Fue a principios de los años ’90 que el enmascarado e incógnito Banksy comenzó a cambiar la visión del arte urbano en el mundo. Sus stencils (estarcidos con plantilla) y pinturas de crítica social repartidas en un inicio por la ciudad de Bristol y luego en distintas capitales, comenzaron a llamar la atención hasta el punto de transformar el arte contemporáneo de las últimas décadas. Sin embargo y a pesar de su fama y reconocimiento, nadie sabe aún su nombre real, lugar de nacimiento o edad. Banksy continúa siendo el seudónimo que protege su identidad y que origina que su figura persista en el imaginario como una leyenda anónima. Es por su trabajo en las calles, fotografía y el cine que al día de hoy se considera a Banksy un activista político que plasma en su obra una fuerte carga de denuncia social y sátiras sobre la cultura pop, además de intentar suscitar reflexiones acerca del consumismo, la crueldad del mundo capitalista, el papel de los medios de comunicación y referencias irónicas a la guerra, como en su más reciente trabajo titulado Dismaland, en el que critica cómo Europa trata a los refugiados.

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Misterio que rodea la expresión política de un artista punzante y polémico del cual se exhibirán 70 obras en el recién inaugurado Museo de Arte Moderno y Contemporáneo (MOCO) de Amsterdam, que en su apertura de puertas incluirá como protagonista la muestra titulada Laugh Now, la cual estará abierta al público hasta el 4 de septiembre. “Banksy nos muestra lo que estamos haciendo sin juzgarnos realmente. El nos dice que estamos aquí pero no de buena manera, que todos somos personas y que ya no se puede pensar en fronteras cuando otros de nosotros están en peligro”, explica Kim Logchies, quien junto a su esposo Lionel, propietarios de la LionelGallery de Spiegelstraat en Amsterdam y que trabajan hace 18 años con reconocidas creaciones de artistas en la escena internacional, tuvieron la iniciativa de abrir un nuevo museo de arte moderno dedicado a los grandes “rock stars” de la escena que permanecen fuera del circuito clásico.

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Entre las obras escogidas hay varias que son verdaderas joyas que de otro modo serían inaccesibles al público y que se han prestado al museo por una red internacional de desarrolladores. Conocida es Beanfield de 2009, una pintura de 3 x 4 metros de Banksy en la que se ve a un grupo de policías que pasea por el campo agarrados y con margaritas en las manos, o Four Monkeys donde un mono le dice al espectador “ríete ahora, porque algún día estaremos al mando”, recordando el temor a la teoría de la evolución, o Corrupted oil-jerry, la obra que realizó el grafitero en 2003 en contra de los desastres ambientales de las extracciones petrolíferas. “Hemos hablado con muchas personas del entorno de Banksy pero aún no hemos podido conocerlo”, cuenta Kim, quien agrega que el artista es “amado por los jóvenes actuales” gracias a sus mensajes cargados de idealismo. Según el MOCO Museum, parte de las ganancias obtenidas se destinarán a organizaciones benéficas.

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En cuanto a Banksy y su identidad, seguirá siendo un misterio que cada día aumenta la expectación y valor de sus obras, que han revolucionado el arte contemporáneo. Como declaración de principios, Banksy plantea que “algunas personas se hacen policías porque quieren hacer del mundo un sitio mejor. Otros se hacen vándalos porque quieren hacer del mundo un sitio más bonito”.