La arquitecta iraquí-británica Zaha Hadid siempre pensó en grande. sus proyectos así lo demuestran. Pero esta vez sorprendió con sus joyas, un legado desconocido para muchos que la firma danesa Georg Jensen presentó este año en marzo, en Basilea, Suiza, durante la reconocida Baselworld, solo unas semanas antes de que su creadora muriera repentinamente en Miami, a causa de un ataque al corazón. Cinco anillos y tres brazaletes dan vida a la colección que Hadid, considerada la estrella de la arquitectura contemporánea, y la primera mujer que recibió el preciado Pritzker en el 2004, tenía un visionario talento para diseñar formas que parecían lograr —sin esfuerzo alguno— hacer confluir lo simple y lo complejo. Así nacieron edificios, instalaciones, colaboraciones con el mundo de la moda… y la colección cápsula “Lamellae” para Georg Jensen. “Siempre hubo una continuidad en el trabajo de Zaha y lo mismo se aplica a esta colección”, explica David Chu, director ejecutivo y creativo de la compañía danesa. “Su estética está en línea con la historia de los diseños de nuestras joyas, celebrando las formas aparentemente simples y aun así matemáticas de la naturaleza. Y nuestra asociación respeta ese siglo de colaboraciones con diseñadores cuya visión transforma la manera en que pensamos”, concluye David Chu.

Cada una de las piezas de esta colección, bellamente orgánica y fuerte, está inspirada en la arquitectura de Hadid y hace referencia a esas siluetas onduladas que se ven en la mayoría de sus estructuras. Tal como en los contornos naturales y fluidos de estos edificios, su diseño de joyas es la interpretación de las distintas formas esculturales de la naturaleza.

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Uno de los anillos de la colección fue inspirado en las torres que proyectó para el Wangjing Soho de Beijing, un complejo de tres pisos curvilíneo y que da la impresión de ser una “montaña entrelazada” y de la misma manera como las líneas de las ventanas envuelven cada edificio, el relieve que rodea esta joya crea sensaciones de luz natural y sombras claramente dramáticas.

Las piezas, realizadas principalmente en plata Sterling —co-mo es la tradición de la casa danesa—, así como en oro y rodio negro con incrustaciones de diamantes negros, han sido cuidadosamente diseñadas para que se perciban voluptuosamente táctiles. De hecho, la forma en que la misma joyería ha sido usada es reimaginada: los anillos se integran suavemente a la mano o se elevan con la fluidez de un juego sobre los dedos; el elegante brazalete de plata se entrelaza como un reflejo natural de luz envolviendo la muñeca en un giro limpio y sofisticado. La plata se alterna naturalmente entre el efecto pulido y el mate, mientras las piezas de rodio negro dan un brillo sugerente a las formas arquitectónicas gráficas. Algunas de las exclusivas piezas están hechas en una cantidad limitada y numeradas individualmente.

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Sobre esta última colección, la arquitecta Zaha Hadid explicaba que “trabajar con Georg Jensen me dio la oportunidad de expresar ideas en una escala diferente y a través de distintos medios. Nuestro punto de partida fueron los muchos enlaces con la naturaleza que tiene él”. Y agregaba: “Hay una integridad inherente dentro de la lógica estructural orgánica que se encuentra en la naturaleza y, usualmente, miramos la coherencia de los sistemas naturales cuando trabajamos para crear ambientes. Nuestro desafío era traducir eso en algo que pudiera ser usado; reinterpretar la rica historia y tradición del enfoque de diseño de Georg Jensen en algo nuevo”.

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Era tal el talento y pasión por el diseño de esta profesional, quien estudió matemáticas en la American University de Beirut y luego arquitectura en Londres, que dejó su sello en diferentes áreas. Proyectó desde estadios deportivos, teatros de ópera hasta icónicos zapatos y joyas. Creó la botella para el perfume “Woman” de Donna Karan; reinterpretó el icónico “bucket bag” de Louis Vuitton, así como reinventó el “Peekaboo” de Fendi, hace unos años. Diseñó también zapatos y zapatillas para United Nude, Lacoste y Adidas. Y para Chanel transformó el Grand Palais en un mundo de profundidades submarinas en el 2011 y proyectó el Tongdaemun Design Plaza donde la casa francesa presentó su Colección Crucero 2015/2016.

De la mano de la centenaria casa de diseño danesa, dejó su última creación, un legado de estética y elegancia atemporal, una joya con el sello de la talentosa Zaha Hadid.