José es carpintero por vocación. Tiene 45 años, la nariz aguileña, ojos azules, una frente prominente. Cada día sube al bus desde Maipú, camina y espera. A las nueve de la mañana está frente a la cortina metálica del taller de reparación de muebles antiguos en donde trabaja; uno de los tantos sitios generacionales que se sustentan gracias a la habilidad en el moldeado, construcción, retocado de la madera en el Barrio Italia. Un lugar que desde los años ’70 anticuarios y restauradores visualizaron como un centro con gran potencial. Diez años después en 1980, un número considerable de artistas entre ellos Matías Pinto D’Aguiar, Samy Benmayor, Pablo Domínguez y Bororo, empezaron a colonizar las calles aledañas, especialmente la avenida Italia. Y desde hace unos años se instalaron galerías, restoranes, tiendas y más tiendas convirtiendo la zona en un polo artístico y cultural.
En la actualidad los rincones del barrio son un contraste, por un lado hay casas de comienzos del siglo XX y por otro se encuentran construcciones vanguardistas. Es posible recorrer varios circuitos donde destacan edificios patrimoniales como el ex teatro Italia, que da nombre al barrio, la parroquia alemana Saint Maickel, la sombrerería Girardi. Una mezcla que conjuga el pasado y el presente y que atrae cada día a más artistas y visitantes.

De acuerdo con el sitio www.bitalia.cl existe un total de 52 pequeñas y medianas empresas dedicadas al diseño de muebles, interiores y decoración. Ambienta espacio (Santa Isabel 0461), una tienda de muebles y decoración estilo retro, lounge pop, folk, vintage y retro moderno forma parte del movimiento. Presenta sus productos en una atmósfera de añoranza, como si al traspasar la puerta de cristal, se entrase a otra dimensión en donde el rock and roll o el blues reinaban. Es posible revivir diferentes décadas: desde los románticos años ’20 hasta los sicodélicos ’70 y finalizando con la innovación del nuevo siglo.
Para Claudia Silva, copropietaria, los muebles y cada uno de los detalles cuentan con una historia que en la mayoría de las ocasiones es desconocida. Por ejemplo, uno de sus productos más preciados es la copa ganadora de un Derby que tiene más de cinco décadas o también, un sillón morado que sobresale entre radios, triciclos, sillas, revistas y sillones. “Lo más importante ahora es rescatar. Nosotros usamos diseños auténticos en donde tratamos de combinar texturas, colores y adornos. La nueva era del diseño está en lo clásico”.
José no entiende muy bien el porqué del cambio. “Ahora hay un montón de muebles modernos, antes ni se veían. Nosotros los carpinteros quedamos como adorno para los visitantes. El trabajo sigue, pero no es lo mismo. Todo se basa en arreglos. A los jóvenes les gustan los muebles viejos. Yo digo que son más lindos”.
Y es que lo vintage manda en el Barrio Italia. En Area design (Av. Italia 1354) lámparas ovaladas, cuadros contemporáneos y vitrinas estilo victoriano reafirman tal creencia. En Cien por ciento (Av. Italia 1194) los textiles son lo más importante. Las creaciones van desde la lana peruana hasta el folclor chileno lleno de flores y alegría. Aquí los cojines, las almohadas, las alfombras y hasta muñecos de lana, están pensados para ser únicos.

TALLERES, CAFÉS, GALERÍAS Y TIENDAS DE ROPA arman una atmósfera parecida al barrio Soho de Nueva York o una especie de Palermo bonaerense. Verde, amarillo, blanco, negro, naranja, café y rojo, el color de Puro amor (Av. Condell 1499), en donde el romanticismo girly es evocado: coquetas lámparas adornadas con rosas, son uno de los muchos detalles que surgen. El local, ubicado en una esquina, deja ver a través de sus largas ventanas un nuevo mundo de fantasía. A sólo unos metros se encuentra Savia, una empresa de diseño nacional que ha sido reconocida a nivel internacional por la utilización de materias primas. Destaca su línea Origami, que tomando como inspiración las figuras del arte oriental, crea bases diferentes para mesas. También hay guiños a otros lugares de América. En Tierra mía (Av. Italia 1439) se encuentran diseños basados en la artesanía mexicana en donde las formas, el brillo, los colores y el diseño se unen para crear efectos únicos o incluso, uno llega a encontrar Ocho fortuna, en donde la creación va inclinada a la originalidad, ofreciendo productos con mensajes románticos perfectos para cumpleaños o platos con la imagen de los ojos que hay en La Chascona —casa de Pablo Neruda en Bellavista—.

El diseño no muere. Alberto, constructor, se encuentra reparando una de las próximas casas para exposición que seguramente muy pronto traerá nuevas influencias o recrearán el ambiente que arropa al Barrio Italia y es que el atractivo del sitio sigue creciendo: grandes marcas, pequeños boliches, restoranes, casas de diseño independiente conviven con pescaderías, talleres de auto, zapateros y almacenes. Eso da el sello y hace la diferencia de este barrio que invita a recorrerlo con calma.