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Archive for September, 2016

A 30 años del atentado a Pinochet ex frentista Rodrigo Rodríguez entrega detalles inéditos “El Frente siempre fue el hijo bastardo del PC”

Posted on: September 30th, 2016 by Rocío Montes

Rodrigo Rodríguez Otero (Santiago, 1960) sube y baja con rapidez y destreza los declives de la hermosa localidad de Tarifa, en el extremo más austral de Europa, desde donde es posible ver Africa.

La llaman la capital del viento, paraíso para los amantes de los deportes náuticos. La gente lo saluda en la calle, los conductores le tocan la bocina y en los restoranes lo tratan con cariño. Reside en el pueblo desde el 2000, se gana la vida como instructor de un gimnasio, profesor de surf y monitor de defensa personal.

En invierno y en verano, nada en las aguas del Mediterráneo, el Atlántico y el Estrecho de Gibraltar que se funden en playas espectaculares. “Me alegro que hayas encontrado un lugar donde te quieran y acepten”, le dijo la periodista Patricia Verdugo, amiga de su madre, en una de sus últimas visitas a Andalucía antes de morir. Porque aunque lo siguen llamando Hugo, el nombre que eligió cuando abandonó Chile en 1989, en Tarifa los vecinos conocen su historia.

Varios años antes, en el Frente Patriótico Manuel Rodríguez le decían Tarzán, por su físico y afición por los deportes. Rodríguez fue uno de los 21 fusileros que atentó contra Augusto Pinochet en el Cajón del Maipo el 7 de septiembre de 1986, hace justamente 30 años. “No hay nada que haya marcado más mi vida que el atentado”, señala el ex guerrillero que entonces tenía 25 años. No es un converso. Recuerda la Operación Siglo XX con orgullo: “Estábamos súper convencidos y, mirando a la distancia, no hay ningún elemento que haga que ese punto de vista cambie”.

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Luego participó en otras acciones militares —como el atentado al fiscal Torres Silva, donde fue herido a bala en un brazo—, aunque jamás lo llegaron a tomar preso. “Fue por una combinación de instinto y trabajo conspirativo, pero también de fortuna. Mis compañeros fueron leales y no me delataron”, explica.

Antes de que finalizara la dictadura, sin embargo, dejó las armas. Pero no por diferencias ideológicas: sin subordinados y con el Frente descabezado por la muerte de su líder, Raúl Pellegrín, a mediados de 1989 cruzó Los Andes y desde Argentina voló a Madrid, indocumentado. No regresaría a Chile hasta 2006, cuando su situación estuvo en regla. En diciembre del ’90, no pudo estar en el funeral de su madre, su adoración. “‘No vayas a hacer la mariconada de morirte antes que yo’, me dijo alguna vez mi mamá. Y le hice caso”.

En su casa de Tarifa, con una vista preciosa a los techos y balcones blancos que parecen no finalizar, cuelgan varias fotografías de la periodista de la revista Hoy, Marcela Otero Lanzarotti, su madre. Cuentan quienes la conocieron que en la segunda mitad de los ’80 apenas le hacía caso a su cáncer avanzado y, desde una habitación en su departamento de Macul, seguía informando clandestinamente sobre Chile para la agencia cubana Prensa Latina.

Guardaba en estricto secreto que el mayor de sus hijos se había enrolado en el FPMR y la noche del atentado a Pinochet no tuvo ni una duda de que había participado en la acción. Rodríguez Otero —que este 23 de septiembre cumple 56 años— por su energía no parece tener la edad que tiene y se ve un hombre feliz. Su madre le dio un segundo consejo: “Para triunfar en la vida debes saber bailar y cocinar”, y él también le hizo caso. Sin mujer y sin hijos, aunque de novio con una chilena radicada en España, en su piso todo está impecable. Se levanta de madrugada y lo primero que hace —como si nunca se hubiese ido de Chile— es leer toda la prensa local a través de internet: “Me gusta mucho Alberto Mayol, que debe ser la pesadilla de su padre”.

