Caras

Archive for July, 2018

El cambio de vida de Juanita Ringeling

Posted on: July 19th, 2018 by Caras

Nos citamos con Juanita (32) en uno de los cafés más populares de Venice Beach, lugar donde se instaló a su llegada a Los Angeles en 2016. Tal y como nos contará, quería vivir cerca del mar. La guapa actriz de cine y televisión se muestra muy contenta con esta nueva etapa en su vida. No se mudó a la ciudad de las estrellas persiguiendo el sueño de triunfar en Hollywood. Era más bien un proyecto personal, que ha terminado convirtiéndose en un camino espiritual y de mucho movimiento interno.

Entre audición y audición, la joven trabaja además en un proyecto musical que le llena de ilusión. Agradecida con lo que tiene, comprometida con el amor, luchadora, gran defensora del medio ambiente y con los pies en la tierra. Así es Juanita Ringeling. ¿Y qué hay de sus planes a largo plazo? Seguir desarrollándose como actriz y, por qué no, convertirse en mamá.

—¿Por qué mudarse a Los Angeles?

—Quería un cambio de vida. He sido siempre viajera. Me gusta conocer otros lugares. He viajado mucho ya sea por trabajo o por placer. Pero quería tener la experiencia de mudarme… Es distinto armar la vida en otro lugar. Y de repente tuve la opción de hacerlo. Había terminado una relación muy larga (se refiere a su noviazgo de seis años con el también actor Matías Oviedo), empecé a decir que no a trabajos de largo plazo y me marché. Quería tener la experiencia de vivir en otra parte y me vine a Los Angeles.

_33A7449bn

—¿Cuál fue su mayor reto al llegar a Los Angeles?

—Todo ha sido un reto (ríe). Me siento tremendamente agradecida de haber logrado tener esto. Me demoré unos ocho meses solamente en instalarme con las cosas básicas. Es increíble, pero sí es un desafío constante. Tengo diez años de carrera y acá no soy nadie. Es empezar de cero. Y luego el desafío en hacer audiciones en un idioma que no es el mío, en una industria que no conozco. Me sigo poniendo muy nerviosa… Pero yo tenía tres requisitos para el lugar donde me mudara. Quería que se hablara inglés, que hubiera una industria donde pudiera seguir desarrollándome y quería estar junto al mar. Por eso elegí Venice Beach para vivir.

—Su familia y amigos en Chile ¿le apoyaron en la decisión de marcharse?

—(Hace una pausa). Sí, todos me han apoyado, pero siguen preguntándose cuál es la razón para irse así… Si tienes tu familia y amigos, una carrera, tienes todo. No entienden el motivo de tu marcha. Les entiendo porque muchas veces yo misma me pregunto qué hago aquí, por qué me complico la vida, pero no quería quedarme con eso atravesado. Después de dos años, creo que he logrado hacer de esto una experiencia personal. Era lo que buscaba, tiempo para mí. No vine acá persiguiendo el sueño de hacerme conocida en Hollywood. Mi intención era tener la experiencia de vivir afuera, tener una pausa.

—¿Cuál es el mejor consejo de sus padres en la vida?

—Uhhhh qué difícil la pregunta… Más que consejos ellos han predicado con el ejemplo. He aprendido el amor infinito que tienen por todas las cosas y su generosidad. He aprendido de ellos a hacer las cosas con amor. A mis papás los admiro profundamente.

—¿Qué extraña de Chile?

—(Ríe) Voy mucho a Chile. Debo reconocer que sigo trabajando bastante allá, voy y vuelvo. Extraño la sensación de comunidad y colaboración a la hora de armar sociedad, amigos, relaciones de pareja. Creo que el latinoamericano tiene una sensación de impulso, de colaboración que es mayor que el de acá.

IMG_4965

LA DECISIÓN DE SER FELIZ 

Juanita nunca ha sido de rutinas. Y en Los Angeles sigue igual, porque aunque vino pensando en organizarse, al mes se dio cuenta de que los viajes nunca paran. “No soy capaz de planificarme porque nunca sé lo que va a pasar. Quería lograr más horarios, pero la vida tenía otra cosa preparada para mí y recibo esto con gusto”.

—¿Tiene proyectos de cine o televisión aquí?

—Estoy haciendo audiciones como loca. También me he atrevido con la música. Compuse una canción hace dos años, pero ahí la dejé, guardada en el cajón. La compuse e hice la música. Hace unos días la empecé a grabar en un estudio con un productor musical acá en Los Angeles. Me llamó y me propuso empezar a hacer música juntos. No sé a dónde va a llegar esto, pero se están abriendo esas puertas. Hice música por mucho tiempo en Chile, pero nunca me había atrevido a mostrar lo que escribo. Estoy contenta porque Rosa, el nombre de la canción, va a empezar a ver la luz pronto. Yo diría que es una canción de amor. Estoy entusiasmada porque la música está volviendo a mi vida.

—¿Qué balance hace hasta ahora de su vida en Los Angeles?

—Creo que han sido dos años de mucho movimiento interno y he logrado redescubrirme en un nuevo escenario. Además ha sido un camino que ha derivado en algo bien espiritual. Ha sido un trabajo al ego también, sobre todo siendo actriz. Hay que hacer audiciones y hay que redefinir ese ego. Además he tenido mucho tiempo en estos dos años, después de trabajar sin parar. Acá he logrado identificar cosas que me gustan mucho, cosas tan simples como cocinar. He tenido tiempo para leer, hacer yoga, surfear y conectar con muchas de las cruzadas medioambientales con las que colaboro, pero que por falta de tiempo no podía implicarme más.

—¿Está su corazón ocupado en estos momentos?

