Imaginar el cuerpo como un gran lienzo en blanco y la guata como protagonista. Convertir los últimos días del embarazo en un recuerdo y, también, conectar con la guagua a través de pequeñas pinceladas que llegan como cosquillas desde afuera. De esto se trata el belly painting o panzas pintadas, una tendencia a la que se suman cada vez más mujeres.

En España se convirtió en un boom cuando la actriz y modelo Elsa Pataky se mostró en Instagram con un salvavidas rojo y blanco pintado sobre su vientre de ocho meses y logró miles de likes. Desde entonces, artistas y maquilladores se han dedicado a ofrecer sesiones que duran de dos a tres horas e incluyen fotos profesionales. La maquilladora Vero Mónaco explica que esta técnica es idéntica al body painting, pero se focaliza en un lugar del cuerpo: “Se usa aquacolor, que es una textura que se maneja con agua, similar a la témpera, y supra, que es una textura en crema. Las dos están absolutamente testeadas y no son dañinas para la madre ni para el bebé”.

La experta en cuerpos pintados opina que si bien en Chile no hay muchos productos de este tipo y por eso la tendencia aún no se ha masificado, con la llegada de M.A.C. Pro seguramente sean varios los profesionales y también las embarazadas que decidan sumarse al belly painting. Carla Gasic, la prestigiosa maquilladora que está detrás de las caracterizaciones de Stefan Kramer, advierte que lo más importante es elegir productos de calidad que no contengan muchos químicos y retirar el maquillaje apenas termina la sesión: “Se debe limpiar la guata con productos especiales e inmediatamente después aplicar la crema habitual, humectante o antiestrías”.