Casona Triciclo es un centro cultural para la familia, que además ofrece una cafetería con sala de juegos y un bed & breakfast patrimonial, instalado en una acogedora casona, la cual es patrimonio cultural en Puerto Varas. En una mirada superficial, esa introducción a este lugar suena a publicidad de turismo, y obviamente no da cuenta de la historia de perseverancia, motivación y creatividad que hay detrás de su formación, características que no por nada son atingentes a cualquier emprendimiento, y es la perspectiva de este último lo que le ha dado una identidad única a este lugar.

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La utilización de la casona patrimonial, para desarrollar un centro cultural en ella, es cien por ciento una iniciativa privada y no estatal, como muchos podrían pensar. María Ignacia Buono-Core Barroilhet, es madre de dos niños, emprendedora, inquieta y por sobre todo creativa, por lo que luego de conocerla, no es de extrañar que una mujer con estas características se haya embarcado en un proyecto de este calibre sin pensarlo dos veces.

Como cualquier emprendimiento “ideal”, es necesario contar con preparación previa, capital de inversión y un plan de negocios clarísimo. Todo esto, si contamos con un ingeniero comercial y un escenario ideal. Pero como sabemos en nuestro contexto nacional, no es muy común que todos las personas interesadas en emprender un proyecto, cuenten con estas herramientas, y son esos los obstáculos que terminan frustrando a muchos emprendimientos en nuestro país. Este último escenario era precisamente el de María Ignacia, pero gracias a su determinación este no fue su caso, ya que ha sabido compensarlo con su creatividad, perseverancia y por sobre todo ganas de que este lugar salga adelante. Pero, ¿de dónde viene la inquietud de Ignacia por crear un lugar así?

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María Ignacia creció en Puerto Varas, siempre le llamo la atención la creación artística y gracias a su personalidad inquieta y observación, detecto la necesidad de canales de distribución del circuito artístico en su localidad y un nicho en particular: una alternativa que desarrollara ámbitos culturales para la familia. Este caso no es menor en un lugar donde la población infantil es alta (Es un hecho que en la mayoría de los colegios no dan abasto con la cantidad de niños que desean entrar, teniendo listas de espera de hasta dos años).

Es así como Ignacia, al ver el gran potencial de un lugar el cual es patrimonio cultural y en una región con un desarrollo inminente en el área de la cultura, se “tiró a la piscina” , sin muchos conocimientos financieros ni una idea muy clara en qué iba a derivar todo esto, sólo siguió su instinto. Junto con una amiga, Pilar Lasota, diseñadora de ambientes, dio comienzo a esta aventura, la que en un principio se constituyo como “centro cultural, tienda de arte , diseño nacional y cafetería”. La tienda de Pilar finalmente no dio resultado y la cafetería se complemento con el servicio de alojamiento.

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Es interesante como el proceso del desarrollo de este lugar ha jugado más a favor que en contra. Ha sido un desarrollo orgánico, en el sentido de que nunca se proyectaron líneas rígidas desde su concepción, por lo mismo ha  servido para que se pueda re-inventar las veces que sea necesario, siempre en función a la necesidad del contexto local. Esta capacidad de observación y abnegación de intereses personales en pro de una necesidad local, es lo que diferencia a un buen gestor cultural. Si bien María Ignacia nunca tuvo estudios formales sobre Gestión Cultural (más allá de que en nuestro país esta área académica está en pañales), ella ha sabido detectar problemas y crear soluciones, capacitarse en lo que sea necesario para sacar esta pasión adelante, desde postular y calificar en programas como Pro pyme mujer y actualmente Potencia Patagonia, hasta hacer malabares con las finanzas personales y fondos externos, iniciativas que tanta falta hacen en los emprendimiento culturales y artísticos.

La situación de la empresa como tal da un giro en junio de 2014, cuando se integra Ana Luisa Molina, ingeniero comercial, como socia inversionista e interesada en el desarrollo social y cultural de la zona. Y en donde a raíz de eso, vuelve Pilar Lasota como encargada de gestión y comunicación de la casona. De esta manera, se crea un equipo multidisciplinario en el que cada una de las integrantes aporta con sus propios conocimientos al desarrollo de este proyecto cultural, social y familiar.

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La Casona Triciclo va en camino a su primer aniversario, con oferta de talleres de pintura, fotografía, consciencia corporal, teatro, percusión, violín, violoncelo, carpintería padre e hijo y charlas sobre crianza, por nombrar sólo algunos. También se pueden encontrar exposiciones de connotados artistas nacionales locales y de fuera de la región, quienes han viajado hasta Puerto Varas para ser parte de este lugar, ya sea para exponer o realizar residencias artísticas. Todo, siempre haciéndose cargo de su público, el cual es la familia, lo que hace muy versátil su oferta de exposiciones y talleres. Las personas que tienen la suerte de frecuentar este lugar, saben que siempre habrá algo que los pueda sorprender.

Donde: San Ignacio 711, Puerto Varas, +56 065 223 3730
Cuando: Todo el año

> Más información: www.casonatriciclo.cl

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