En su biblioteca tiene clásicos del periodismo político —como La historia oculta del régimen militar— y libros que recién han aparecido en Chile. Maneja la actualidad al dedillo y aunque hace 27 años no reside en el país, sigue festejando las Fiestas Patrias. El año pasado un grupo de exfrentistas que vive en Europa se reunió en su casa.

Hubo empanadas, vino y cueca. A la improvisada fonda la bautizaron ‘Los extremistas’. Sin embargo, antes de esta vida apacible, en España debió rebuscárselas para vivir: ejerció de guardia de seguridad en discotecas y alguna vez, en una feria de pueblo en Móstoles, vigiló el camarín de Isabel Pantoja, que le regaló muchas estampitas con su imagen.

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Durante el Caso Pinochet y el proceso de extradición que comenzó el juez Baltasar Garzón en 1998, el abogado español Joan Garcés lo fichó en su estudio de Madrid para encargarse de labores administrativas de cuidado. “Al comienzo dudé porque pensaba que mi historia les podía traer problemas, pero luego pensé: ‘Aunque en otras circunstancias, puede ser mi segunda oportunidad ante Pinochet”.

Hace 30 años, Rodríguez fue el jefe del grupo de contención, cuya misión era detener la comitiva. Radicado en Cuba luego del golpe —donde vivió su infancia, adolescencia y se tituló de ingeniero eléctrico—, el FPMR lo fichó en Nicaragua y en 1985 entró clandestino a Chile. Al comienzo no sabía que su misión era atentar contra Pinochet.

—¿Nunca se ha arrepentido?

—En ausencia del estado de derecho, en plena dictadura, sin posibilidad de disenso, con un panorama desolador por delante, la vía armada no solo fue una decisión acertada, sino que incluso tardía. El FPMR nació el ’83, 10 años después del golpe, cuando ya se habían cometido las atrocidades más brutales. Yo vivo súper orgulloso de la Operación Siglo XX. Hasta hoy agradezco haber podido poner en práctica el plan.

—Pero fracasó.

—Fracasó en el sentido de que no cumplió el objetivo principal que se trazó —matar a Pinochet—, pero los combatientes les dimos un buen correctivo a las fuerzas mejor preparadas de la dictadura. Aunque íbamos dispuestos a morir en la acción, nos retiramos sin bajas.

—¿Por qué falló?

—Sin duda por el tipo de armamento, nada más. Tanto el terreno como los combatientes estuvieron bien elegidos. Usamos el lanzacohetes antitanque desechable porque era lo que teníamos a disposición y porque había que hacerlo ya. Es falso cuando dicen que nos equivocamos de auto, porque el plan estaba diseñado para aniquilarlos a todos.

—¿Qué recuerda de ese día?

—Ibamos súper contentos y motivados. Todos los recuerdos que tengo de ese 7 de septiembre son bonitos. La forma en que se despidió de nosotros la comandante Tamara, Cecilia Magni. Con un beso a cada uno, como una hermana mayor. Me acuerdo cuando llegó el aviso de que estaba por pasar la comitiva y salimos de las piezas. Todo el camino estaba vigilado. Ahí se ubicaba el Guayacán —el servicio militar femenino—, El Melocotón, la guarnición y había un retén en Las Vizcachas. Me sorprende que algunos digan que el lugar no estaba vigilado, lo que demostraba el mal hacer del Ejército. Conseguir el efecto sorpresa fue fruto de una disciplina, planificación rigurosa, control de las emociones de la gente, cohesión.

—¿Se ha tejido mucha mitología?

—Desde el primer día empezaron las películas. La dictadura intentó establecer que la escolta había actuado con heroísmo —con premios y condecoraciones—, cuando fue absolutamente sorprendida. Es falso que hubo combate por una razón muy clara: nos retiramos, lo que habría sido imposible si hubiese habido un solo punto de resistencia. Además, la mitología se vio alimentada por el lado nuestro: el parte operativo que se entregó después del atentado es fruto de la imaginación de la comisión militar del PC.

—¿De la imaginación?

—El informe con el que el PC reivindica la acción es realmente surrealista y refleja los deseos más que la realidad: inventa a miembros del Ejército como instructores y a un frente femenino, aunque en el atentado en realidad participó solo una mujer, Fabiola.

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—¿A qué lo atribuye?

