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Archive for December, 2016

El último brindis del año

Posted on: December 30th, 2016 by Valentina Miranda

Cuatro Estaciones en La Habana: una joyita ¡imperdible!

Posted on: December 30th, 2016 by Ana Josefa Silva

Quienes conocen el singular mundo de las novelas negras del cubano Leonardo Padura y a su detective Mario Conde ya saben que los estamos invitando a sumergirse en una adicción especialmente fascinante.

Como Raymond Chandler hizo con su Philip Marlowe, Conde finalmente llegó a la pantalla, esta vez convertido en miniserie (algo muy siglo XXI), en una adaptación hecha por el mismo Padura, junto a su mujer Lucía Lopez Coll.

El resultado es una producción alucinante, que filma a Cuba como casi nadie lo ha hecho, en una producción dirigida majestuosamente por el español Félix Bizcarte, que se complace en mostrarnos La Habana en vistas aéreas que recorren sus coloridas y derruidas azoteas, el skyline de la ciudad en el crepúsculo con su impresionante mar y que también se introduce en callejones, edificios y casas donde se amontonan familias con televisores y aparatos telefónicos que uno creía que ya no existían.

La rotunda decadencia de La Habana en toda su evidencia y belleza, con su tráfico inexistente -ya saben, solo circulan unos pocos autos de los años 50, cientos de veces reparados-, la música (la prohibida, el rock, que escuchan el protagonista y sus amigos) y la de las calles y bares; las mujeres hermosas, naturalmente sensuales y desparpajadas. Todo está allí.

“La Habana, que de tanto decaer, se fue a la mierda”, como dice su protagonista.

Conde (Jorge Perrugorría) es un teniente de la policía, conflictivo en sí mismo y con su realidad, un hombre de sueños rotos. Lo suyo, de verdad, es escribir novelas, pasarse de tragos con los amigos criticando la dura realidad cubana, hombres desencantados de una ilusión que no fue. “No poder escuchar rock, ir a una guerra que no es tuya”. Lo dice mirando a su hermano, inválido gracias a una bala recibida en Angola.

Sorprende que una historia así haya podido ser filmada en suelo cubano (también se rodó, partes, en España). Conde, a su pesar, es un romántico en toda la línea.

Una noche desierta conoce a una bellísima chica, una colorina de pelo largo y shorts muy cortos. Se ha pinchado la rueda de su auto y ella debe dirigirse a Matanzas. Le dice que es ingeniera, que ha venido a visitar a su madre.

Conde solo sueña volver a encontrársela.

Esa misma noche, en imágenes que se intercalan, ha ocurrido un brutal crimen en un edificio: una joven profesora del instituto donde Conde ha estudiado ha sido violada y asesinada. Un anciano vecino ha escuchado ruidos molestos y también ha visto subir hombres por las escaleras, pero la luz, cuando la hay, nunca es suficiente como para distinguir a alguien.

La investigación del crimen -que involucra tráfico de drogas y sexo- escala hasta alturas prohibidas, evidenciando la corrupción en altas esferas intocables.

Las pesquisas se van intercalando con el romance -cuyo desarrollo nos resulta igualmente misterioso- y la cotidianidad de las familias, que sobreviven a la escasez de todo, pero cuyo espíritu no decae. Un carácter que asoma en la sensualidad natural, el trato afable, los afectos.

Algo que sabe muy bien filmar el director, que maneja los tempos magistralmente.

Pocas veces se ven en pantalla escenas de sexo con tanta carga de erotismo verosímil.

Una de las muchas cualidades de esta miniserie filmada con agilidad, sorprendente en su abierta y sincera crítica en pleno suelo cubano, que exuda admiración y afecto por esos seres que no han perdido su singularidad y encanto.

Muy buena.

DATOS

Lo que se llevó a la pantalla está tomado de la tetralogía literaria incluida en Pasado Perfecto, Vientos de cuaresma, Máscaras y Paisaje de otoño. Estos libros fueron editados entre 1991 y 1998, tras el fin de la Guerra Fría, en lo que se llamó en Cuba “el período especial”, cuando la desintegración de la URSS tuvo como consecuencia que el régimen perdiera su vital soporte.

¿Dónde? En Netflix. 4 episodios de 90 minutos cada uno.

¡Qué buen año fue 2016 para la música popular!