—Mi corazón está desocupadísimo… (ríe). No, está ocupado con nuevos proyectos, viajes y cosas por el estilo.

—¿Qué busca en una pareja?

—Soy de tener pareja. Me gusta la sensación de un compañero o una compañera, lo que sea. Alguien que sueñe contigo y, en mi caso, que tenga la visión de construir o de aportar a un mundo mejor. Creo profundamente en la colaboración como el mejor sistema de vida y la forma de construir una sociedad. Dos cabezas piensan mejor que una. Las ideas y el arte se comparten. Y yo busco eso, un compañero al que admirar y que me admire. Me gusta la idea de la pareja porque uno ve el mundo a través de los ojos del otro.

—¿Se considera romántica?

—Sí. Soy muy comprometida con mi amor y me la juego mucho, a veces demasiado. Siempre me he lanzado con el amor.

—¿Le gustaría convertirse en madre en un futuro?

—Es una de las cosas que descubrí acá. Vengo de una familia grande, mis papás están juntos, tengo sobrinos,… Y sí me gustaría ser mamá, pero creo que uno necesita un buen papá o una buena mamá, pareja, lo que sea…Uno necesita mucha ayuda y yo soy muy independiente, me gusta viajar… Mejor en pareja.

IMG_5010

—Compañera o compañero, madre o padre, ¿deja abierta la posibilidad a una pareja mujer?

—La dejo abierta para mí y para el mundo. Creo que expresándonos vamos cambiando el paradigma. Y es una forma de validar que el amor construye distintos tipos de relaciones y familias.

—¿Piensa regresar a Chile?

—Sí, yo amo Chile, amo a mi familia. Pero no sé cuándo voy a volver exactamente. Siento que hay muchas cosas que quiero hacer en mi país y por mi país.

—¿Qué metas tiene a largo plazo?

—Vivo bastante el día a día, pero sí tengo ciertas metas, aunque no son muy concretas. Tengo ganas de actuar porque, como actriz necesito la sensación de desdoblarme y de entregar todo a través de otro personaje. Es uno de mis retos este año.

—¿Se considera una persona feliz?

—Mi amiga Magdalena dice algo muy cierto: “La felicidad es una decisión”. Y yo lo creo también. Soy una persona que tiene muchos altos y bajos. Lo he conseguido domesticar, que sea parte de mi vida y seguir adelante. Hubo un momento en que esto afectó a mi existencia, pero ya no. Lo que sí he logrado es tener gratitud. Trabajar la gratitud de manera constante sí da la felicidad. Estoy muy agradecida de la vida, de todo lo que me ha dado. Hay días más duros que otros, pero en el fondo de mi ser creo que he desarrollado este músculo de la gratitud que me permite seguir y ser más feliz.

REPORTAJE: El drama de la clase media empobrecida (escondida en los barrios ricos de Santiago)

Posted on: July 19th, 2018 by Caras

La carta al director, firmada por José Luis Vergara Bezanilla el domingo 27 de mayo pasado en El Mercurio decía así: “Tengo 87 años, soy pintor y abogado. Hace 60 años que vivo en mi casa de La Perousse, en Vitacura, mi único bien, mi hogar y mi refugio. Cuando construí mi casa, este barrio era un campo.  La especulación inmobiliaria ha cambiado la fisonomía de los barrios y ha distorsionado el valor de las contribuciones. Estas subieron, desde el 30 de abril, de manera brutal en casi un tercio. ¡Un tercio! Mi modesta jubilación no me alcanza para pagarlas. Me siento, de facto, expulsado de mi hogar, exiliado del barrio de toda mi vida. Vivo una vida sencilla, austera, no tengo auto y no hago negocios con mi vivienda. ¿Es justo que se castigue a un propietario de una casa que no tiene gravamen alguno y no exista, en cambio, un impuesto al lujo, al segundo auto o a la segunda vivienda? Pagar una contribución desmedida por una casa sencilla como la mía no tiene lógica alguna. Hay aquí una complicidad entre el Estado y el mercado inmobiliario que perjudica a personas de clase media como yo, segregando aún más la ciudad en que vivimos. ¿De qué sirve subir las pensiones de las personas mayores si por otro lado se las castiga de manera inmisericorde con esta “contribución” a la propiedad, fruto del esfuerzo de toda la vida? ¿Queremos a los abuelos en asilos, queremos una ciudad con barrios sin adultos mayores y gente sencilla como yo? Una ciudad deshumanizada, una ciudad no para los habitantes sino para los especuladores”.

—Adelante. Mucho gusto. Un beso. Ven por acá. Por favor, asiento.

Es el mediodía de un frío viernes de junio y José Luis Vergara Bezanilla, el hombre de la carta, se sienta en una desvencijada silla de plástico ubicada en el patio delantero de su casa. Desde allí contempla su selvático antejardín, repleto de plantas y árboles, un espacio igual de frondoso que el jardín que se esconde en la parte trasera de su casa, una construcción de los años 60 donde vive solo. Aquí, en el corazón de Vitacura, donde el metro cuadrado actualmente se cotiza a 50UF o incluso más, Vergara Bezanilla decidió hace cinco décadas construir su casa, poco antes de abandonar su carrera de abogado para dedicarse a la pintura y “vivir quitado del mercado común del hombre sencillo que se desenvuelve todos los días igual sin ninguna variación”, dice mientras peina su barba blanca con los dedos de su mano. “Yo me escapé de eso. Y estoy acá en la soledad. Este lugar significa absolutamente todo para mí”.