—Si bien es cierto el PC formó el FPMR, luego se desentendió. El Frente siempre fue el hijo bastardo del PC. “Esos chiquillos tienen que ver con nosotros, pero no son parte nuestra”, pensaban los comunistas mientras buscaban alianzas con otros sectores. Un ejemplo. El lugar concreto donde se emboscaría era perfecto. Tenía requisitos imposibles de superar, como los de las películas del Oeste. Pero durante todo el tiempo en que preparamos el atentado nos sentíamos remando contra la corriente. Más que ayuda, el PC ponía objeciones: ¿Por qué esto? ¿Por qué esto otro?

—¿Qué cree que ocurría? ­

—Estoy 100% seguro de que el PC no estaba convencido y que se subió al barco de la lucha armada, pero más o menos nomás. Cuando en octubre de 1986 cae el primer grupo de fusileros en el Parque O’Higgins, la actitud del partido es de indignación. “¿Cómo era posible que en el atentado hubiese participado Víctor Díaz, hijo del secretario general del PC, asesinado, con el que quedaba claro el nexo del Frente con el partido?”. Esas eran las preocupaciones, bastante surrealistas desde el punto de vista de los combatientes.

—Hace años Guillermo Teillier, alias Sebastián, dijo que como jefe militar del PC autorizó el atentado.

—No me acuerdo haber visto a Teillier en la Operación Siglo XX. La única persona que estaba al pie del cañón —cuando estábamos en la amasandería cavando el túnel, por ejemplo— era Raúl Pellegrín, el comandante José Miguel. Jamás Sebastián pasó por ahí. Puede ser verdad que haya dado el vamos, no tengo elementos para desmentirlo, pero eso es una palabra. Como mandar a escribir un libro que, finalmente, no escribiste tú. El PC se hace cargo de la parte que le conviene.

—¿A qué se refiere?

—Ante determinados reproches, siempre se yerguen de ese patrimonio moral, de haber combatido. Teillier ahora saca pecho, pero no está muy bien eso. Las cosas tienen que ser en el momento. Yo le preguntaría a Teillier: si el ’86 era el año decisivo, ¿qué habría pasado si el atentado hubiese sido exitoso? ¿Cuál era su plan? ¿No lo puede revelar 30 años después?

—¿Usted no lo sabe?

—No tengo idea y además, como no funcionó, no solo no nos explicaron, sino que 30 años después siguen con el secretismo. Por un tema de curiosidad histórica yo quisiera saber cómo tenían pensado seguir luego de que el FPMR hiciera su parte. Porque ya sabemos todos que el 11 de septiembre de 1973 no tenían plan b. ¿Tampoco tenían nada en el caso de que hubiese muerto Pinochet? Nos merecemos saber qué ibán a hacer. ¿O iban a estar al aguaite para ver qué pasaba?

—¿Tuvo algún contacto con líderes del PC mientras estuvo en el FPMR?

—En un momento en que estábamos haciendo el túnel para volar con explosivos a Pinochet, me llevaron a una casa en el barrio alto a una reunión. Pregunté si se contaba con medios o algún plan de defensa por si se producía un enfrentamiento en el lugar, algo básico cuando se está en la clandestinidad. Pero no tenían nada: las personas iban muy formales, desarmadas. El tema de la reunión era sobre la Perestroika y la Glasnost, que me parecían de otro planeta.

—Ahora están en el oficialismo y en alianza con la DC.

—Han sido llamados para darle legitimidad a una alianza que se desgastaba y eso les va a pasar factura. La gente de su órbita no puede entender el silencio. No basta con que la Camila Vallejo critique los saludos del PC a Corea del Norte, porque hay otras cosas que están pasando. Mantienen el mismo disciplinado silencio que los caracterizó siempre y que los hace un extraordinario aliado…

Este septiembre, Rodrigo Rodríguez Otero viajó a Chile de visita con motivo de los 30 años del atentado. El día 7 fue al Cajón del Maipo a las 11 de la mañana junto a un reducido grupo de personas, entre las que se hallaban otros tres fusileros que viven en Santiago, pero que guardan celosamente su identidad. Realizaron una ceremonia íntima: “Como el atentado marcó nuestras vidas, le celebramos ‘el cumpleaños’, por decirlo de alguna manera”, agrega.

