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Archive for April, 2017

Recorriendo los secretos urbanos

Posted on: April 28th, 2017 by Caras

Especial pan: la marraqueta como marca nacional

Posted on: April 28th, 2017 by Tomas Olivera

Si nos referimos al pan en nuestro país, no podemos dejar de mencionar a la rica, crujiente y siempre deseada marraqueta. También llamada pan batido o pan francés. Lo cierto es que este pan forma parte de nuestro folclore y, como todo aspecto cultural que destaca, merece al menos unas líneas de este blog.

Si de sandwiches se trata, nuestra gastronomía no se queda atrás. Dicen que dentro de la variedad está el gusto y, junto a las alternativas que hay en nuestro país, están por ejemplo el Barros Luco (carne y queso fundido), el Chacarero (carne, mayonesa, tomate, porotos verdes y ají verde) y el Lomito Italiano (lomo de cerdo, tomate, palta y mayonesa). Para mi gusto, éstos y varios más de la sandwichería tradicional chilena en el pan que más se disfrutan es en la marraqueta. Crujiente por fuera esponjosa por dentro, mezcla sabrosa que hace lucir los ingredientes de cada sandwich (escribo y estoy salivando).

Lo cierto es que su origen es poco claro. Una de las teorías que se baraja es que este tipo de pan habría comenzado en Chile en el siglo XVIII, según lo dijo el botánico y naturalista francés Claudio Gay.

En tanto, el historiador Benjamín Vicuña Mackenna señaló que este pan habría sido creado a principios del siglo XIX en la panadería del español Ambrosio Gómez, ubicada en el sector santiaguino de La Chimba junto al puente de Calicanto.

Por otra parte, una historia ha atribuido su llegada a Chile por medio de dos hermanos panaderos franceses de apellido Marraquette, quienes habrían residido en la ciudad portuaria de Valparaíso a principios del siglo XX. Ésta última, sostienen, es una de las teorías más aceptada.

Para mí la marraqueta o pan batido (soy de Valparaíso) es un recuerdo de infancia de panaderías con hornos a leña, panaderos que trabajaban toda la noche, de desayunos u onces familiares, de ricos sandwiches hechos por mi papá. Si debo elegir un favorito, por lejos es el Barros Luco.

¿Cuál es su sandwich favorito en marraqueta? ¡Cuéntenme! Y, ya saben…¡disfruten, gocen, cocinen y coman!

 

ExclusivoCecilia Bolocco, máximo amor

Posted on: April 28th, 2017 by Lenka Carvallo

En el estudio de fotos, en pleno corazón del barrio Italia, Máximo se pasea relajado, encantado de retratarse junto a su mamá para esta portada. A los 13 años es un niño sencillo, de buen carácter, atento y feliz, muy diferente a lo que muchos podrían suponer tratándose del hijo preadolescente de una diva.

Su madre lo mira con ternura. De todas las portadas de Cecilia Bolocco —y que deben ser fácil un centenar— ésta probablemente sea las más espontánea; abraza a su hijo, le da besos pero sin parecer cargante, y él posa con toda naturalidad, fotogénico igual que ella.

Es la primera vez que figuran juntos en una producción. Cecilia había recibido propuestas, pero esta vez consideró que era un buen momento: su hijo ya está grande, sabe lo que es ser una persona expuesta y lo asume como parte de su vida; en su Instagram suele subir fotos con ella y claramente no le molesta ser hijo de ‘la Bolocco’; ha sido su partner —como ella lo llama—, compañero de infinitos viajes, desfiles, eventos y programas de TV, aunque en algún momento —como reconoce ella— sufrió bullying de parte de algunos compañeros de colegio.

“Hubo momentos bien duros…. Pero gracias a Dios tenemos una comunicación maravillosa y él tuvo la fortaleza de contarme y el colegio tomó las medidas”.

El país entero ha visto la evolución de Cecilia como madre, desde que —junto al ex Presidente argentino Carlos Menem— salió de la clínica con Máximo en los brazos, después de someterse a un complejo tratamiento de fertilidad; muchos también fueron luego testigos de su separación y de cómo sacó adelante a su hijo sin un compañero al lado…

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—¿Cómo estamos mi partner?, le pregunta Cecilia a su niño mientras la maquillan

—¡Feliz!, contesta él.