IMG_9847

El modo aristocrático de José Luis —el sexto de una acomodada familia de 11 hermanos—, contrasta con la vida modesta y a ratos precaria que lleva hoy. Viste unos pantalones gastados, una chaqueta de tela percudida sobre la que lleva un cinturón, una bufanda de polar y encima de su pelo blanco la clásica boina con la que se ha retratado en varios cuadros que guarda en el living de su casa, una construcción que se nota fue distinguida, pero que está a mal traer.

Vergara Bezanilla apenas vive con su pensión de 200 mil pesos. Por eso puso el grito en el cielo cuando a fines de abril una carta del Servicio de Impuestos Internos le anunciaba que debía pagar 700 mil pesos de contribuciones cuatro veces al año. Hacía tiempo, cuenta sentado en su jardín, venía tratando de que alguien escuchara su argumento: que aunque él vive en una de las calles de mayor plusvalía en Santiago, no tiene recursos para pagar las contribuciones. Por eso, indignado, el pasado sábado 26 de mayo llegó a la casa de su amigo el escritor Cristián Warnken, quien vive a pocas cuadras, con un borrador escrito a mano. Al leerla, dice Vergara, Warnken quedó conmovido. Entonces se sentó frente al computador, transcribió el manuscrito y lo mandó por mail a las cartas al director de El Mercurio. Al día siguiente la breve nota circulaba no solo en el diario sino que era compartida cientos de veces en redes sociales. Mientras por la puerta de la casa de Vergara Bezanilla —que no tiene timbre—, se asomaban uno tras otros los periodistas de los canales de televisión para pedirle que contara su historia, adultos mayores de otras comunas se llamaban por teléfono para comentar la carta, alarmados por lo que, en ella, aseguran, se atreve a plantear: el drama de la clase media empobrecida que se esconde en los barrios ricos de Santiago.

Allegados en Vitacura

Cuando por la pantalla del televisor de su casa, ubicada en la calle Lo Beltrán, Víctor Gutiérrez Marín, presidente de la Junta de Vecinos Nº 9 de Vitacura, escuchó el relato de Vergara Bezanilla, dice que quedó tan conmovido que cambió varias veces de canal para ver todas las notas que pasaban los noticiarios. “Quedé súper angustiado con su testimonio, porque lo que él plantea es la punta de un iceberg. Lo que hay detrás es un temazo: una clase media que tuvo un muy buen pasar, pero que hoy está completamente empobrecida y sola. Hay muchas personas como él que están viviendo una situación similar en Vitacura y nadie lo habla”, dice preocupado.

“Lo que yo he visto me hace sentir una impotencia salvaje. Según los números pareciera que en Vitacura todo funciona bien, aparece como una de las comunas más ricas de Chile, pero tiene escondida una realidad que no se ve. Vitacura es una comuna rica, pero falsa”, dice. Gutiérrez, quien tiene 63 años, si bien es ingeniero comercial y trabaja haciendo asesorías laborales, se define como una persona que toda la vida ha tenido “vocación de servicio”. Vive hace 28 años en Vitacura y hace tres es presidente de la junta de vecinos de su barrio. En las últimas elecciones municipales se postuló a concejal como independiente, aunque se reconoce simpatizante de derecha. Y si bien no salió elegido, una de las propuestas de su programa era enfocarse en las necesidades de los adultos mayores de la comuna.

“Yo camino mucho por el barrio y así me he dado cuenta de la cantidad de personas mayores que deambulan solos por Los Cobres de Vitacura o en los supermercados. Se sientan en las bancas acompañados de su perro para mirar a la gente, esperando que alguien les hable. Lo veo, pero también lo sé porque en charlas informales a la salida de la iglesia, en los cafés, me he instalado a conversar con muchos de ellos”. En esos diálogos, asegura, le ha ido tomando el peso a los dramas que esconden esas personas tras las fachadas de sus casas. “Algunos no se atreven a salir. Otros no tienen los recursos para hacerlo, porque tienen problemas económicos. Están enfermos, reciben pensiones pésimas y no saben qué hacer”, dice.

“Para vivir hay muchos que tienen a gente allegada: estudiantes o cajeras de supermercados a quienes les arriendan una pieza. Es una realidad camuflada, pero yo la veo porque, por ser presidente de la Junta de vecinos, me piden muchos certificados de residencia. Es impresionante descubrir la pobreza que está viviendo mucha gente en Vitacura”, dice. Antonia Larraín, directora de Desarrollo Comunitario de la Municipalidad de Vitacura, reconoce que el problema de la pobreza encubierta es una realidad creciente en la comuna. “Cuando llegué a trabajar hace 13 años a la municipalidad, los adultos mayores que se acercaban a pedir ayuda social venían con la cara casi tapada para que no se descubriera que estaban pasando un problema económico”, dice. “Con los años la verdad es que esta pobreza encubierta se abrió un poco y muchos adultos mayores, que por lo general son el universo de gente que viene a pedir ayuda social, empezó a relajarse un poco más y a reconocerlo”.

Según el último Censo, Vitacura es hoy la comuna que tiene más adultos mayores entre su población: de los 85 mil habitantes, 22,9% son adultos mayores. De ellos, 3.880 se han inscrito en el Registro Social de Hogares (RSH) —lo que hasta hace poco se llamaba Ficha CAS o Ficha de Protección Social— y según la última actualización, a abril de este año, 1.718 están en el rango de vulnerabilidad socioeconómica. Es decir, más de la mitad de los inscritos. “En general son personas que han vivido toda la vida en el mismo lugar, tuvieron un buen pasar, trabajaron años, fueron profesionales, pudieron tener a sus hijos en colegios pagados, pero como no se impusieron, hoy tramitan la pensión solidaria básica: estamos hablando de 110 mil pesos”, explica Larraín. “Con ese valor no alcanza para pagar ni las contribuciones, ni patentes, ni para comer, ni para nada. Acá hay adultos mayores que viven solos en una casa de 300 millones de pesos, pero que por dentro están deshechas, porque no las pueden pintar, no las pueden mantener.  Llegar a estas historias, para el mismo municipio es difícil, porque muchos adultos mayores, con tal de no reconocer la pobreza en la que viven, se enclaustran en sus casas o departamentos”, dice.