Esa misma tarde, Rodríguez participó en una actividad en la UTEM, que animó el actor Daniel Alcaíno. El domingo 11, el excombatiente asistió a la marcha de conmemoración del Golpe de Estado. Como en dictadura estaba en la clandestinidad y en democracia fuera de Chile, nunca había participado en una manifestación de este tipo en Santiago.

Dice que le asombró la movilización de la gente y que le enrabió la actuación de los aislados grupos vandálicos. Cuando observó a un muchacho rompiendo un semáforo, se le acercó y lo enfrentó: “¿Qué te ha hecho el semáforo?”. “¿Qué te ‘metís’ tú viejo c….?”, le respondió el joven vestido de negro.

A Rodríguez le violentó la escena: “Se escondían entre la gente, con un comportamiento estúpido. Ni siquiera son anarquistas, porque no saben lo que es el anarquismo”, señala.

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—¿Por qué pelea hoy usted?

—Me tiene obsesionado la situación de Ramiro, exfrentista detenido en condiciones inhumanas en Brasil hace 14 años. Ha cumplido condena y no hay voluntad política para traerlo. Es lo mínimo que se puede hacer por una familia que cada vez que lo quiere visitar, debe viajar a un penal lejano, donde está aislado y solo tiene una hora de patio. Si hay un afán de investigación de verdad, puede aclarar muchas cosas. ¿Por qué tanto miedo? En Chile tiene una condena que cumplir.Un segundo tema que me preocupa: que compañeros como Víctor Díaz, que tienen negada la autorización de ingreso, puedan volver a Chile. Rodríguez observa con interés y entusiasmo algunas figuras políticas.

Sobre Gabriel Boric comenta: “Me parece consistente”. También analiza a Camila Vallejo y a Karol Cariola: “Me sorprende la disciplina que mantienen dentro de la Nueva Mayoría. ¿Dónde quedó la irreverencia? Si ya no estamos en la época de la URSS”.

Aunque ha pasado el tiempo, su visión de la lucha armada sigue intacta. “Habría que reivindicarla como algo que no solo estaba justificado, sino que era imprescindible como elemento de combate. Pero fue borrada de la narración oficial durante la Transición. No solo es un estorbo, sino que solo es mencionada como la terrible tormenta que precede el arco iris. Toda esa gente que en plena dictadura estaba haciendo doctorados, estudiando, posicionándose, llegó a Chile a cosechar. Y los grupos como el Frente no entran en el relato. Me da mucha risa lo abnegados y combativos que fueron para respetar los tratos que hicieron bajo cuerda y a espaldas de la gente”.

Mientras estaba de visita en Chile —hace unos días regresó a Europa—, la Cámara de Diputados realizó un minuto de silencio en honor a los cinco escoltas muertos en el atentado a Pinochet. “En ese momento estaban desempeñando un papel nefasto. Me llama mucho la atención que luego de 30 años no se comprenda que eran la guardia pretoriana de un asesino y un genocida”.

Rodrigo Rodríguez no tiene planes de volver a radicarse en Chile, aunque cuando viene lo disfruta al máximo. En las mañanas, antes de que amanezca sube a hacer deporte en el cerro San Cristóbal, su lugar favorito de Santiago. En una pequeña plaza de ejercicio —donde hay una barra, paralelas y camarines—, entrena durante horas. En los ’80, visitaba diariamente este parque, que apenas ha cambiado con los años. En esa época estaba clandestino y en el Frente le decían Tarzán.

No te pierdas el desfile de moda holográfico en Alto Las Condes

Posted on: September 30th, 2016 by Caras

La tecnología holográfica que propone esta pasarela es la misma que se utilizó en el desfile de Burberry en Beijing y en fashion shows en Australia y Hamburgo, con una proyección de imágenes Ultra HD 4K. Así, se mezclan la ciencia, la técnica y la moda en un gran montaje que consiste en una pirámide de tres paneles con vidrios especiales para la reflexión.