Sin duda es un buen momento. Sobre todo ahora que llegó a sus vidas el empresario José Patricio Daire, Pepo, la pareja de Cecilia desde hace un año y cuatro meses y quien se ha convertido en una figura central, al punto de que Máximo lo llama “papá” y él, que lo adora, lo presenta públicamente como su “conchito” o su “sexto hijo”. “Hoy tenemos la familia que siempre soñamos”, agrega la diseñadora conmovida.

Además, 2017 es un buen año para la animadora: el 27 de abril lanzará su nueva propuesta otoño-invierno para Falabella y en octubre cumplirá una década como su diseñadora exclusiva y un total de 20 colecciones. Otro hito potente será a fines de mayo, cuando se conmemoren los 30 años desde que fue coronada Miss Universo en Singapur.

Claro que la fecha más importante en la vida de Cecilia fue el 19 de noviembre de 2003, cuando a las 04:22 nació Máximo Menem Bolocco. “Fue un regalo, una bendición. Se me había roto la bolsa y partí a la clínica; estaba en trabajo de parto, entró una de mis hermanas y me tomó una foto; aparezco con una sonrisa, una paz, cada vez que veo esa imagen 
—que está en la pieza de Máximo— me conmueve. Luego no dormí, quedé como suspendida; una sensación tan particular, porque emociones y alegrías he tenido muchas, pero ésta era pura espiritualidad, como si mi alma se hubiese elevado. Me sentí la mujer más poderosa de la tierra. Ahí sí que fui de verdad una reina”, asegura.

Admite que tiene un vínculo especial con Máximo. “Me conoce perfectamente; no le puedo esconder nada, y aprendí que para que él estuviera bien —que es el gran anhelo de una madre, que su hijo sea feliz— yo también tenía que aprender a ser feliz”.

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Se impuso esta tarea hace tres años. Luego de lamentar cada día por no haber formado una familia numerosa, de sufrir por no tener un compañero a su lado, empezó a agradecer por cada día de su existencia y a sentirse privilegiada. “Esa fue una gran enseñanza. Tienes que estar bien independiente de las circunstancias, porque la felicidad —si es que queremos usar esa palabra tan compleja— es una decisión, una actitud, no es algo que simplemente llega. Cuando uno decide ser feliz y actúa acorde a ese impulso vital, agradeciendo lo que se tiene, la vida cambia”.

Porque Cecilia, tal como muchas mujeres en Chile, tuvo que sacar adelante a su hijo sola. “Esa fue mi realidad: ser madre y padre; tiene por supuesto su carga adicional de responsabilidad, de peso, sobre todo al no contar con un cómplice para decidir y decir: “mira en lo que estamos, cómo salimos de esto, cómo enfrentamos esta situación, cómo planificamos, cómo contenemos a nuestro hijo, en fin…”. Fue un ejercicio en soledad”.

No le gusta hablar del tema, pero es sabido que el contacto con Carlos Menem no es muy frecuente. Después de dos años sin ver a su padre, Máximo recién pudo visitarlo en diciembre pasado. Pero cuando se le pregunta por el tema, ella responde tajante: “Esta entrevista es por el Día de la Madre, no del padre…”.

—Para Máximo no debe haber sido fácil ver tan poco a su papá…

—Hubo momentos en que sintió pena, rabia… Recuerdo que un día me contó que estaba triste, que sufría tanto; le dije que lo entendía tan bien: “lloremos juntos, pero después por favor entiende y observa tu vida y date cuenta de lo bendito que eres, de todas las cosas maravillosas que tienes porque aquella vida feliz que nos enseñaron o nos dijeron que teníamos que tener, no es real; todo el mundo tiene carencias o vive con problemas o con situaciones complejas, dramas mucho mayores; pero si uno se empeña en centrarse en lo que le falta será siempre miserable; pensemos en que estamos juntos, que nos amamos, que tienes una familia preciosa, con montones de primos, tíos, abuelos, en todo lo magnífico que nos rodea, y si hay un pedacito de tu corazón que está triste y que es lógico que así sea, que no opaque el resto de tu felicidad, para que aquella alegría que está en tu corazón te permita enfrentar la tristeza”. Terminamos abrazados, riéndonos.

“Cosita rica, venga para acá”, le dice a Máximo que llega con un gran vaso de bebida y un plato con papas fritas a instalarse junto a su madre. “Se los traje para que coman”, dice con dulzura mientras estamos en la entrevista.

—Tenemos mucha confianza, ¿cierto cachorro?—, le dice ella y él asiente con la cabeza.

—Llama la atención que siendo usted una figura pública, Máximo sea un niño tan sencillo y normal.