IMG_0102

Beatriz Fernández, socióloga de la Universidad Católica y autora junto a su par Soledad Herrera de la Encuesta Nacional de Calidad de Vida en la Vejez, ha seguido el tema de cerca y asegura que ese empobrecimiento y aislamiento de la soledad se va dando de a poco, como un efecto en cadena difícil de detener, porque, a la vez, en los barrios ricos es difícil de detectar. “Algo que les pasa a muchas personas mayores que tienen un estatus de calidad de vida con ciertos ingresos altos en Chile es que cuando se jubilan de repente se ven con 50% o menos de ingreso de lo que acostumbraban y se enfrentan ante la dificultad de seguir solventando el nivel de gastos que tenían. En el caso específico de las personas que viven en sectores más acomodados como Vitacura, Las Condes, Providencia eso coincide con una cosa bien del entramado social: que como son personas que se compraron esa casa y vivieron 50 años en el mismo lugar, toda su vida la hicieron en función de ese barrio. No solamente tienen apego hacia la casa, sino que a los vecinos porque los conocen. Irse de ahí, lo que resolvería quizás el costo de vida, no es tan fácil, porque para ellos significa cambiar todo su imaginario social y todo lo que han construido en un entorno que conocen y donde efectivamente se sienten seguros. Muchos, ante estos casos, dicen vender sus casas y resolver el problema, pero irse a un sector distinto en ese contexto de la vida es muy difícil. Hay un choque importante”, explica. Ese sentimiento de pertenecer a un sector, a una clase que puede elegir y que ha estado acostumbrada a autovalerse, explica la socióloga, se cruza con otro tema: la vergüenza a pedir apoyo social cuando comienzan a verse en aprietos económicos.

“Porque si tú eres una persona mayor que vienes de un segmento más vulnerable, posiblemente ya recibes beneficios estatales y estás acostumbrado a ese link, entonces no te da vergüenza pedir esa ayuda. Pero cuando se trata de personas que toda su vida se han mantenido a sí mismos, que han podido solventar sus gastos, da vergüenza ir a decir que necesitas ayuda, porque también hay una cosa de posición social: quieren mantener cierta imagen. Y por dentro dicen ‘cómo yo me voy a acercar al municipio’. Eso hace que todo sea más complicado. Porque son personas que ante su nueva condición de pobreza no asumida prefieren esconderse. Antes que mostrarse vulnerables y dependientes, la reacción es decir que no, no necesito ayuda, me las banco como sea, paso hambre. Y lo que empieza a suceder muchas veces comienzan a aislarse: tratan de no juntarse con el resto porque es una forma de defensa para no terminar demostrando que tienen carencias económicas”.

IMG_0057

Canapés en la cartera

Otra de las comunas donde el problema de la pobreza encubierta entre adultos mayores se visibiliza cada día más es Providencia, donde el Censo 2017 arrojó que 18,5% de su población son adultos mayores. De ellos, según el último registro realizado por el Departamento del Adulto Mayor, 958 se encuentran en situación vulnerable. De esas historias Mariana Ariztía, quien trabajó 27 años como receptora y actuaria del Primer Juzgado de Policía Local de Providencia, asegura, conoce por montones. A sus 71 años bien llevados, jubilada hace 10 años, desde 2011 dirige la Junta de Vecinos 3A, cuyos límites son, al sur Eliodoro Yáñez, al norte Andrés Bello, al oriente Pedro de Valdivia y al poniente Manuel Montt; un sector donde viven más de 5 mil personas, según sus cálculos, 60% de ellas adultos mayores. Además, participa en Unión Vecinal, que reúne a todas las juntas de vecinos de la comuna. “En este trabajo he descubierto cosas dramáticas –dice—. Este es un sector donde antiguamente llegaron a vivir muchos ejecutivos de la Caja de Empleados Particulares que se han ido muriendo. Ahora están quedando las viudas que, en épocas de esplendor, cuando sus maridos trabajaban, tenían mucho más. Pero hoy son viejitas que tienen 80 o 90 años y varias viven solas y de manera miserable, en departamentos que valen sobre los 130 millones, pero en condiciones insalubres”.

Reticentes a hablar de sus penurias, para poder sobrevivir, comenta Ariztía, muchas han empezado a arrendar piezas de sus departamentos. “Meten a gente extraña a sus casas, que yo encuentro que es la denigración más grande a la que tiene que llegar el ser humano para poder comer”. Mariana asegura que la pobreza oculta que están viviendo los adultos mayores es algo que preocupa a distintos sectores de Providencia. Más aún desde el aumento de las contribuciones ocurrido a fines de abril. De hecho, tras la publicación de la carta de Vergara Bezanilla, la compartieron por email entre varias juntas de vecinos quienes han estado en contacto para ver cómo hacerlo para instalar este tema en la agenda nacional, así como pasó con el Sename. Entre los que urgen porque eso ocurra están María de los Ángeles Puig y Arnaldo Nieto, quienes viven hace 52 años en una de las últimas casas que queda en pie en la calle Manuel Barros Borgoño. Son el único matrimonio que permanece de los antiguos. Todos los demás, dicen, se fueron “empujados por las inmobiliarias”.