Posted on: December 30th, 2016 by Alexis Jeldrez

El 2016 va a ser recordado como un buen año para la música popular. Tanto en Chile como en el mundo. En nuestro país, por el Premio Nacional de Música concedido a Vicente Bianchi; en el mundo, por el Premio Nobel de Literatura otorgado a Bob Dylan. ¡Bien por la música popular!

Hace mucho tiempo que el Premio Nacional de Música no se otorgaba a la música popular. Desde 1994, en que lo obtuvo la folclorista Margot Loyola, contemporánea de Vicente Bianchi, y vecina también acá en La Reina.
Parecía imposible que la música popular volviera a obtener el cetro en Chile. Vicente Bianchi lo había intentado numerosas veces, y siempre fracasaba. Yo lo ayudé en 2014 y, cuando perdimos, un amigo experto en música me comentó: “Nunca se lo dan a la música popular.”

Fue lo mismo que dijo a El Mercurio el musicólogo Juan Pablo González, curiosamente autor de una “Historia social de la música popular en Chile”:Por primera vez se premia a un compositor de música popular, y por primera vez a un músico cuyos aportes ocurrieron hace 50 años”… Lo cual, obviamente, no es cierto dado que ya se había premiado a Margot Loyola.

El mismo González había opinado en 2010 en una entrevista de Marisol García que sería muy sano que Vicente Bianchi recibiera el premio. Nadie entendió su cambio de opinión.

Cuando hablan de los méritos de Vicente Bianchi siempre recuerdan la “Misa a la chilena” o “Abejorros”. Yo me quedo con las “Tonadas de Manuel Rodríguez”, sobre un texto de Pablo Neruda. Porque me gustan las canciones, y esta sola canción (un gran éxito en 1956 en la maravillosa interpretación de Silvia Infantas y los Baqueanos) bastaría para justificar cualquier premio.

En el caso de Bob Dylan, esa canción puede ser “Like a Rolling Stone” (“piedra que rueda no junta musgo”, dice el refrán). Ignacio Valente se regocija con algunos de sus versos en Artes y Letras: “Cito esta letra por los tres versos siguientes, que contienen una magnífica imagen visual: ‘You used to ride on a chrome horse with your diplomat, who carried on his shoulder a Siamese cat.’ (‘Solías cabalgar en un caballo cromado con tu diplomático que llevaba sobre el hombro un gato siamés’). Es todo un acierto esta fantasiosa imagen de lo sofisticado: el cabalgar, el color del caballo, la índole del compañero, y lo mejor de todo, el distinguido gato sobre su hombro.”

Es justo la estrofa que olvida Jimi Hendrix en el Festival Pop de Monterey (California, 1967). (Las canciones de Dylan son muy largas). Hendrix, que había triunfado en Inglaterra, pero no en Estados Unidos, llevaba dos canciones, y el público estaba bastante frío en Monterey. Pero Hendrix comienza a tocar los acordes de la canción de Bob Dylan, y el público despierta.

Es junio de 1967: El Verano del Amor.

Se ha dicho poco, pero Bob Dylan es un poeta muy importante en una época precisa: él se convierte en la voz de la rebelión que se había estado incubando entre 1963 y 1965. Dylan llega antes, como un profeta, y así es respetado. Anuncia lo que va a venir. Es el verdadero flautista de Hamelin de toda una generación.

Ha sido un gran año para la música popular en Chile y en el mundo. Ha sido lindo vivirlo.

#CONCURSO Recibe este 2017 a lo grande en Hotel W

Posted on: December 29th, 2016 by Caras

Porque es siempre es bueno innovar, este comienzo de año no puede ser la excepción. Junto a Ciroc y Bulleit, te invitamos a recibir la llegada del 2017 siguiendo una tradición de una de las más grandes fiesta de Holanda: como un Ángel o Demonio, ellas vistiendo de BLANCO y ellos de NEGRO.

La clave es transportarse a una real fiesta temática para recibir este 2017 de una manera distinta en el Salón Black Demons en el Hotel W y la mejor música electrónica con Rodrigo Valdés y Bruno Calderón, que te harán sentir el paso por el infierno antes de llegar al Cielo.

¿Dónde? Salón White Angels, la mejor música ultrabailable de los últimos 20 años con Dj Wagner Dos Santos y Pablo Pesadilla, que junto a la mejor ambientación.

