La arquitectura y el diseño generan tendencias día a día. Y la sustentabilidad es parte de esta vanguardia. Si bien es una palabra algo manoseada, que no significa lo mismo para todos, la definición según la Estrategia Nacional de Construcción Sustentable dice que se trata de “el modo de concebir el diseño arquitectónico y urbanístico, tomando en cuenta el proceso de planificación, diseño, construcción y operación de las edificaciones, así como su entorno. Además, busca optimizar los recursos naturales y los sistemas de edificación de tal modo, que minimicen el impacto sobre el medioambiente y la salud de las personas”.

Una idea bastante parecida tiene Carlos Garín, arquitecto, máster en sostenibilidad, que por ese mismo propósito y bajo un estilo de vida green montó su propia empresa, Estudio Garín. “Se refiere a satisfacer las necesidades de hoy sin poner en riesgo a las futuras generaciones. Una vivienda o edificio debe entenderse como un sistema productivo que mantiene un equilibrio con los recursos de su hábitat, es decir, asegura los límites de explotación de los recursos naturales y los considera limitados”.

Agrega que para cumplir el fin sustentable debe evaluarse el gasto energético respecto de la producción de materiales, o sea, incorporar lo que se conoce como huella de carbono, donde muchas veces la vida útil de un producto es menor a su duración en el tiempo. Lo cierto es que la moda distorsiona los objetivos centrales de proyectos serios y presentan como amigables sitios que no cumplen con todas las características para catalogarlos de esa manera.

En términos generales, un edificio o vivienda sustentable debiese incluir como mínimo algunas consideraciones como envolvente térmica adecuada al contexto. “Escoger apropiadamente los materiales para muros, techos, pisos y ventanas que protegen al edificio del exterior, asegurando que respondan a las condiciones propias de su ubicación. Esto incluye, por ejemplo, la incorporación de sellos que aseguren hermeticidad, de aislantes térmicos, la elección de ventanas termopanel, el diseño de protecciones solares, entre otros”, explica Valentina Quintanilla, arquitecta y consultora senior de Efizity.

El acceso a iluminación natural y vistas al exterior también cuentan. “Un diseño apropiado de ventanas y lucarnas permite disminuir el consumo energético por encendido de luminarias, pero que también aporte confort al interior de los recintos”, agrega la consultora. También juegan un rol importante la ventilación —natural o mecánica— que asegure que las renovaciones de aire mantendrán una calidad del aire interior saludable. Y la climatización, generación de agua caliente e iluminación. “Incorporando tecnología que al mismo tiempo sea compatible con las capacidades de operación y mantención por parte de los encargados del edificio”, agrega Quintanilla.

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POLÍTICAS NACIONALES

En el caso de Chile, la proliferación de edificios verdes ha crecido. Desde 2006 a la fecha existen más de 430 edificios registrados para la obtención de la certificación LEED (Leadership in Energy and Environmental Design). “Este fenómeno puede atribuirse a que el rubro inmobiliario ha visto en este tipo de certificaciones una forma de garantizar también la calidad del edificio, siendo hoy una condición en gran parte de los denominados edificios clase A y clase A+”, dice Tamara Quiroz, jefa de proyectos Leed de Efizity, quien complementa que en el área residencial en cambio, existe una herramienta desarrollada por el MINVU llamada Calificación Energética de Viviendas, que busca informar a los futuros compradores sobre cuánta energía consumirá su vivienda, principalmente gracias a la elección de los materiales con los cuales fue construida y los sistemas de calefacción que incluye. Esta calificación denominada CEV, resulta en un etiquetado similar al que hemos visto en electrodomésticos con letras de la A+ a la G”. No obstante, las intenciones detrás de esta calificación es hacer de la eficiencia energética un factor diferenciador ante la compra o arriendo, el etiquetado es hoy una herramienta opcional y, por tanto, no es obligatoria para constructoras e inmobiliarias. Aun así, muchas empresas han optado por distinguir sus edificios, sin considerar aumentar el precio de venta, ya que existe la intención del gobierno, de que algún día esta calificación se hará obligatoria y entonces estarán preparados para ese momento. Y, por otra parte, una buena calificación otorga un valor diferenciador en el mercado.

HACIA DÓNDE VAMOS

La tendencia es a reducir el consumo, optimizar los recursos, reusar, reciclar y sobre todo volver a pensar la manera de habitar en relación con la actual disponibilidad técnica y tecnológica. “Cada vez sentiremos más estos conceptos, más aún cuando las generaciones menores tienen mayor conocimiento sobre el cuidado del planeta, entendiendo que estamos en deuda con él y que la manera de revertir el daño es reinventarnos en torno a la sustentabilidad, que no significa mayor costo para los proyectos”, dice el director de Estudio Garín, destacando el trabajo de constructoras que han integrado mejorías en el diseño y en las técnicas para acrecentar la calidad de los proyectos. Ejemplo de ello es que el arquitecto menciona una de sus faenas, donde el sistema constructivo de prefabricación está basado en paneles de óxido de magnesio, altamente térmicos y acústicos. “Estos kit de armado provocan una interesante propuesta en el aprovechamiento de energías pasivas pensando en situaciones Off The Grid o que la energía para vivir no requiere de empalmes de agua ni electricidad”, señala.

Por esa misma línea transita José Antonio Kovacevic, gerente del área Green Building de Efizity. El ingeniero civil estima que en un futuro cercano los esfuerzos estarán por disminuir las demandas de consumo y aumentar la generación de energías renovables. “Crecerá la construcción de edificios net zero: capaces en un mismo período de generar, de forma limpia y sustentable, la energía consumida. Igualmente, en términos de legislación, esperamos que aumenten las exigencias en las normas obligatorias que refieren por ejemplo al acondicionamiento térmico en edificios de uso público y de viviendas, en conjunto con la obligatoriedad de la calificación energética de viviendas a través de la nueva Ley de Eficiencia Energética, hoy en trámite”, dice.