Cuando se abre la temporada de esquí, miles de fanáticos de nuestro país y también de todas partes del continente, llegan hasta los diversos centros invernales desde Portillo, en la Región de Valparaíso, hasta Cerro Mirador, en las cercanías de Punta Arenas.

Desde esa perspectiva, Chile es un país privilegiado. Extensas zonas cordilleranas por sobre los 3.000 metros de altura que permiten mantener una nieve de excelente calidad.

Desde esa perspectiva, Chile es un país privilegiado. Extensas zonas cordilleranas por sobre los 3.000 metros de altura que permiten mantener una nieve de excelente calidad. Esa fascinación por nuestros paisajes andinos también cautivó a la arquitecta Marianne Balze, quien desde hace más de 25 años ha desarrollado edificios de vivienda en altura, edificios familiares (más pequeños), refugios, hoteles y hosterías en las zonas montañosas.

Como reconocimiento a su dilatada labor en esta área especializada de la arquitectura, fue seleccionada recientemente como finalista para el premio Innovación, Sustentabilidad y Aporte Urbano, ISU, que entrega Decon UC, Asociación de Desarrolladores Inmobiliarios (ADI), GfK Adimark y Portal Inmobiliario. Tal distinción fue en la categoría Proyecto Inmobiliario por su trabajo en el edificio Alas del Cóndor, ubicado en La Parva.

Hija del arquitecto Otto Balze, quien también tuvo una trayectoria arquitectónica emblemática en la cordillera, Marianne Balze practica el esquí, y por lo mismo, comprende las necesidades de las personas que constantemente suben a la montaña. “La vida en la cordillera requiere de espacios acogedores y cálidos”, señala.

Construir en la nieve es un trabajo especializado porque se interviene una zona que es naturalmente excepcional, afirma la arquitecta. Por una parte la construcción sólo puede realizarse entre octubre y mayo y requiere de gran coordinación para terminarla antes de la temporada siguiente. Esto, en un contexto en que los centros se han desarrollado bajo ciertas restricciones constructivas para generar un poblado relativamente armonioso con el entorno natural controlando alturas, vistas y asoleamientos adecuados.

“Sin embargo, en el último tiempo estas normas ya no se respetan en algunos centros, generándose graves problemas de pérdidas de vista, conos de sombra, etc.

“Sin embargo, en el último tiempo estas normas ya no se respetan en algunos centros, generándose graves problemas de pérdidas de vista, conos de sombra, etc. Por esto, es urgente una reglamentación adecuada que armonice las construcciones con su entorno natural y único por su belleza”.

Marianne Balze recuerda que hace 20 años, la construcción en la zona central de la cordillera tenía influencia alpina. Hoy priman expresiones más contemporáneas, acompañadas de nuevas materialidades. “Los espacios hoy están más integrados, las cocinas están junto a los estares. Se incorporan ambientes para la juventud. Además, se añaden materiales de aislación térmica que permiten controlar los gastos de energía”.