Las tendencias que se pueden ver durante el desfile son:

-Soft Romantic: sensual con estampados florales, sedas y chifón;
-Rayas: estampadas en las prendas y de todos los estilos;
-Clean Utility: tonos neutros y claros con un pequeño oversized;
-Bold Sports: mezcla un look atlético pero urbano con muchos contrastes.

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Cada uno de looks fue creado con las principales marcas del mall como Mango, Topshop, Rapsodia, Prüne, Calvin Klein, Gap, Forever 21, Adolfo Domínguez, American Eagle, entre otras. Lo mejor es que todo lo que veas en la pasarela lo podrás encontrar en las tiendas.

Además, de forma paralela se realizarán workshops de moda para aprender a hacer collares, bordados mixto y personalizar tu ropa con parches. Para participar en estas actividades solo tienes que presentar boletas desde los $15.000 en compras.

The Night Shift: Jennifer Beals no baila, ahora salva vidas

Posted on: September 30th, 2016 by Ana Josefa Silva

¿Se ha vuelto seriófilo/a?
¿Se siente un/a adicto/a?
O peor aún ¡está estresado/a! porque tiene una cola de series espléndidas en espera porque todo el mundo le dice que ¡tiene! que verlas (¡pero necesitaría miles de horas libres para ver la mitad siquiera!).

Le diré cuál es el antídoto perfecto para ello: volver a la calma de aquellas series que mirábamos una vez a la semana y que esperábamos con alegría pero ¡sin ansiedad exasperante!

¿Qué tal una de médicos de urgencia, como la grandiosa E.R. que catapultó a la fama nada menos a que a ¡George Clooney!?

A&E supo renovar exitosamente este subgénero con The Night Shift, una serie cuya tercera temporada partió el domingo pasado a las 23:00 horas. (No hay ninguna necesidad que haya visto las anteriores).

Dirigido como película de acción, el primer capítulo ubica por un lado a los médicos de emergencia del hospital de San Antonio, Texas, y por otro, a quienes están en misión en Afganistán.
Jugando con el tiempo -y por lo tanto el suspenso- el episodio abre con un tranquilo caballero que llega al mesón a preguntar por su hijo, puesto que su mujer le ha avisado que lo llevaría a ese lugar.
¿Un niño? No, no ha llegado ninguno.
Desconcertados unos y otros, la adrenalina que tiene en altas dosis el personal de emergencia rápidamente asocia los hechos ocurridos horas antes.

Entre flasbacks, flash forwards y cambios de escenarios, desde ese instante no paran de sucederse difíciles situaciones, rescates complejos, sorpresas desagradables en plena mesa de operaciones y más aún en los lugares de los accidentes.
Si en San Antonio es una inoportuna tormenta lo que suma tensión a los rescates, en Afganistán son las bombas y, peor aún, las leyes del país que se deben respetar, poniendo a los médicos no solo ante dilemas éticos sino también políticos.

A los ya conocidos Dres. TC Callahan (Eoin Macken), Topher Zia (Ken Leung), Jordan Alexander (Jill Flint), Drew Alister (Brendan Fehr), Scott Clemmens (Scott Wolf) se suma esta temporada la intrépida Dra. Sed Jennings, interpretada por Jennifer Beals, inolvidable como la audaz bailarina de “What a feeling!” (Irene Cara) en Flashdance.
También hay una nueva interna, una chica que se las trae y no está para bromas, Shannon Rivera (Tanaya Beatty).
Los asuntos personales -cómo no- se entrecruzan con los profesionales, pero evidentemente a The Night Shift se le nota su factura siglo XXI: menos soap opera, más crudeza y realismo, a ritmo vertiginoso.

Debe haber algo sádico (y bueno, también su poquito de admiración por algo que al menos yo no haría ni en sueños) en esto del éxito que han tenido las producciones en que vemos los accidentes más sangrientos, las situaciones más terribles en las salas de emergencia de un hospital.

Ese momento en que todos corren y los médicos gritan con el desfibrilador en sus manos “¡ahora!” tratando de resucitar a un pobre humano ahí tendido en una camilla frente a su pariente más cercano (no sé por qué los dejan entrar sin mascarilla ni nada esterilizado para gritar “¡Oh, Dios! ¡¿qué sucede?! ¡hagan algo!”).
Lo interesante es que alguien haya conseguido aggiornar a los exigentes tiempos que corren este tipo de historias.

