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Archive for June, 2016

¿Conoces a Mica?

Posted on: June 30th, 2016 by Vanina Rosenthal

Ni Gisele Bündchen, ni Alessandra Ambrosio, ni Adriana Lima. Ninguna de las modelos brasileñas que figuran en el top ten de la revista Forbes. La encargada de abrir el desfile de Louis Vuitton en Río de Janeiro fue la trasandina Mica Argañaraz. Un nombre absolutamente desconocido por estos lados… por ahora.

La primera en rendirse ante sus encantos latinos fue la mismísima Miuccia Prada. Cuando la vio en el casting —al que Mica llegó con un libro de Borges, uno de sus autores favoritos— supo que era la indicada. Después de intercambiar algunas palabras se volvieron a ver el día que la modelo argentina abrió el desfile de Miu Miu. Fue su debut en las grandes ligas de la alta moda. Dos semanas más tarde posaría para la campaña de Prada.

De eso han pasado poco más de dos años y el currículum de la top incluye desfiles y gráficas de marcas tan diversas como Dior y H&M; Chanel y Zara. Pero ¿quién es Mica?

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La flamante chica mimada de la industria creció junto a su familia en un campo argentino y estudió en una escuela rural. Se mudó a la ciudad de Buenos Aires cuando ingresó a estudiar arte y, para solventar sus estudios, buscó trabajo como modelo. Con 1,79 metro de altura imaginó que tendría alguna posibilidad y no se equivocó. Ingresó a la agencia comandada por la ex maniquí Lorena Cericioli y al poco tiempo viajó a París con un contrato de trabajo. Su pelo prolijamete desprolijo, su mirada penetrante y su look casual la ayudaron a destacar: “Me vestía como un varón, aunque me recomendaban que usara tacos, minifalda y colores, pero yo sabía que tenía un cuerpo y color de piel que me ayudaban. Mi guardarropas es básico, uso poleras lisas, rayadas, rojas. Aunque tengo un clóset lleno de carteras que me regalaron diseñadores y que no uso”, contó la modelo al diario La Nación

El mes pasado, ante los ojos más exigentes de la moda, Mica inauguró la pasarela serpenteante con la que Nicolas Ghesquiere presentó su colección crucero 2017 para la firma del lujoso monograma. Luciendo un maxivestido con falda asimétrica, caminó sin prisa ante la mirada aprobatoria de influencers como Zendaya, Alicia Vikander, Mira Duma y Alessandra Ambrosio. En temporada de fútbol —como diría la mismísima Suzy Menkes en Vogue— “un gol de Louis Vuitton”. O, mejor dicho, gol de Argentina. Las top ya no son solo brasileñas. 

70 años del MAC Un museo en su laberinto

Posted on: June 30th, 2016 by Sonia Lira

La historia del Museo de Arte Contemporáneo  (MAC) es como una obra de M. C. Escher: imposible y laberíntica, inacabada. Los inicios de la institución —que en julio inicia los festejos por sus 70 años con la muestra ‘fundacional’— se pueden rastrear en hechos insólitos como fue el cierre de la Escuela de Bellas Artes por el dictador Carlos Ibáñez del Campo debido a que en el Salón de 1928 se exhibieron obras demasiado vanguardistas. Especialmente duro fue el crítico de arte oficial de la época, Nathanael Yáñez Silva, que destruyó en las páginas de El Mercurio la selección curada por el pintor Camilo Mori. Algo no calzaba en la forma como la oligarquía y la oficialidad entendían el arte chileno. 