¿Cómo ganar? Cuéntanos cuál ha sido tu mejor anécdota del 2016 y listo, ¡estarás participando!

*Se sortearán tres entradas dobles.
*El concurso cierra el viernes 30 de diciembre a las 12 horas.
*Suerte.

2016, una cuestión de género

Posted on: December 29th, 2016 by Lenka Carvallo

Mientras escribo estas líneas ya van 35 femicidios en Chile, según los registros del Ministerio de la Mujer. La cifra aumenta a más del doble si se consideran los asesinatos entre convivientes e incluso los ocurridos entre pololos y que, sorprendentemente, aún no son considerados como tal en nuestra legislación…

Continúo el balance y miles de imágenes —buenas y malas— vienen a mi mente: la muñeca inflable, el feroz ataque contra Nabila Rifo —al cierre de este blog nuevamente internada en el Hospital de Coyhaique, supuestamente por un nuevo caso de violencia intrafamiliar—, la marcha de #NiUnaMenos —con 50 mil personas que salieron a la calle sólo en Santiago—; el show de Natalia Valdebenito y que marcó la consigna feminista a comienzos de 2016. Así como el más de un centenar de femicidios frustrados, impunes ante la Justicia y que no obstante dejaron a muchas mujeres hospitalizadas, imposibilitadas de trabajar y mantener a su familia, heridas de cuerpo y alma…

No puedo dejar de mencionar la reciente noticia de los marinos de la fragata Lynch que espiaban a sus compañeras —y las grababan— mediante cámaras ocultas instaladas en sus dormitorios…. Todo se entremezcla en un balance a ratos dulce, a ratos bastante amargo…

Si bien compruebo con ‘estadística’ decepción que las cifras de mujeres asesinadas aún no tiene cómo detenerse y recién en noviembre la Presidenta Michelle Bachelet firmó el Proyecto de Ley sobre el derecho de las mujeres a vivir “una vida libre de violencia”, que pretende por fin castigar la violencia entre pololos y convivientes de hecho… También pienso —con cierto alivio y, por qué no decirlo, también con alegría—que este 2016 fue, como nunca, el año en que hombres y mujeres gritamos ¡basta!. Y empezamos a sancionar aquellos mensajes, actos, conductas que antes se toleraban con una sonrisa cómplice, a lo más con cierta incomodidad, pero antes los cuales la sociedad reaccionaba nada más que como simples salidas de norma y no como un antecedente maligno y necesario de extirpar de un buena vez.

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Cuando el diario La segunda tituló en portada “El hombre detrás del golpe de timón de Carolina Goic, luego de que la presidenta de la DC dijera que con el partido “no se juega” y se restara del comité político en el escenario post municipal, las redes sociales ardieron y acusaron al diario de un machismo inaceptable. Cuando un grupo de mujeres conformaron el colectivo #NiUnaMenos y convocaron a una marcha, nos sorprendimos frente a la masiva convocatoria que incluyó mujeres y hombres, y que sacó incluso portada en LUN.

Y para el episodio de la famosa muñeca infalible, créanme: si esto hubiese ocurrido hace dos o tres años, habría sido una excentricidad más del siempre “ingenioso” presidente de Asexma, Roberto Fantuzzi. Pero se transformó en un hecho noticioso que dio la vuelta al mundo, indignó —y avergonzó— a miles de personas y dejó en evidencia lo que a mi juicio es lo más relevante de este 2016: que el país cambió, qué digo: ¡el mundo cambió y ya era hora de que nos actualizáramos! Y hoy tenemos que pensar muy bien antes de efectuar cualquier comentario o acto.

Porque las mujeres, y eso hay que dejarlo claro, exigimos respeto. Tan simple como eso: respeto. Respeto por nuestras vidas, por nuestras capacidades, por nuestro aporte a la sociedad, por nuestro trabajo, por nuestras ideas, por nuestras vidas y por nuestro cuerpo. Y espero sinceramente que a fines de 2017 nos sigamos sintiendo genuinamente escandalizados —y reaccionemos— ante cada muerte, ante cada asesinato impune, ante cada sueldo injusto, ante cada titular desatinado, ante cada uno de esos pequeños y grandes actos de machismo cotidiano. E incluyamos en nuestra lista de propósitos para este año un rotundo, gigante ¡basta ya! ¡Ni una menos! ¡Respeto!