IMG_9943

Quedaron aislados en un barrio donde, recuerdan con nostalgia, antaño vivían abogados, ex presidentes de la Corte Suprema, arquitectos, profesores. El fue ejecutivo de Nestlé por más de 30 años. Ella trabajó por 27 en Los Gobelinos, de la que eran dueños sus padrinos. Ahora viven con la jubilación de él —500 mil—, más la de ella —130 mil—. Dicen que no pasan penurias porque se ajustaron a vivir con lo que tienen, pero como ya no les alcanza para darse gustos—solo en isapre gastan 250 mil pesos al mes, en contribuciones tienen que pagar 240 mil cada cuatro meses—, dejaron de salir a comer y de visitar a sus amigos en la costa.

“Por eso uno se va aislando”, aseguran. Y aunque les han ofrecido repetidas veces más de 500 millones de pesos por su casa, dicen enfáticos: “Nosotros no nos vamos de acá, porque tenemos educación y raíces”. Otro vecino que está movilizado por destapar este problema es Pedro Torres, agricultor devenido en escultor, quien vive en el barrio Santa Isabel y a sus 75 años bien llevados prepara una carta que le quiere hacer llegar al Presidente de la República, al presidente del Senado y a la presidenta de la Cámara Baja.

“Mi jubilación de 137 mil pesos solo se reajusta mensualmente según el IPC. Es decir, máximo 4% al año, mientras las contribuciones desde la última que pagué el año pasado a la primera de este año subieron 40%”, agrega indignado. “De un día para otro en Chile empezaron a considerar que todos éramos ricos cuando no es así. A nadie le gusta, y menos en comunas como Providencia donde es conocido el tema de la pobreza enmascarada, hablar de este asunto. Por eso en muchas ocasiones ves a las señoras salir de sus casas muy arregladitas. Con su pañuelo al cuello, con los zapatos bien lustrados. Pero puede que no tengan ni para comer”, dice.

“Eso es totalmente cierto”, agrega Mariana Ariztía. Y para demostrarlo, da un ejemplo. “Cuando era funcionaria, siempre veía en los cócteles de la municipalidad cómo había señoras que abrían las carteras y echaban los canapés en ella. Yo decía ‘estas viejas emperifolladas que vienen y no tienen ni la educación para comerse un par de pastelitos y punto’. Ahora que soy dirigenta entiendo que no lo hacían por mala educación, sino por necesidad. Para muchos adultos mayores en esta comuna, es el único momento donde pueden darse un gusto. Y para muchos otros es el único momento que tienen para comer”.

Alejandra Pérez: El arte de la mano firme

Posted on: July 18th, 2018 by Paula Palacios

No ha sido fácil su aterrizaje en el ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio. Le tocó liderar el proceso de implementación de esta nueva cartera que, en la práctica, ha significado partir de cero y normar una serie de materias para armar la nueva institucionalidad cultural. “No conozco otra experiencia como la nuestra, en que el plazo de instalación de un ministerio nuevo sea de 24 horas. Y ocurrió, porque el decreto que estableció la forma en que debía armarse, señalaba que éste debía comenzar a operar el día 1 del mes siguiente tras su publicación. Y como eso fue el 28 de febrero, el 1 de marzo debía empezar a funcionar, ¡sin tener presupuesto, funcionarios ni orgánica!”, explica la ministra.

En el camino, Alejandra Pérez (55, periodista) ha debido lidiar, además, con cuestionamientos por su nombramiento, cambios en su gabinete, además de las polémicas públicas con el ex director del Museo Histórico Nacional (MHN) Pablo Andrade —a quien le solicitó la renuncia a raíz de la muestra Hijos de la Libertad del museo— y luego con el senador Francisco Chahuán, quien pidió sacarla “a patadas” del gobierno por su gestión. Las palabras, por cierto, molestaron a la ministra, quien vía Twitter le pidió que las críticas se las dijera de frente, advirtiéndole más tarde que no se dejaría “intimidar por un senador que quiere poner a su gente”.

Aunque es de aspecto frágil y sonrisa fácil, Alejandra Pérez es una mujer con carácter, determinada y con enorme capacidad para manejar personalidades y situaciones difíciles, lo que ha demostrado en su trayectoria como presidenta del directorio de Canal 13, donde antes ocupó los cargos de directora y subdirectora ejecutiva, además de gerenta de comunicaciones y marketing. Trabajó también como asesora de ministros y asumió la dirección de Asuntos Públicos y Comunicaciones de Telefónica Chile, donde creó la revista Fibra.

A Sebastián Piñera lo conoció en los ’90, cuando trabajó como editora de la revista Mastercard que él controlaba, y con los años volvieron a encontrarse en momentos en que ella estaba en el 13 y el mandatario era dueño de Chilevisión. A pesar de la cercanía, confiesa que le sorprendió la invitación a liderar el ministerio de las Culturas; aún así, aceptó de inmediato, a sabiendas de que se trataba de un buque gigante. “Si el Presidente me eligió fue porque vio en mí algo que creyó podía ser útil para este proyecto. ‘Por algo tomó esa decisión’ —pensé—; entonces me confié y me fui en los hombros de los gigantes”, señala riendo.

IMG_6549

INTENSO DEBUT

Tercera de seis hermanos, su acercamiento con la cultura viene desde su casa, fomentada por padres muy exigentes que no le permitían a sus hijos ver televisión; a cambio, les regalaban libros para entretenerse. “Eramos muy estudiosos, me gustaba mucho leer, escribir, por eso entré a periodismo. En estos años me ha tocado trabajar con gente talentosa, a veces indomable e inesperada. En los ministerios vi muchos temas de gestión; en Fundación Telefónica hicimos proyectos culturales y creamos una revista. Después en el 13 estuve muy relacionada con distintos artistas: músicos, guionistas… Por cierto que en un ministerio como éste, las personas vinculadas a lo artístico dan una mirada fundamental, pero venir de la gestión y de las comunicaciones también aporta; hay que sumar”.