—Es que yo tengo una vida muy simple. Cuando empezó a darse cuenta de que éramos observados por tantos, que nos miraban distinto, comenzó a preguntarme: “mamá, ¿y yo soy famoso? No, le contestaba, tú eres conocido y sólo serás famoso dependiendo de cómo construyas tu vida, además que la fama puede ser buena o mala, y tú eres conocido por las circunstancias que te trajeron al mundo, por ser hijo de dos padres públicos”. Otras veces me dijo: “y mamá, ¿te van a venir a buscar en limusina?, ¿por qué no animas el Festival de Viña? porque tú eres la reina de Chile…”. Y yo: “a ver, a ver, vamos aterrizando…”, (ríe). Así que ha aprendido a vivir una vida normal ¡porque no le ha quedado otra!

—¿Y usted también es como cualquier mamá? Cuesta imaginarla a primera hora de la mañana, llevando a su hijo al colegio…

—Voy con las pintas más estrambóticas, o sea, en buzo, porque no alcanzo a arrreglarme. La primera vez todos me miraron sorprendidos, pero después fue un poquito menos y así. Lo que digan de mí, ¡problema de ellos! (Ríe).

—Ahora él está en edad de ir a las primeras fiestas, de pololear…

—Lo voy a dejar y a buscar a las casas de los amigos cuando hacen sus fiestas, pero no ha sido para nada complejo. Tiene muchas amigas, amigos y llegan hartas niñitas a tocar el timbre de la casa (dice mirándolo con ternura). Hacen juntas, así las llaman ahora.

—Siendo madre de un hijo único, no parece aprensiva; se ve que le da su espacio, su libertad.

—No soy obsesiva; hay que ponerle límites por supuesto y ser inamovible, y luego que exista mucha honestidad y que él tenga su rango de acción. Me ha resultado muy bien; como somos muy partners y hemos pasado mucho tiempo juntos tenemos esa apertura que para una mamá es fundamental una vez que su hijo llega la adolescencia; lo peor es cuando los niños hacen las cosas a escondidas, empiezan con las mentiras y el “ay, mamá, no te metas”. El sabe que tiene libertad, pero también debe responder ante esa confianza que he depositado en él.

—¿Y qué ha significado Pepo en la vida de Máximo?

—Ah (suspira), imagínate. Son muy compañeros; ellos se entienden mucho y se quieren; y creo que la mirada de Pepo es muy importante porque él también fue hijo único y lo entiende.

—Me fijé que Máximo lo llama papá, que ve en él a una figura paterna.

—¿Podremos poner eso en la entrevista (le pregunta a su hijo), que le dices papá a Pepo?

—Sí, obvio (contesta él). El es como mi papá; lo quiero mucho, me ha tratado como su hijo y es bacán, en todo sentido: deportista, entrete, amoroso, me quiere, yo también lo quiero mucho.

—¿Que has aprendido de él?

—Seguir adelante, siempre.

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—Ahora han formado una familia mucho más grande de lo que eran antes ustedes dos, ¿qué siente Cecilia?

—Somos un choclón con los hijos de Pepo, y bueno, es una bendición, por todos lados. El se preocupa de todo; me acompaña a comprarle el uniforme a Máximo; ahora que se iba de camping, que tuviera todo, le da consejos; los sábados lo lleva a deportes en el colegio, se organizan juntos para hacer panoramas, a andar a caballo, le enseñó a bucear y le sacó carnet de PADI (certificado de la Asociación Profesional de Instructores de Buceo). Está en todo.

Cecilia cuenta que fue una historia de amor para los tres. “Cuando conocí a Pepo ellos se hicieron amigos mucho antes de que empezara nuestra relación; engancharon, y cuando yo tuve que partir a Estados Unidos porque estaba con arreglos en la casa de Miami, él se lo llevó cuatro días al campo y le enseñó a andar en moto, a jugar polo. Se hicieron partner mucho antes de que nosotros tuviéramos una historia de amor. Y a partir de ahí lo ha incluido en todos los panoramas. Dice que es su sexto hijo, su conchito”.

Y agrega: “Pepo tiene una relación muy linda con Máximo, luego conmigo y, por último, como parte de este conjunto donde es el padre de esta familia. Es como si la vida nos hubiese preparado a cada uno de forma individual para que cuando nos encontráramos todo fluyera de lo más natural. Cuando las cosas tienen que ser, son, y no hay que hacer ningún esfuerzo. De repente lo miro (a Pepo) y me cuesta imaginarme la vida sin él; como si siempre hubiese estado. Y lo mismo de Máximo, que le diga papá…”, se emociona.