Véala. Pasará un buen rato.

Dónde:Canal A&E
Cuándo: Domingos a las 23:00 horas
Capítulos: 6

#CONCURSO Gana un set completo de argán para tu pelo

Posted on: September 30th, 2016 by Caras

En la búsqueda de un cabello sano, los aceites han ganado protagonismo gracias a los beneficios que le proporcionan a la fibra capilar, siendo el argán la punta de lanza de esta tendencia, que cada día conquista más incondicionales alrededor del mundo.

Mucho se sabe sobre las ventajas de este producto, pero seguramente aún hay cosas que no sabes, como por ejemplo, que contiene tres veces más de vitamina E que el aceite de oliva, por lo que es rico en ácido linoléico, ácido graso esencial que reduce la tasa de colesterol, y previene las enfermedades cardiovasculares. Además, este aceite se puede aplicar diariamente en las uñas, en la cara, en el cuerpo y en el pelo.

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MúsicaEl salto de Pedropiedra

Posted on: September 30th, 2016 by Felipe Villagrán

Más de la mitad de su vida entregada a los escenarios y Pedropiedra (Pedro Subercaseaux, 38 años) insiste en que aún no logra la fama. Mientras los rayos de sol iluminan las calles de Ñuñoa, atrincherado en su escondite, Pedro permanece en una oscuridad casi total.

Ayudado por unas sábanas que tapan las únicas ventanas de aquel garaje, solo la luz de una lámpara y el brillo de su notebook iluminan la habitación. Su oficina. En esta bóveda, en este sencillo cuarto es donde las rimas pegajosas se materializan gracias a un teclado. Aquí es donde la magia nace.

En el momento en que la luz roja de la grabadora se enciende es cuando el lado más inseguro de Pedro aparece. Cerca de seis cigarrillos y un inquieto movimiento de manos lo acompañarán durante una hora de conversación sobre su último trabajo, Ocho.

Los únicos momentos donde el hombre tras la canción Inteligencia dormida encuentra la calma es cuando su hijo se asoma curioso por la puerta. El cantautor solo puede ver allí al gatillante de su esfuerzo y la chispa que necesitó para decidir dejar el rótulo de “músico emergente”.

“Aunque esto no significa querer lograr la fama, sino que es llegar a nuevos públicos, tener más trabajo y aportar con más canciones”. Agrega: “Tengo un hijo y voy a tener otro, ya no puedo ser tan exquisito. Hubo un tiempo donde era más reticente a hacer cierto tipo de conciertos, pero llega un momento donde hay que trabajar. Se mezcla la necesidad de la subsistencia, con la necesidad de la impresión artística. No tengo problemas en admitirlo”.

Este último disco aparece como otro intento de recuperar aquella esencia con la que cautivó a la crítica gracias a su primer álbum homónimo Pedropiedra (2009). Pero que no ha logrado hallar desde entonces con sus sucesores Cripta y vida (2011) y Emanuel (2013). Esta vez, La balada de Jorge González, el sencillo que sirvió de antesala para Ocho, ha cosechado éxito, llegando a ser nominada como Canción del año en los premios Pulsar.

—¿Qué aprendiste de tus álbumes anteriores?

—Antiguamente los discos eran un par de sencillos y canciones de relleno. Ahora, por ejemplo, la mitad de las canciones de mis primeros tres discos están súper bien, pero también siento que tenían relleno. Metía canciones extras para que el álbum no quedara corto.

—¿Y Ocho no tiene esos problemas?

—Ahora dejé solo las canciones que me tenían completamente convencido y contento. No quería colocar cosas que no iba a tocar en vivo o que me dieran ganas de adelantar. Me gusta que este disco dure media hora, solo son ocho temas que pasan rápido. Hacer un trabajo sin rodeos, canciones más a conciencia, mejor pensadas.

—¿Por qué esperar a esta altura para dejar de ser un “músico emergente”?

—Es que la emergencia no es un género, es un nivel de exposición. Creo que pasa por el proceso de que la música sea menos alternativa. Entonces, en este proceso de ir creciendo e intentar de perfeccionarse, el trabajo merma en la originalidad, pero va ganando en la “escuchabilidad”. Más pop.

