Incansable viajero, cubano de nacimiento y chileno de opción, Mario Carreño es, como el título de esta retrospectiva, un universo en sí. Influido por el color caribeño, la Guerra Civil Española, los murales mexicanos de Rivera y Siqueiros, el cubismo de Pablo Picasso y sobre todo un espíritu americanista que marca toda su obra, Mario Carreño, fallecido en 1999, vuelve a Chile para mostrarnos por qué, junto a Matta y Botero, es uno de los latinos más apreciados en el mundo del arte.

“Su obra instala una mirada que contribuye a la construcción simbólica de un arte latinoamericano. Supo apreciar e integrar las distintas influencias de destacados artistas, poetas y escritores durante sus viajes por América y Europa. Como consecuencia de sus migraciones desde Cuba a México, España, Italia, Francia y Estados Unidos, su obra se enriqueció de humanismo, expresado con serenidad y equilibrio a lo largo de toda su vida”, explica Roberto Farriol, director del Museo Nacional de Bellas Artes.

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Los viajes de Carreño son precisamente los que estructuran la muestra, que recorre su trabajo desde 1940 a 1992, los años más activos de su carrera, que tuvo en Chile su patria luego de nacionalizarse en 1969. Antes, en 1959 fue cofundador de la Escuela de Arte de la Universidad Católica junto a Nemesio Antúnez. Amigo de Neruda, Julio Jung y muchos otros, en 1982 recibió el Premio Nacional de Arte. 

Oportunidad única es poder apreciar su obra —por ahora desperdigada entre Cuba y colecciones privadas en Estados Unidos— en el Museo de Bellas Artes. “Este recorrido se plantea como una propuesta honesta de un creador sencillo, veraz, leal, puro en sus convicciones. Mario Carreño, chileno-cubano y por sobre todo americano universal, fuerza nuestra mirada hacia un futuro donde las utopías e ideales de la humanidad pueden ser realidad, donde hombres y mujeres indistintamente, tal como aparecen en sus obras, sean un todo inseparable, paradigmas de sueños de amor y eternidad”, sostiene el curador de la muestra, Juan Campos, quien acompañó por treinta años a Carreño en su taller.