Desde 2007 Delfina Foundation, organización independiente y sin fines de lucro, se dedica a promover el intercambio y desarrollo artístico a través de residencias, asociaciones y programación pública, entregando hasta la fecha más de 250 becas.

En estas residencias tienen la oportunidad de convivir artistas, escritores, curadores y coleccionistas en las instalaciones de la fundación en Catherine Place en Victoria ubicada en pleno centro de Londres.

Este año el ganador de la primera residencia (para artistas representados por la galería) fue el artista visual Nicolás Grum (1977), quien durante el último tiempo ha basado sus trabajos en las manifestaciones del poder, reflejado en uno de sus últimos trabajos “Orden y Patria”, un auto policial aplastado expuesto en la Feria Ch.ACO 2018: “En los últimos años mi trabajo se ha enfocado en investigaciones en torno a las estructuras del poder y sus diversas manifestaciones en distintos contextos, enfatizando en las dispares relaciones de fuerzas dentro de la estructura social”.

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La artista visual Constanza Alarcón (1986) fue la ganadora de la segunda residencia (para artistas emergentes no representados por una galería). Sus trabajos combinan una serie de elementos, materiales y soportes que logran converger en un todo: “Me gusta pensar mi práctica artística como el resultado de una mirada periférica. Periférica porque se establece fuera de formas y normativas. He desarrollado un cuerpo de obra que nunca parece quedarse quieto en una posición fija o materialmente cómoda. Me intriga lo que no se puede retener o representar, y lo que queda fuera del registro, ya sea por magnitud geológica o por decisión política”.

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—¿Cómo 
se
 enteraron
 de 
esta 
beca 
de
 la 
Fundación
 Delfina?

—Constanza: Varios amigos me empezaron a mandar pantallazos o el link de la postulación a la residencia. Al principio no le di mucha importancia hasta que me di cuenta que eran muchos los cercanos que me decían: “Mira esto Coni, está perfecto para ti”. Así que ahí dije voy a mirar de qué se trata porque debe ser por algo que me lo están enviando. Yo antes había escuchado hablar sobre la fundación, porque además, había hecho una residencia antes.

—Nicolás: Yo nunca había escuchado de la fundación. Como soy artista de la Galería Patricia Ready, me enteré por ahí. Así que decidí rellenar los formularios y hacer la entrevista por Skype que te solicitaban y esperé a ver que pasaba.

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—¿Y
 de
 qué
 se
 trata
 esta 
residencia
 en 
Londres?

—Constanza: Básicamente, este programa de residencias junta en un mismo espacio a profesionales, que se encuentran en diversas etapas de su carrera, de todo el mundo, que están explorando ideas y prácticas comunes. Lo que busca es darnos a nosotros tiempo y espacio para desarrollar nuestras ideas y tener oportunidades para mostrarlas. Aquí le dan más importancia al proceso que al resultado final.

—Nicolás: Como dice Coni, lo bueno y lo que tiene de diferente a otras residencias es que no solo estamos con artistas visuales, sino que con escritores o coleccionistas que vienen de todas partes del mundo. Eso hace también que muten tus ideas o los proyectos que tenías en mente porque se ven influenciados por otras culturas y personas. Además, no nos piden una obra terminada, sino que a ellos lo que les importa es que nosotros tengamos estas instancias para pulir nuestro trabajo e ideas.

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—¿Entonces 
no 
tienen 
que 
desarrollar
 ningún
 proyecto
 en 
específico
 durante
 su 
estadía?

—Constanza: Cuando postulas y te avisan que quedas te preguntan qué idea o proyecto te gustaría realizar. Yo esa parte la dejé en blanco, porque yo recién me voy en julio. Sentí que si decía algo, como falta tanto tiempo lo más seguro es que fuera a arrepentirme. Lo que sí creo es que mi trabajo tendrá relación con terremotos, que es a lo que me he dedicado últimamente. Además, me parece interesante porque es algo que en Inglaterra no conocen ni nunca lo han vivido.

—Nicolás: Yo fui todo lo contrario, dije altiro una idea porque así podía empezar a prepararla y trabajarla desde ya. Si es que puedo, y me lo autorizan, quiero hacer el lado B del museo Británico, hacer un recorrido por todo el lugar contando lo que ahí no te dicen de obras que hay, por ejemplo el moai chileno, cosa que no se hablan o pocos conocen, pero tengo que ver si resulta o no la idea. Pero básicamente mis últimos trabajos se han centrado en revisar la forma en que se construye y clasifica la historia, produciendo una serie de dioramas museales que describen escenas de sucesos olvidados, o censurados, generando una suerte de museo de lo imposible.