En estos cuatro años quiere dejar un ministerio sólido, con reglas claras y opción de futuro. “Mi objetivo es hacer del arte y la cultura un bien que mejore la vida diaria de los chilenos. Crear las condiciones para que las nuevas generaciones puedan disfrutar y ejercitar la lectura, el arte y el pensamiento crítico. Para ello debemos democratizar el acceso a la oferta cultural, ampliando su presencia en las regiones e incentivando la creación local”, asegura Alejandra quien en estos poco más de cien días a cargo reconoce que apenas le queda espacio para sus dos hijos menores: Ignacio (26, licenciado en humanidades) y Matías (23, economista) que viven con ella. Los mayores, Rodrigo (29, abogado) y Alejandra (27, socióloga) están cursando un posgrado en Europa. “Los echo de menos, aunque ellos a esta edad hacen sus vidas y cada vez necesitan menos a la mamá. Yo, en cambio, ¡quiero estar encima!; mi vida han sido ellos”.

Ni hablar de tiempo para su pareja, el periodista y ex director de prensa de Canal 13 Cristián Bofill —hoy gerente de Estrategia y Desarrollo en la compañía dueña del canal de Luksic, Inversiones TV y medios— ni menos para su grupo de amigas que se hace llamar CyC, porque cada tanto se juntan a comer y a conversar. Lo integran las hermanas Serrano Pérez, Lucía Santa Cruz, Mariana Aylwin, Mercedes Ducci y Mane Wood. “Son amigas incondicionales, celebradoras, ¡aunque críticas terribles también! Tenemos distintas formas de mirar el mundo”.

—Intenso ha resultado su debut ministerial.

—La tarea es desafiante y el Presidente exige. Difícil que otro ministerio se haya creado en 24 horas, con el desafío de unir la ex Dibam; un servicio que tiene bibliotecas, museos, archivos, todo lo que es el consejo de monumentos con el Fondo de la Cultura, que son las artes. Son mundos distintos, dos almas que funcionan con códigos diferentes y que no siempre han conversado entre ellas. Con los funcionarios y agrupaciones hemos podido establecer lo que queremos, trabajamos para convertirlo en un ministerio sólido con la flexibilidad suficiente para no ahogar el arte ni la creatividad; que tenga una institucionalidad, dé respuestas al Chile de hoy y pueda mirar al futuro. Y yo como ministra, también debo dar certezas y la confianza suficiente.

—Además del tema administrativo ha tenido que enfrentar críticas, ¿cómo le llegan?

—Son parte del cargo público. A nadie le gustan, pero cuando es de buena fe, con respeto, ayudan a corregir errores. Un ministro que no resiste las críticas es como un chef que no le gusta la comida. Ahora, tampoco me gusta cualquier comida, ni cualquier crítica. Trato de evitar las polémicas, sin embargo, no le hago el quite a defender mis puntos de vista. Siento que por más dura que sea una crítica, esta debe ser con respeto. No pido más, pero tampoco exijo menos.

—¿Estaba preparada para el fuego amigo, como el que provino del senador Chahuán?

—Ese tema lo conversamos, él me pidió disculpas, se las acepté y lo di por superado. Lo importante es darse cuenta qué está motivando la crítica del otro.

—Usted lo atribuyó a presiones tanto de él como de los partidos. ¿Qué tan fuerte ha sido la presión?

—Saber administrar las presiones es parte de mi trabajo y no hay que espantarse. La mejor forma de enfrentarlas es haciendo prevalecer el interés público por sobre los particulares. Ahora, tampoco he tenido tantas al respecto. Al final, todos caímos en una polémica que no ayuda. Quiero cortar el tema, porque necesito trabajar con los partidos, con los distintos actores, con Chile Vamos, en quienes quiero apoyarme para sacar adelante nuestros proyectos, donde lo central es lograr que la cultura deje de ser privilegio de unos pocos. En Santiago tenemos exceso de oferta cultural para jóvenes de entre 15 y 30 años, sin embargo, casi no existe para la tercera edad y qué decir del norte del país en comparación con el sur, donde el acceso es muy bajo.

—Además de mayor oferta cultural, ¿de qué otra manera se pretende aumentar el acceso en regiones?

—Mejorando y simplificando los fondos concursables para que no sólo los expertos sean capaces de llenar unos formularios engorrosos y se los lleven los mismos de siempre. Creamos, además, un área de programación y públicos a nivel nacional para dotar de contenido a todos los centros culturales de regiones con más de 50 mil habitantes. Javier Ibacache, que es experto en audiencias, dirige esta área, y pronto tendremos interesantes novedades. Iniciaremos una campaña de fomento lector utilizando las plataformas digitales y la creación de centros de lectura a lo largo del país. Para el segundo semestre enviaremos un proyecto que modifica la ley de Monumentos Nacionales que data de 1970. La idea es compensar e incentivar a los dueños de bienes declarados (beneficios tributarios, por ejemplo) e incorporar a la Ley el patrimonio inmaterial, como fiestas y tradiciones.

—La cultura va más allá de un tema de recursos para financiar proyectos. ¿Se ha pensado en un trabajo unificado con la cartera de Educación, por ejemplo?

