Es imposible hablar del arquitecto Fernando Castillo Velasco sin hablar de política, de la historia reciente de Chile, y del rol social de la arquitectura en un país que sufre de desigualdades crónicas. Tal vez esta lectura paralela de su vida y obra sea su más valioso legado a la posteridad.

Para Castillo, su profesión fue el mejor lugar para dar testimonio de su profundo cristianismo.

Para Castillo, su profesión fue el mejor lugar para dar testimonio de su profundo cristianismo; la arquitectura fue para él un instrumento de justicia y esperanza a través de innumerables ejercicios, casi utópicos, de vida en comunidad; comenzando por la célebre Quinta Michita, notable conjunto de casas construidas en el antiguo predio familiar en la comuna de La Reina. Eran casas pareadas y compactas, pero espaciosas e iluminadas, reservando la mejor parte de la parcela para el esparcimiento comunitario.

Muchos visitantes recuerdan que, mientras afuera Santiago era todo desolación bajo el manto sórdido de la dictadura y de sus quince años de toque de queda, dentro de los muros de la Quinta Michita se vivía una semblanza de solidaridad y libertad. Similar, aunque en otro ámbito, fue el modelo comunitario que lideró Castillo Velasco durante su rectoría de la Universidad Católica.

La historia de la universidad tiene un punto de inflexión fundamental con este rector.

La historia de la universidad tiene un punto de inflexión fundamental con este rector. Profesor desde 1958, en 1967 fue elegido como el primer rector laico y el único electo por todos los estamentos universitarios mediante un inédito voto universal, en medio del fragor del movimiento de reforma universitaria. Es necesario recordar que ese movimiento fue iniciado precisamente por los estudiantes de Arquitectura de la Universidad Católica, y para apreciar el espíritu progresista y la voluntad de Fernando Castillo, durante su rectoría fundó la Dirección General Estudiantil, organismo encargado del bienestar de la comunidad de estudiantes como respuesta a sus demandas, y el Departamento Universitario Obrero y Campesino (DUOC), proyecto que surgía de su radical convicción del rol social de toda institución educativa. Fue removido de su cargo el 11 de septiembre de 1973.

Wp-Arquitecto-450Fernando Castillo entra en la posteridad como uno de los arquitectos con mayor influencia en la historia de Chile. Amparado en la visión de la vida que otorga el amplio ejercicio de la profesión, representa el ideal del arquitecto moderno, creativo, multifacético, emprendedor, comprometido, y con profundo sentido ético y estético, y conciencia social. Para comprenderlo en su real potencia, ninguno de sus intereses puede ser disociado de los demás: arquitectura, filosofía, política y ética están concatenados en una unidad indisoluble y coherente. En esta época de glorificación del éxito individual, y de un capitalismo sin responsabilidad social ni proyecto de largo plazo, su trayectoria servirá como ejemplo a generaciones de jóvenes arquitectos que esperan servir al país tan generosamente como él sirvió.

Como dijo Miguel Lawner —otro veterano arquitecto y prócer político— en medio del emocionante funeral: “Pocos como tú, querido Fernando, se ganaron el derecho a descansar en paz”.