—¿Y estás cómodo en este género?

—Claro, porque estoy haciendo un pop que me sienta bien, son canciones que me gustan. En ningún momento siento que hago concesiones o que son para sentirme aceptado. Simplemente estoy adaptando mi trabajo a los formatos más estándar. Pero es el mismo imaginario, la misma sonoridad, solo que mejor pulidas. Aparte, este es el género que a mí me gusta y es lo que escucho. Música melódica y que se me quede para tararear un poco.

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—¿Has tenido problemas por ser Subercaseaux?

—Aquí en Chile siempre te van a clasificar por tu apellido o por el color de ojos, por el colegio. Aunque no paso por alto que hay apellidos que causan más prejuicios que otros. Pero nunca he tenido trancas, no puedo tener rabia, después de todo mi papá es mi héroe, siempre me apoyó en la música.

—Entonces, ¿por qué nace Pedropiedra?

—Durante un tiempo participé en algunos proyectos de hip-hop (CHC y Hermanos Brothers), y los raperos siempre se ponen una especie de seudónimo, ahí me puse Piedra. En un momento que estamos grabando con Zaturno, al final de la canción dice ‘yeah yeah, Pedropiedra’, como que los junto. Me gustó ese nombre y lo conservé al hacerme cantautor porque me parecía interesante tener un apodo de ficción y de personaje, en lugar de mi nombre completo que sería más anticuado y fome.

Así como el rap fue gran parte de su carrera musical, queda claro que no solo de cantar vive Pedro. De hecho, la bateria es su símbolo de devoción. Con ella es que se ha subido tres veces al escenario de la Quinta Vergara, acompañando a quien llama su “hermano”: Gepe. Además de presentarse con 31 minutos y Jorge González. Este último, a quien consideraba ídolo en su más tierna infancia, pero con quien desde 2010 comenzó a trabajar de forma estable.

“No es tan fácil ser Jorge González, una estrella en el oscuro cielo austral”, dice recordando el 3° y 4° verso de su coro. “Acá el que asoma la cabeza por sobre el resto, se la tratan de cortar inmediatamente. Yo no sé si será un mal endémico del chileno o es una cosa del humano a nivel mundial. Pero por lo menos acá, alguien como él que merece tanto respeto y admiración, hay una mitad del país que aún no se da cuenta de su importancia, y no quiere aceptarla porque simplemente no les gusta el personaje que alguna vez vieron dando una entrevista”.

—¿Cómo ha sido trabajar con él?

—Cuando empecé a conocerlo estaba súper emocionado. Después me invitó a ser parte de su banda, fue increíble, realmente es como que te llame Arturo Vidal para jugar un futbolito. Al principio lo veía como un ídolo, pero después comienzas a viajar y se empieza a transformar en un amigo, te olvidas el tamaño de su figura.

—¿Y cómo está la relación actual?

—El está viviendo en su barrio de toda la vida (San Miguel), en un departamento con su papá. Nosotros, los de la banda, lo vamos a ver los viernes para ensayar, cantamos, vemos videos de (Peter) Capusotto. Lo acompañamos, porque está todo el día sentado, escuchando música, dibujando. Está bien, dentro de cómo quedó, ya que tuvo algo bastante grave que lo dejó bien disminuido.

—¿Y sobre el retorno al escenario?

—Se ha conversado, pero aún no llegamos a nada. No sé para cuándo, la verdad. Jorge tiene ganas, pero no es como llegar y armarla. Nosotros también a veces sentimos que debemos cuidarlo, que no se exponga en el estado que está, pero él es súper poco pudoroso con ello. Prueba de ello es que haya aparecido para tocar en el Nada es para siempre el año pasado. A pesar de que creíamos que no era muy buena idea nos tapó la boca y fue muy emocionante. Eso habla de su amor por la música y la resistencia.

—¿En su lugar harías lo mismo?

—Es imposible ponerse en esa situación. Pero yo creo que estaría haciendo lo mismo, al final la música no te suelta nunca. Entiendo que él, en el estado que está, quiera seguir.