—¿Máximo les ha pedido que se casen, que vivan juntos?

—A cada rato (ríe). Y Pepo me mira como diciendo (y levanta las cejas) tiene razón y nos reímos. Las cosas a su tiempo. Nuestra intención es seguir más allá de si vivimos en el mismo lugar o de si nos casamos: estamos juntos, somos una pareja y constituimos una familia con Máximo. Obviamente que tenemos la intención de que esto siga creciendo, pero no hay planes. Estamos muy felices.

Mal de muchasInfecciones urinarias: mitos y verdades

Posted on: April 27th, 2017 by Caras Temas

Todas las mujeres experimentarán al menos una infección urinaria durante su vida. Este que puede ser un dato meramente estadístico es realmente imposible de obviar, no sólo por las insufribles molestias que provoca este padecimiento, sino porque esta patología es un tema recurrente de conversación entre ellas, que se pasan datos de remedios, doctores y tratamientos, encargándose de crear una serie de mitos, que pueden ser fácilmente derribados manejando buena información, preocupándose de la prevención y cambiando hábitos que hoy están enraizados en las chilenas.

En Estados Unidos las infecciones urinarias son la causa por la cual 10 millones de personas acuden al médico cada año, según lo señala la Fundación Nacional de los Riñones de ese país. Es decir el equivalente a la mitad de la población de nuestro país. Lo que demuestra que claramente esto está lejos de ser un asunto menor. Y la situación se vuelve aún más preocupante cuando hay certeza de que en muchas de nosotras esta enfermedad es un mal que se ha vuelto crónico y que hoy simplemente se cura a punta de antibióticos que no tienen los mismos efectos cuando se cursa un enésimo episodio debido a que las bacterias que producen se tornan resistentes. Sin embargo, no todo está perdido. Existen diversas medidas que se pueden tomar para tener una “salud” urinaria excelente. Y no se trata de prevenciones descabellados o muy difíciles de cumplir. Se trata más bien del cambio en ciertos rituales que la chilena adoptó en el seno familiar desde su abuela y que traspasa hoy a sus hijas. Es, aunque no se crea, un tema cultural y de cambio de hábitos.

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¿Y ahora quién podrá defendernos?

Curiosamente quien realmente puede defendernos de ellas somos nosotras mismas. Sí leyó bien. Las mujeres tenemos muchas herramientas para evitar que nos ocurra este padecimiento. Pero para eso primero hay que comprender bien, ¿qué es una infección urinaria?, y ¿por qué se produce? “Se deben en su gran mayoría a la colonización del tracto urinario por microorganismos del intestino. Estos microorganismos pueden ser por ejemplo la escherichia coli, la klebsiella pneumoniae, proteus mirabilis, que son las más comunes entre muchas otras y que son propias del intestino, pero que por las alteraciones de las barreras naturales que posee el organismo estos microorganismos van migrando por la vulva hasta alcanzar la uretra, la vejiga y los riñones”, explica el doctor Patricio Vásquez, ginecólogo y académico de la Universidad de Santiago.

No obstante, estos microorganismos que llegan al tracto urinario no lo hacen precisamente por arte de magia, sino por los malos hábitos que tenemos las mujeres y que se heredan culturalmente en el seno familiar. Entre estos está el uso de jabón en los genitales; el uso de toallas íntimas fuera del período menstrual; la utilización de calzones de fibra sintética; así como también la mala técnica en el aseo post defecación. Y aunque no se asocie tan directamente si tiene una gran influencia la estitiquez, ya que no hay una buena salud intestinal y se acumulan más bacterias y microorganismos.

“Se pueden prevenir cambiando de costumbres. Si bien las bacterias suben con la orina, se pueden botar a través de la misma antes de que se multipliquen o se adhieran a las paredes. El hecho de orinar es uno de los principales factores que permiten evitar contraer una infección urinaria”, explica el doctor de Arturo Dell’Oro, urólogo y especialista en urología femenina de la red UC Christus, además de profesor adjunto de la Universidad Católica. En ese sentido, las chilenas somos en parte responsables y nuestra tendencia es ‘causarnos inconscientemente’, las infecciones urinarias.

