Sencillo, con alpargatas negras y camisa de jeans, pidió un teléfono para hacerse una selfie. Esa es su absoluta libertad, dice cuando inaugura la muestra Inoculación que presentan Fundación CorpArtes y Moneda Asset Management en Santiago. Lo ha dicho en sus entrevistas y también lo lleva como una práctica religiosa por todos los frentes que cruza. Artista silencioso, que es capaz de pasar semanas en una costa de Almería con el fin de atrapar una cruda imagen de inmigrantes tratando de cruzar fronteras, parece nunca sentir miedo. Esa fragilidad social luego él la convierte en un mensaje multiplicado, serializado al infinito. Un poco haciendo eco de la capacidad de su país, China, para reproducir todo tipo de productos y artefactos a una escala que parece no detenerse.

Law-of-the-Journey-(Prototype-B),-2016 En un solo año ha venido dos veces a Chile, un país que guarda en su memoria desde los tiempos en que su padre, un poeta y representante del Partido Comunista chino, sostenía amistad con su compañero Pablo Neruda. De esos encuentros, de esa relación, hay un libro con escritos y dibujos de platos chilenos, mascarones de proa, Isla Negra y Valparaíso. Un cuaderno de viajes que ahora Weiwei cuida con devoción y que, además, exhibe de manera inédita. Stacked-Porcelain-Vases-as-a-Pillar,-2017 Nació en 1957 y tuvo que pasar por duras pruebas antes de ser elegido en el 2011 por la revista ArtReview como la persona más influyente del arte contemporáneo, sin contar un arresto con tortura sicológica en 2011 y la falsa acusación de fraude fiscal para ensuciar su imagen por parte del régimen de su país. Ahora, en esta exposición que se extenderá hasta septiembre, aparece la figura curatorial de Marcello Dantas para una itinerancia por Latinoamérica con instalaciones, esculturas, objetos, fotografías y videos. Entre ellas, quince toneladas de semillas de porcelana, hechas a mano, que antes se esparcieron por primera vez en la Tate Modern de Londres. Una balsa inflable de refugiados a gran escala parece un momumento de esperanza, mientras que una serie de tres fotos elaboradas con figuras de lego muestra el momento en que el artista lanza al suelo un jarrón de la Dinastía Han Son. A su vez, el Archivo Nacional de Chile albergará una instalación con cientos de chalecos salvavidas —originalmente usados por refugiados— que cubrirán las columnas del edificio patrimonial. “Si hay artistas que están haciendo historia, queremos que estén aquí”, dice Francisca Florenzano, la directora ejecutiva de Corpartes. Y añade: “Además tenemos la convicción de que su obra siempre está cerca de la libertad de expresión, los derechos humanos y la inclusión, valores que nosotros también respiramos en Corpartes”. En el acceso del edificio, en calle Rosario Norte, una instalación de más de mil bicicletas unidas entre sí se titula Forever. Es el punto de partida de una muestra que él mismo descifra como un vestigio de su idiosincrasia.

—¿De dónde viene la idea de hacer casi un caleidoscopio de bicicletas en plena ciudad?

—En mi país, la bicicleta está muy asociada a nuestra cultura. Siempre recuerdo cuando mi padre fue exiliado a un pequeño pueblo y yo lo veía desplazarse para todas partes sobre dos ruedas. Pero más allá de eso, siento que una bicicleta es, en sí misma, una estructura que une individuo y sociedad. Y me pareció que eso había que celebrarlo.

—¿Cómo aprendió a andar en bicicleta? Supo ahí de fracasos o éxitos.

—Para nada. Me acuerdo que me costaba mucho. Me caía una y otra vez. Pero sólo estaba la ilusión de aprender, sólo sentía esa alegría. La verdad es que no recuerdo triunfos ni fracasos. Lo importante era intentarlo hasta lograrlo. Sunflower-Seeds,-2010

—Era un niño reflexivo. ¿Rezaba por ejemplo? ¿A quién le pedía cuando no entendía algo?

—Era difícil pensar en eso, sobre todo en un país comunista. No había religión, no había a quién rezarle. Cuando algo no andaba bien, uno volcaba los ojos hacia uno mismo y finalmente siempre terminaba con un profundo sentimiento de culpabilidad.

—¿Por qué valdrá la pena luchar en el futuro?

—Ojalá luchemos por vernos hacia nosotros mismos. Cuando tengamos una mirada real frente a la naturaleza y de cómo nos relacionamos, habrá otra sociedad. Cuando nos empecemos a ver de una forma correcta, las cosas cambiarán a favor del mismo hombre y ya no habrá condena.