Y su trayectoria habla por sí sola. En 1968 ya se presentaba en la Bienal de Sao Paulo, cuando la pintura aún era su soporte principal y aunque han pasado años, las telas, el óleo y los dibujos no se han ido de la vida de Assler y los bocetos y cuadros desplegados en Roca Negra son su vivo retrato.

Una marca liderada por las obras que hablan por sí solas, que juegan con la naturaleza, las representaciones del hombre, la mujer y por no tener nombre. “No les pongo porque eso ya marca una cosa. Si uno le pone está definiendo algo, prefiero que la persona se encuentre con el asunto y trate de captarlo, no quiero sugerir nada”.

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Y esa es la huella de Assler. No pretende decorar el espacio, ni presentar su trabajo solo como una exhibición, el objetivo final es integrar al hombre. Esa ha sido su misión, durante el largo y ajetreado trayecto que ha enfrentado en su carrera, Assler, ha logrado intervenir al país. Obras monumentales en espacios públicos como el Conjunto Escultórico en el Parque de las esculturas (1989), Homenaje al Hormigón (1997) en Ciudad Empresarial y Doble Relieve (2010) en el Paseo La Pastora son algunos ejemplos. En 1972 hizo una obra para la UNCTAD III (actual GAM), que tras el Golpe de Estado quedó encerrada en el Ministerio de Defensa y recién en 2013 pudo ser recuperada y expuesta al público nuevamente.

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Metódico como ningún otro, Assler es un estudioso y crítico del arte. La rapidez, la poca investigación y la copia que existe en Chile hacen que este rubro no pueda prosperar. Para él, el país está en deuda. “Lo sigo manteniendo porque en realidad el arte debe tener una mayor presencia y eso falta”, critica. Y de hecho, de ese descontento, de su entorno y de su sentimiento es de donde nace lo más profundo y único de sus obras. “Es de lo que se come, de la vida que se hace, del entorno social-político, de las catástrofes, de las erupciones, de todo, del país. Al final la obra emerge de la vida”, dice.

Ahora en Valparaíso, La roca Negra, ese taller donde se acumuló todo el trabajo que en silencio esculpió en una antigua hostería de piedra en la localidad de La Obra, en El Cajón del Maipo, se mueve por Chile, lenta y silencioso. Elegante. Como Assler.