Taller Nube es el programa de arte y educación que Fundación Nube  y la Corporación de Educación de la Municipalidad de Las Condes realizan desde hace ya tres años. Al taller asisten niños de quinto básico de cuatro colegios municipales de la comuna, junto al equipo de artistas emergentes congregados por Paula de Solminihac –artista visual y directora de la fundación– que se desempeñan en diversas labores vinculadas al quehacer diario y administrativo del taller.

Desde el 2011, Paula viene trabajando en un modelo de educación artística que centra su interés en el aprendizaje de los niños, a partir de la perceptibilidad que surge con los materiales en la instancia de taller y la concientización de los procesos en el hacer, donde toda solución visual es válida y aporta al estudio en conjunto.

El artista cumple el rol de monitor: es el guía e intermediario en las diversas actividades que priorizan el uso de materiales económicos y de fácil acceso, muchas veces material de desecho, que se modifica (pega, estira, apila, corta, pliega, tensa, etc) y resignifica. “Es lo que llamamos la filosofía Nube, que tiene que ver con el sentido artístico de ‘ver algo más’ en lo que vemos diariamente, junto al sentido práctico-económico de tener un gasto reducido de materiales y una inversión significativa en capital humano”, cuenta Fernanda Aránguiz, artista visual y encargada de la compra de materiales y de las publicaciones de la fundación.

Por otro lado, Carla Pinochet, antropóloga social que trabaja junto al equipo de artistas en la sistematización cualitativa de la investigación a partir de Nube, define al taller como un espacio omnívoro “en el sentido de que cualquier objeto puede ser un ingrediente del trabajo artístico”. El desarrollo de ideas y la traducción de relaciones sensibles en resultados tangibles –a partir de la experiencia y la observación de cómo otros artistas contemporáneos han resuelto premisas similares, mediante la inclusión de referentes al material pedagógico que se presenta semanalmente– se complementan en la realización de las clases, que más que un taller de arte, pretende ser un laboratorio de procesos creativos.

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“Lo bueno de Nube, es que nos incita constantemente a producir y desarrollar la investigación artística personal, pues cada semana nos turnamos para recibir al equipo en nuestros talleres y conversar a partir de lo que se esté trabajando. De estas reflexiones grupales surgen ideas de prototipos para futuras actividades con los niños”, cuenta Rocío Guerrero, monitora y artista visual. Producto de aquellas instancias de taller, Elena Losón es la encargada de reunir las investigaciones de los artistas, contenidos curriculares y posibles materiales pedagógicos para el diseño del programa, donde confluyen los puntos mencionados anteriormente.

Nube genera vínculos. Implica una retroalimentación tanto para los artistas, como para los niños, quienes además disfrutan de tres amplios talleres equipados con todo lo necesario en pleno Parque Padre Hurtado. “Me gusta porque salimos del colegio al parque (…), hasta limpiar es mejor aquí, porque no lo hacemos apurados ni pensando que viene otra clase después y que necesitan nuestra sala”, comenta Fernanda, alumna del colegio San Francisco del Alba.

Esta semana niños y monitores se encuentran montando lo que será su exposición anual “Vengan a ver” para este 14 de noviembre, exhibición que reúne los trabajos realizados a lo largo de este año. Se trata de abrir el taller a los amigos y familia de los niños, es decir, a la comunidad. Una instancia en la que el recorrido guiará el proceso: desde los materiales en bruto hasta el resultado final, Nube considera que cada parte del procedimiento es fundamental en el hacer.
“La idea es formar cruces más complejos que una clase de artes visuales tradicional, mostrar la transformación material desde su sencillez y llevados a actividades reproducibles, activadas a su vez por los niños. Este trabajo adquiere otro estatuto a partir de la exposición; es la validación de su obra, que posteriormente llevan a casa”, acota Pablo Rodríguez, artista visual y jefe de monitores, sobre uno de los objetivos principales de esta exposición.

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Paula de Solminihac lo relaciona con el impacto que puede tener el proyecto al involucrar al núcleo del niño: “Socializar los procesos permite no sólo verlos en perspectiva, sino que también contagiar esas familias para que el trabajo que hacemos con los niños pueda entrar a las casas y que entonces no sólo sea un niño sensibilizado sino un entorno, lo que permite penetrar y por lo tanto, tener efectos de mas largo plazo y de mucho mejor manera”.

Estimular la autonomía y la capacidad de llevar a cabo sus ideas iniciales a través de la práctica, resignificar el entorno a partir de observaciones cotidianas y aprender pasándolo bien son básicamente el espíritu del programa. La invitación queda abierta entonces a toda la comunidad para este sábado, entre 11 y 13 horas en el Parque Padre Hurtado (entrada gratuita de acceso al recinto), a ver más de cerca qué inspira a una de las nuevas propuestas pedagógicas artísticas de nuestro país que ya contempla la publicación de un libro y futuros workshops para gente de todas las edades.

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