“Primero que todo algo que es vital, la mujer nacional toma muy poca agua versus la extranjera que siempre anda con una botella en su mochila, eso provoca que vaya poco al baño y no haga el proceso natural de botar esas bacterias por el mecanismo más sano que tiene el cuerpo que es orinar. En general las chilenas están acostumbradas a lo que se llama el “pipí de salida”, es decir hacer evacuar antes de salir de su casa, y ese es un hábito que se transmite a las hijas y así por generaciones. Esto se hace básicamente por la resistencia a ir a un baño público, que se evita al creer que es ahí donde se van a pegar una infección urinaria, eso las hace aguantarse, y esto es un mal hábito y genera más propensión a la infección. Asimismo, es un mito que los baños públicos son focos de infección. Entonces se aguanta lo que más puede, lo que se traduce en tener una vejiga más grande que el hombre chileno, aunque físicamente son más pequeñas. Finalmente todos estos malas rutinas, por enumerar sólo algunos, hace que perdamos el mecanismo de defensa natural y padezcamos de este mal recurrentemente”, insiste el doctor Arturo Dell’Oro.

Modificando el switch

En ese sentido, el especialista asegura que para evitar las infecciones urinarias las mujeres deberían ir entre cuatro a ocho veces al baño durante el día. Incluso ir cuando no se tiene ganas. “Hay veces en que uno les dice a las niñas debes ir al baño antes de salir, y se produce una discusión entre la madre y la hija, donde esta última le dice que “no tiene ganas”, pero la madre la obliga y milagro, cuando se sentó a orinar hizo. Por eso aunque las féminas crean que a veces no tienen deseos es muy recomendable sentarse en el baño unos tres minutos, relajar los esfínteres y permitir que salga la orina, pues la mayoría de las veces se van a sorprender de cuánto sale”, insiste el doctor Arturo Dell’Oro

La higiene femenina también es un tema vital. Por su anatomía tiene el tracto urinario muy cerca del ano, donde se encuentran estos microorganismos y bacterias expulsados por los intestinos, entonces siempre hay que limpiarse desde adelante hacia atrás para impedir esa colonización bacteriana. La hidratación es también uno de los temas de suma importancia, ya que reduce la opción de estítiquez y en los intestinos con tránsito lento las bacterias crecen más y son las que luego contaminan la vagina si persiste una mala higiene. Si bien los cambios de hábitos son vitales, también es urgente identificar claramente cuáles son los síntomas de las infecciones urinarias, ya que hay grados de tratamiento.

“Los principales síntomas son la disuria (dolor al orinar), tenesmo (una vez termina de orinar siente aun ganas de seguir orinando) y poliaquiuria (orinar a cada rato y poco). Por otro lado, la infección urinaria alta, que ya compromete el riñón le agrega a la sintomatologia anterior la presencia de fiebre y dolor en la espalda hacia la zona del riñón infectado”, explica el doctor Patricio Vásquez. Y qué hay de las relaciones sexuales Los expertos afirman que para una mujer lo ideal es tener relaciones sexuales con la vejiga vacía, es decir orinar antes, aunque puede ser poco romántico. Por eso, si ir al baño previamente es algo que no se puede llevar a cabo porque mataría la pasión, con el fin de evitar una infección urinaria, tras la relación sexual la mujer sí o sí debe ir de inmediato a orinar, nada de fumarse un cigarrillo o esperar un rato, eso evita que los posibles microorganismos que ingresaron por el tracto urinario luego de la penetración sean expedidos rápidamente por la orina.

“En definitiva lo que más influye no es el cambio de pareja sino el tipo de prácticas sexuales y el aseo antes y después de la relación sexual. Ambos miembros de la pareja deben tener un aseo antes y después de la relación sexual”, explica el doctor Patricio Vásquez.

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Medicina tradicional v/s medicina natural

Tal vez lo más complejo de las infecciones urinarias es que en muchos casos se transforman en crónicas llevando a las mujeres a abusar de los medicamentos, en este caso los más usados son los antibióticos. “Lo que ocurre es que el uso de antibióticos en forma indiscriminada y por tiempos incorrectos va llevando a que los microorganismos generen resistencia a éstos. Por eso, es muy importante que el tratamiento antibiótico sea realizado bajo supervisión médica y en base al resultado del examen de la orina (urocultivo) que informará qué microorganismos se encontraron y a qué antibióticos son sensibles”, insiste el doctor Patricio Vásquez.

