Aristóteles describió a los elefantes como seres que sobrepasan a todos los demás en ingenio y mente. Inteligentes, empáticos y capaces de experimentar emociones complejas, estos animales fascinan a los científicos, quienes no paran de investigar las características que los asemejan a los humanos. Gracias a la estructura de su cerebro, son capaces de manifestar sentimientos de alegría, aprender dinámicas, recordar caminos, realizar actividades artísticas, usar herramientas y despedir a sus muertos. Pero nada de esto ha impedido que los cazadores furtivos los tengan en la mira.

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Sus grandes colmillos son ricos en marfil, un material duro, compacto y blanco usado para la producción de objetos artísticos, teclas de piano, bolas de billar, botones y aplicaciones ornamentales de joyería. Los asiáticos, especialmente China, son los grandes compradores de este material por lo que su demanda es permanente. Para conseguir el llamado ‘oro blanco’, los cazadores matan al animal porque la cuarta parte del colmillo se encuentra al interior del cráneo. El resultado es un constante descenso en su población. Según el último gran censo de elefantes, cada quince minutos una de estas criaturas es asesinada por el hombre. Hoy quedan menos de 400 mil elefantes africanos en el mundo, una cifra que proyectada al 2020 significa que la especie podría entrar en extinción total.

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Buscando mejorar la esperanza de vida de los paquidermos, la marca africana de licor Amarula diseñó la campaña “Corazón de Elefante”, que en Chile se concreta como una donación de 500 pesos por cada botella vendida. Los fondos reunidos se van directo al único Santuario de Elefantes de Sudamérica, un centro especializado ubicado en Brasil con cerca de 1.100 hectáreas que albergan a más de 50 de estos gigantes en condiciones de semilibertad. “La campaña ya se hizo en Brasil y Argentina con mucho éxito, por lo que ahora es el turno de Chile. Son cifras que impactan y que las personas muchas veces no manejan”, asegura Joaquín González, Customer Marketing de Amarula, quien también explica la conexión que une a la marca con los elefantes: “Estos animales avisan cuando el fruto Amarula –principal ingrediente del licor– está listo para ser recolectado. Llegan en manada hasta los árboles, los golpean y sabemos que ya es momento de cosechar”.

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La inteligencia de los elefantes ha provocado también que sean una de las atracciones más llamativas en los circos. En Chile, la ley aún permite utilizar animales exóticos en espectáculos , lo que suele propiciar variados maltratos. Uno de ellos fue Ramba, una elefanta (asiática) que pasó 14 años realizando difíciles piruetas en el Circo los Tachuela. Tenía cicatrices, abscesos y realizaba movimientos repetitivos de vaivén, reflejo de su vida en reclusión. El martirio parecía no tener fin, hasta que en 2012 la ONG Ecópolis gestionó su liberación. 
Hoy vive en el Parque Safari de Rancagua rodeada de cuidados y afecto. Sin embargo, sus condiciones aún no son idóneas, por lo que Amarula intenta concretar su traslado hasta el Santuario de Elefantes en Brasil. “Parte de los recursos obtenidos por la campaña serán destinados al traslado de Ramba, para que se pueda desenvolver en su propio ecosistema”, asegura Joaquín González.

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Rescate, rehabilitación y reinserción son las claves para que estos nobles gigantes desaparezcan de la faz de la Tierra. Si bien a fines de 2017 en China entró en vigencia una prohibición total del comercio de marfil, lo que provocó una significativa baja en su precio –de 2.100 dólares el kilo en 2014 cayó a 730 dólares este año–, los cazadores los continúan masacrando. En algunos casos extremos, incluso solo por ‘deporte’.