En Avenida Italia y sus calles perpendiculares se vive un microclima. Todo parece moverse a menor velocidad, como si fuese una provincia aparte. Si hasta los talleres mecánicos casi no hacen ruido y los ciclistas circulan alegres, lejos de las bocinas. En una fachada de un piso, de color gris y ventanas rojas destaca un cartel metálico redondo con la palabra bravo! Dentro de aquel espacio, y sin ningún tipo de artificio, se forja una propuesta de diseño de alcance internacional.

Observador y de hablar pausado, el diseñador Rodrigo Bravo tiene la virtud de haber dado una vuelta de tuerca a nuestras materias primas: el cobre del norte y las maderas nobles del sur del país. Con tan amplio y descentralizado radio de acción, este profesional ha elaborado un proyecto que obedece también a una tendencia de mirar hacia adentro y valorar lo propio. En este caso, rescatar los oficios tradicionales de las localidades más apartadas de la zona centro sur del país.

Observador y de hablar pausado, el diseñador Rodrigo Bravo tiene la virtud de haber dado una vuelta de tuerca a nuestras materias primas: el cobre del norte y las maderas nobles del sur del país.

“Dejarse sorprender por la carpintería tradicional, la tornería antigua o la técnica del repujado, nos brinda una mirada que nos da luces para plantear nuevas soluciones en un contexto más contemporáneo. Hablamos desde percheros, asientos, mesas y estaciones de trabajo, hasta desarrollo de mobiliario para una oficina completa o incluso soluciones para un restorán o un centro cultural”.

Hoy, la empresa bravo!, de la cual Rodrigo es socio junto a su hermano Matías y su cuñada Sandra Pope, se mantiene fiel a su línea de trabajo que valora el patrimonio y el legado de nuestros artesanos. Producto de ser consecuentes y de no dejarse tentar por la imitación, estos jóvenes se encuentran de lleno en la etapa de investigación en una localidad cercana a Temuco, con el fin de ejecutar un proyecto a gran escala del cual sólo adelanta que se trata del rescate de oficios a través de los productos que diseñan. “Hemos visto un patrimonio tan valioso que queremos revalorizarlo, generando pequeños desarrollos ahí donde nos contactamos para elaborar nuestros productos”, señala.
“Indagar, conocer, observar, son claves en el proceso creativo. Es que buscamos estructurar un relato de cada creación, porque hay oficios y personas detrás, hay un proceso y eso se nota con el producto final. Es la antítesis de copiar, donde no hay nada de esto”.

Tal vez por ese afán más de mirar con más amplitud el diseño es que han sido convocados a diversas ferias internacionales en Europa y algunos workshops en Asia.
Esa presencia permanente en el mundo del arte les permitió figurar como una de las oficinas con mayor proyección en el número de mayo de Dwell, la prestigiosa revista norteamericana de diseño. “Es un hecho que hay más ojos puestos en lo que sucede en zonas emergentes como Sudamérica”.

“Hemos visto un patrimonio tan valioso que queremos revalorizarlo, generando pequeños desarrollos ahí donde nos contactamos para elaborar nuestros productos”.

Para septiembre está agendada su participación en el London Design Festival, evento donde bravo ! concurrirá con dos colecciones y una partida de objetos que siguen la línea de productos sencillos, elaborados con materiales nobles del entorno local y que rescatan el cada vez más escaso trabajo manual.
Es que en tierras británicas sus propuestas ya empiezan a conocerse. Un buen apronte fue el ser destacado en enero pasado como uno de los cinco diseñadores jóvenes con más proyección a nivel mundial por la revista Elle Decor.