—Tenemos un proyecto en conjunto con el ministerio de Educación para dar una subvención especial a quienes deseen dedicarse al área artística, lo que hoy no existe. Además, estamos focalizando el tema del Vale Cultura, que consiste en que los jóvenes al cumplir 18, el Estado les da un carné con subvención para actividades culturales. Estamos haciendo un piloto para evaluar si ese público juvenil lo va a valorar, si será mejor otorgarlo en la infancia o si tiene mayor proyección social entregarlo a los adultos. Todas las políticas que haremos en adelante se evaluarán por un departamento de estudios. Me llama la atención que muchas iniciativas que se han tomado en el ministerio no están con las evaluaciones requeridas tanto de los fondos como del aporte social.

IMG_6599

—Viene del mundo privado, ¿no la desespera la burocracia estatal y los tiempos de espera para obtener resultados?

—Debo reconocer que este mundo y estructura ya lo conocía, tiene sus reglas y si quieres avanzar, debes hacerlo acompañada de sus funcionarios que en este caso han sido de gran ayuda. No puedes ni tampoco quieres funcionar sola, porque uno pasa pero el trabajo queda y tenemos que dejar esta cartera muy bien instalada, con proyección de futuro y que pueda funcionar más allá del organigrama y de las estructuras, para cumplir su objetivo de promover el arte y la cultura.

—Su nombre es visto por muchos como un puente de unión entre la centroderecha y el mundo cercano a la DC y centroizquierda, ¿ha sido así en la práctica?

—Me he sentido acogida por la gente de la Comisión de Cultura, en el Congreso. De alguna forma he podido trabajar con ellos, y en momentos difíciles seguir adelante. Cultura es un lugar donde podemos encontrar muchas hebras en común, que le hacen bien al país. Por ejemplo, acabamos de aprobar por unanimidad en el Senado el Día Nacional del Cuequero y la Cuequera.

—¿Y en el Congreso ve a una oposición abierta a apoyar sus proyectos? El Presidente acusa que le han negado la sal y el agua.

—Me he sentido escuchada, valorada y también muy apoyada por el gobierno. Hoy nuestro deber es hacer un salto al desarrollo y eso solo se logrará en la medida de que haya acuerdos básicos; es el llamado del Presidente Piñera. Conseguir progresos importantes para el país debe ser lo primordial para encontrar campos comunes. A eso debemos apuntar, esa es la política que me gusta. No se puede llegar al desarrollo integral que buscamos sin una buena clase política. Estamos ad portas de una ley sobre artes escénicas que estoy segura sacaremos adelante; lo mismo con la ley de monumentos.

—Tendrá que aplicar ahí su muñeca política.

—La muñeca política tiene que ver con entender las necesidades del otro, tener claro que la mejor forma de obtener lo que uno quiere es ser flexible sin renegar de tus principios. No aprendí ayer a trabajar con personas ni intereses contrapuestos y difíciles. Tengo la impresión de que es la razón por la que estoy donde estoy, espero no decepcionar.

—Así como sabe moverse a través de derecha e izquierda, también hay una línea frágil entre su cargo y el ser pareja de un importante ex director de prensa como Cristián Bofill. ¿Comparte con él sus inquietudes laborales o separa aguas?

—Tenemos vidas distintas, gustos diferentes en muchas cosas…

—¿Qué significa eso?

—Que lo veo muy poco y la vida circula muy rápido. Es un personaje entretenido, divertido… Cada uno tiene su trayectoria y somos respetuosos del campo de acción del otro. Creo que yo lo quiero mucho más a él que él a mí (dice riendo). Es muy independiente. Casi nunca estamos de acuerdo, pero esa es la gracia. Lo más importante es que lo pasamos muy bien juntos.

¿Es “Crazy in love” de Beyoncé la mejor canción del siglo XXI?

Posted on: July 18th, 2018 by Sebastian Cerda

En los últimos días, Rolling Stone detonó una nueva andanada de comentarios globales, gracias a una de las más recurrentes estrategias de viralización que en este lustro han encontrado los portales musicales: Los rankings. Cada tanto, sitios como Pitckfork, NME y el mismo Rolling Stone se aventuran en ordenar a los 50 mejores guitarristas de la historia, los 100 mejores bateristas, los más grandes discos conceptuales o lo que surja en el momento, desatando una discusión que alcanza diversas latitudes.

Una de las últimas es la que buscó determinar cuál es la mejor canción en lo que va de siglo XXI, título que recayó en “Crazy in love”, de Beyoncé. Comencemos entonces con una aclaración a la pregunta que nos convoca: ¿Puede ser ése el mejor tema de las últimas dos décadas?

beyonce interior 

Lo cierto es que si alguien espera encontrar aquí una respuesta definitiva, puede dejar de leer ahora. Tal como ocurre en los estudios académicos, esta vez debemos tomar el título como una pregunta de investigación, que no necesariamente será respondida afirmativa o negativamente, pero que sí nos orientará. Comencemos.

Como todo ranking de este tipo, el de Rolling Stone no pretende ser la verdad absoluta e irrefutable, sino más bien aguijonear, acicatear a los seguidores de este u otro artista, de tal o cual género, para que lancen sus argumentos sobre la mesa, y apoyen o contravengan lo postulado por el sitio.

Cada uno con sus ideas, cada uno con sus argumentos, cada uno con sus filtros, tal como hicieron en la redacción de Rolling Stone, en quienes se filtra una mirada endogámica, un paladar gringo.

Ahí están, por ejemplo, el cuarto lugar para “Hey Ya!” de Outkast, el quinto para “99 Problems” de Jay-Z, o el séptimo para “Runaway” de Kanye West, por sobre “Rolling in the Deep” de Adele (8), “Last Nite” de The Strokes (10), “Rehab” de Amy Winehouse (20), “Uptown Funk” de Mark Ronson y Bruno Mars (25), o “Happy” de Pharrel Williams (48).

