Y se vende con un precio que hace tambalear al mercado inmobiliario: por primera vez en la historia de Inglaterra, piden 481 millones de dólares… ¡casi medio billón! por una propiedad.

Ocupa los números 2-4-6-8 de la calle Rutland Gate, lleva varios meses desocupada y su venta la maneja con total discreción un puñado de agentes VIP que contactan a representantes de los hombres y mujeres más ricos del mundo, los únicos capaces de desembolsar una cantidad así y de un golpe.
Según la agencia Khalil & Kane, se trata de “60 mil metros cuadrados de opulencia”. Además de una alberca, estacionamiento subterráneo, cocina de tamaño industrial y tres elevadores. Dicen que todos los cristales son a prueba de balas y que tiene un impenetrable sistema de seguridad.

Lo más probable es que lo compre un magnate ruso o del Medio Oriente, sostiene Oliver Hooper, de la agencia Huntly Hooper. Por lo demás, la mansión lleva años en manos de extranjeros. Hasta hace meses, era propiedad del sultán Bin Abdulaziz, príncipe heredero y viceprimer ministro de Arabia Saudita, quien murió en Nueva York el año pasado víctima de cáncer de colon. Antes, fue de Rafiq Hariri, el primer ministro de Líbano asesinado en febrero del 2005, en Beirut, con un coche bomba.
Hooper afirma que esta mansión es única en la zona por su tamaño. Construida originalmente para albergar cuatro casas de súper lujo, entre 1985 y 1987 éstas fueron unidas por el despacho de arquitectos YRM para crear una imponente mansión unifamiliar.
Por sus terminaciones y ubicación, los agentes de bienes raíces aseguran que sólo puede compararse con la Bridgewater House, un imponente edificio localizado al lado de St Jame’s Palace de los herederos del magnate griego John Spyridon Latsis. O con la Dudley House, que está en el barrio de Mayfair y pertenece al jeque Hamad bin Jalifa Al Thani, actual emir de Catar.
Este tipo de residencias inglesas no dejan de ser noticia internacional. En 2011 el banquero ruso Andrey Borodin pagó unos 224 millones de dólares por Park Place, un hermoso edificio histórico en el pueblo de Remenham, condado de Oxfordshire, a dos horas de la capital.
Se trata de un edén de 2 kilómetros cuadrados con una casa principal, tres más pequeñas, diez cabañas, un establo, dos campos de golf y una historia que se remonta a 1719. Por su monumental construcción y belleza del paisaje, en 1858 la reina Victoria pensó comprar la más grande para su hijo Eduardo VII, entonces príncipe de Gales. Pero, finalmente, la transacción nunca se concretó.
En 2007, la mansión cayó en manos de Mike Spink, un constructor y experto en bienes raíces quien renovó sus jardines y después la vendió al ruso Andrey Borodin —personaje con pésima reputación—, quien llegó a Londres en 2011, después de abandonar su cargo como presidente del Banco de Moscú acusado de abuso de autoridad.
Forma parte de la lista roja de Interpol, como sospechoso de haber cometido un fraude por 13 mil millones de rublos al Banco de Moscú, equivalente a unos 412 millones de dólares.

EL PENTHOUSE DEL ONE HYDE PARK OCUPA EL TERCER LUGAR en este ranking de propiedades más costosas de Inglaterra. De estilo contemporáneo, hace dos años pasó a manos del oligarca ucraniano Rinat Akhmetov, por 217 millones de dólares. Se ubica en las alturas de una torre de cristal, muy cerca de la residencia de Rutland Gate y a unos cuantos metros del famoso almacén Harrods.
De acuerdo con información de la oficina de diseño Candy & Candy —que trabajó con el arquitecto Richard Rogers en la realización del proyecto—, el departamento tiene 2 mil 300 metros cuadrados distribuidos en tres pisos. Y el edificio que lo alberga forma parte de un conjunto de cuatro pabellones con 45 departamentos en total que se caracterizan por su lujo y porque cada uno cuenta con un diseño único y personalizado. Esto último, obra de Nick y Christian Candy.
Los hermanos Candy —una leyenda en el país— empezaron su negocio en 1999 con un préstamo que les dio su abuela. En poco tiempo lograron que éste creciera como espuma hasta colocarse como uno de los despachos de diseño de mayor prestigio. Hoy figuran entre los personajes más ricos y populares, pero también están entre los diseñadores que mejor entienden los gustos de los súper ricos del planeta.

Son ellos quienes aseguran que Inglaterra atraviesa por una ola de fuertes inversiones procedentes de India y China, cuyos millonarios buscan sitios para escapar de la agitación política de sus países. Y Londres con sus alrededores parecen ser el refugio perfecto.

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