Esa resistencia ha llevado a las mujeres a probar tratamientos alternativos, donde uno de los más comentados está relacionado a los arándanos y a los cranberries. Los estudios demuestran que si bien estos frutos no curan una infección urinaria si logran acidificar la orina, evitando así el crecimiento de las bacterias. “Hay que tomarlos a largo plazo con el fin de ayudar a tener un sistema más resistente, pero no reemplazan en ningún caso los tratamientos”, explica el doctor Arturo Dell’Oro. Ya sabe, si quiere evitar las infecciones urinarias debe partir por cambiar ciertos hábitos…y vaya que se ahorrará molestias.

La incertidumbre del regreso

Posted on: April 27th, 2017 by Tatiana Ramírez

El Sábado Santo estábamos los 4 en casa con uno de los primos del vikingo y su familia, cuando en medio de la conversación nos dimos cuenta de que, precisamente, en 1 mes más me embarco a Chile por, al menos, un año.

Una avalancha de sentimientos encontrados se agolpó en mi cabeza de una vez. Por un lado, me siento ilusionada y eufórica; no es menor el hecho de haber dejado Chile hace 20 años para irme a hacer un post grado a Seúl, para nunca volver sino en “modo vacaciones” y ahora tengo finalmente la posibilidad de estar nuevamente cerca de mi familia y amigos. Por otro, en 2 décadas he cambiado, Chile ha cambiado, el mundo ha cambiado, y siento a veces que bordeo la “idealización” de mis recuerdos y que profundamente en mi corazón me he trasformado en una extranjera en todas partes o en una viajera que ha hecho de trashumar una forma de vida. Me preocupa esa sensación de saber que, aunque todo parece seguir igual, todo y todos hemos pasado por un proceso de cambio, y a eso hay que sumarle las expectativas, propias y de los demás, ante un proyecto como éste.

No me voy sola, la vikinga menor me acompañará desde julio cuando comenzará su experiencia escolar chilena. Una vez más, mil preguntas se atiborran en mi cabeza ¿cómo va a asumir el Chile que no es el que conoce en vacaciones? ¿se va a acostumbrar al día a día chileno? Después pienso que darle vuelta a estas y otras preguntas es poco sano, no me lleva a ninguna parte porque no las puedo contestar ahora -por más que algunos crean que soy una bruja, no tengo ni una bola mágica ni soy capaz de predecir el futuro-, y no quiero traspasar mis aprensiones ni a mi hija ni al resto de la familia.

Veo las noticias, reviso periódicos, revistas, Twitter, escucho noticias en las radios chilenas y a veces no reconozco el país al que regreso. Ahí no puedo sino pensar qué viene después de esos días o semanas de “romance inicial” cuando los gritos de sorpresa y los abrazos de bienvenida se suceden sin parar, cuando la reunión con la familia y los amigos te deja con esa cálida sensación en el corazón y sientes esa nostalgia conocida al visitar tus lugares “de siempre” o la sorpresa de visitar los nuevos cafés y lugares de moda.

No quiero sobre-agobiarme con esos temas que veo en las páginas de los medios tradicionales, en las redes sociales y en las conversaciones de mis amigos. Entre los imperdibles, están la delincuencia y la inseguridad, el caos del transporte público, la agresividad de la gente, la corrupción pequeña y la monumental… y otros tantos que olvidas cuando vives en una cultura basada en la confianza, tanto en el otro como en las instituciones.

Me han hablado del choque cultural inverso e imagino que será un proceso por el que sí o sí hay que pasar. Habrá una readaptación, debo estar preparada para ella y quiero estar abierta para ella. La famosa “mecha corta” de mi paciencia debe transformarse en una mente abierta y asumir el regreso como una nueva experiencia de vida. Ni más, ni menos.

Veo que es hora de un ejercicio mental: El pensamiento positivo es la meta; no ese “rosa”, barato, de cita de red social. Ese que te hace valorar el enorme apoyo familiar con el que cuentas a ambos lados del Atlántico. Ese que te recuerda que los amigos “de siempre” siguen ahí, como un apoyo moral y físico. Ese que te evita hacer comparaciones que no te llevan a ninguna parte, y que te recuerda lo que ahora has agregado a tu bagaje personal e incorporar lo aprendido a tu vida.

Es hora de volver con los brazos y el corazón abiertos a mi tierra de origen. Es hora de seguir perfilando mi historia, mi identidad y la de nuestra familia. Es hora de aprovechar las oportunidades que la vida ofrece, tomar un día a la vez y disfrutarlo. ¿Los retos de la vida? Una condición para seguir creciendo y una oportunidad para seguir construyendo historias y recuerdos ¿no les parece?