Y ahí está también el trono para “Crazy in love”, una canción sin dudas exitosa e irresistible, que a la postre se transformó en el desvelo para una de las parejas más icónicas, influyentes y poderosas de Norteamérica: Beyoncé y Jay-Z.

Allí nace el fenómeno que hoy tiene a la cantante como reina del pop en ejercicio, más allá de la cabeza en que insistamos colgar la corona. Allí se destapa la sociedad entre dos que no pararían de dar que hablar, y que hace apenas algunos días dieron su última puntada conjunta (un disco bajo el nombre de The Carters).

Pero allí también está una pieza cargada de ritmo y sensualidad, que parece condensar en casi cuatro minutos buena parte de las bondades del R&B: Hay trazos de funk y hip hop, alma de soul, estampa de diva, fenómeno pop, estelaridad y barrio. Hay ánimo de arrasar, sacudir e imponerse, y hay resultados que la avalan, como número uno en diversas latitudes.

Quizás de eso se colgó Rolling Stone en su elección, que de paso reivindica al sample como herramienta legitimada y posible: No sólo el primer lugar contiene un fragmento íntegro de “Are you my woman? (tell me so)”, una canción de Chi-Lites; el segundo, “Paper Planes” de M.I.A., hace lo propio con “Straight to hell”, de The Clash.

Viejas glorias también aparecen, pese a una resonancia prácticamente nula. El lugar 18 es para David Bowie (“Blackstar”), el 30 para Bob Dylan (“Mississippi”) y el 37 para Leonard Cohen (“You Want It Darker”), tres lanzamientos cargados de simbolismo, pero que sólo un puñado de fanáticos mantiene a mano.

Todo ello, sin embargo, es parte de lo posible en aventuras como ésta, y si el ranking lo hiciéramos en Caras seguro que también asomarían opciones que descolocarían a los lectores de otras latitudes.

Por tanto, siempre es bueno recordar que estas listas pueden enfrentarse con ciertas premisas por delante: Hay que respetarlas, pero nunca acatarlas. Hay que considerarlas, pero siempre discutirlas. Al final de cuentas, son sólo una verdad contra la nuestra.

La familia en línea: El espacio es lo que importa

Posted on: July 17th, 2018 by Caras

El ataque existencial cuando se pierde el celular es parte de nuestras vidas. Pero después de ese minuto de pánico, que finaliza inmediatamente cuando se encuentra el aparato, se reconoce que el temor radica en perder los recuerdos que guardan las fotos almacenadas en el carrete, en primera instancia, los contactos y documentos, mucho después.

En un principio, el almacenamiento en discos duros -externos o internos- fue la opción segura para guardar y respaldar toda la información. Hace unos pocos años que “la Nube” llegó a la vida de los consumidores para cambiar las prácticas de uso y ayudar en las necesidades de almacenamiento del día a día.

El almacenamiento en la Nube, del inglés Cloud, es un modelo de almacenamiento de datos basado en redes de computadoras y servidores conectados a internet, ideado en la década de 1960. En este modelo, la información está alojada en espacios virtualizados, remotos, y por lo general aportados por terceros. Por ejemplo: ICloud iOS, Dropbox, Google Drive, entre otros

La buena noticia es que ahora para tener almacenamiento en la nube, no solo existen esas opciones de terceros, en los que la información personal es alojada en algún servidor remoto sin saber claramente dónde y por quién es administrada. Para satisfacer la demanda de las personas que quieren guardar en la nube y tener más control de dónde y cómo queda almacenada la información, Western Digital creó una nube privada. My Cloud Home es un dispositivo para el hogar que funciona exactamente igual que la nube pública con la ventaja de que los usuarios saben dónde está físicamente su información y quién accede a ella.

My Cloud Home está diseñado para uso personal y de toda la familia, viene con capacidad de hasta 8TB -o hasta 20TB en la versión Duo- y tiene una funcionalidad para que el administrador del dispositivo pueda asignar a cada miembro su propia carpeta privada para guardar sus fotos, documentos, películas. La unidad siempre queda en la casa u oficina del usuario, y a través de internet será accesible para respaldar y compartir desde cualquier lugar en todo momento.

wdinterior2

La conexión y configuración es fácil y rápida: solo es necesario enchufar el dispositivo a la corriente y a un cable de red. Luego a través de la App gratuita My Cloud Home – disponible tanto para celulares como para tablets y computadores, de cualquier sistema operativo-, es posible configurar los perfiles de usuarios y administrar todo el dispositivo, crear y compartir carpetas, asignar espacio a otros usuarios, etc.

Una de las funcionalidades más útiles para quienes buscan respaldar sus contenidos y a la vez liberar espacio en los dispositivos, es la programación automática de respaldos y sincronización de contenidos que puede configurarse como inmediata. Así, todas las fotos capturadas con mi celular se guardan en el momento que las capturo – sujeto a conectividad wifi –. Esto último es ideal durante los viajes… que tranquilidad saber que al llegar al hotel, todas las fotos del día, serán respaldas en mi nube personal. Eso asegura el contenido, e inmediatamente libera espacio en la memoria del celular o cámara.

wdinterior

El Gerente de Western Digital en Chile, Osvaldo Caviedes, asegura que “para tener nuestro mundo digital asegurado, la recomendación es tener respaldos en al menos tres lugares: dos respaldos físicos y uno virtual. My Cloud Home es una alternativa segura, personificada y única en el mundo. Además para quienes buscan doble seguridad My Cloud Home Duo, es un dispositivo con dos discos duros, en caso de que uno dejara de funcionar por alguna razón, todo estará respaldado en el segundo”.