Había que buscar a un responsable de ese arte descarriado y, para no culpar a los jóvenes chilenos del grupo Montparnasse —que en Francia recibieron el influjo de Cézanne y los coletazos del posmodernismo— nada mejor que apuntar a un pintor ruso de mirada intensa y modales excéntricos, Boris Grigoriev, quien había llegado ese mismo año a Chile como profesor. El artista, un activo miembro de la bohemia de San Petersburgo, “innovó con tendencias como el Art Nouveau y la abstracción geométrica que estimularon mucho a sus alumnos en la presentación de sus obras en el Salón del 28”, explica Matías Allende, investigador del MAC y quien, junto al restaurador Francisco González, han tenido una activa participación ya sea en la recuperación de piezas extraviadas  (La Novia del Viento, de Samuel Román) o en la restauración de otras maltratadas (Niños Cantores, de Cundo Bermúdez), respectivamente. Estas, y un centenar más, serán parte de la gran muestra que preparó la institución que dirige Francisco Brugnoli.

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Pues bien, el cierre de la Escuela y el sobre azul a Grigoriev no fueron las únicas medidas de las autoridades de la época. También se decidió becar a una treintena de alumnos que partieron a Europa a  interiorizarse en artes aplicadas que la visión industrialista de Ibáñez del Campo veía con interés.  Algunos hablan de una especie de ‘exilio’.  Sin embargo, esta generación cumpliría un papel esencial en el nacimiento del MAC.

El grupo Montparnasse prácticamente  ‘se tomó’ el Bellas Artes cuyo edificio fue parte del fastuoso espíritu de las construcciones del centenario de la República. Allí, en el palacio, los ex chicos bohemios que habían viajado a París por su situación acomodada, introdujeron una nueva sensibilidad artística gracias a su roce con las vanguardias europeas.

Entre los montparnassianos se cuentan Henriette Petit y Julio Ortiz de Zárate.

Pero los ‘bohemios de París’ no eran los únicos. Había un grupo que estaba quedando marginado del canon, en parte por su origen más humilde; en parte, por su actitud anarquista y provocadora. Se trata de la Generación del 13, muchos discípulos de Juan Francisco González, quienes se inclinaban por el arte criollo, costumbrista, obrero y hasta por temáticas entonces tabú, como la indígena. Arturo Gordon y Pedro Luna figuran entre los más destacados del movimiento a quienes también se les conoció como la generación Trágica, debido a que, por sus precarias condiciones de vida, murieron jóvenes por enfermedades como la tuberculosis. Estuvieron a un tris de ser ninguneados por la historia oficial. Sin embargo, serían los mismos jóvenes que Ibáñez del Campo envió a Europa los encargados de reivindicarlos, en una especie de atajo en este laberinto histórico.

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En los años ’30, la recién creada Facultad de Bellas Artes de la U. de Chile recibió de regreso a los becados. Entre ellos figuraba Marco Bontá, quien en 1945 es elegido director de Extensión de Artes Plásticas. Sería en el marco de esa institucionalidad que se creó el MAC el 15 de agosto de 1947, convirtiéndose en el evento artístico del año. Por entonces se instaló en el restaurado Partenón de la Quinta Normal. Fue en esa miniatura del edificio griego donde los retornados “más que una reivindicación artística de la generación del 13, hicieron una reivindicación política ya que compartían sensibilidades y el principio de contemporaneidad”, explica Allende.  

Probablemente Bontá pensó que lo más vanguardista estaría en lo local. Y acertó al incluir a artistas que empezaban, como Marta Colvin y Arturo Gordon y Abelardo Paschín Bustamante, entre otros. Sin olvidar al maestro González y a mujeres como Marta Cuevas. Los extranjeros también forman parte de este acervo. Desde el propio Grigoriev hasta artistas latinoamericanos donados por diplomáticos como Fidelio Ponce y Cundo Bermúdez. Pablo Neruda, a su vez, regaló una pintura de la mexicana  María Izquierdo, considerada ‘la otra Frida Kahlo’, y que Matías Allende recuperó desde el Museo de Arte Popular Americano cotejando catálogos y prensa de la época. La Novia del Viento fue ubicada en el Museo Nacional Aeronáutico, institución que la presta hoy para la muestra Fundacional curada por Brugnoli.

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De Cézanne a Miró, la exposición más popular de todos los tiempos en Chile, sería una nueva paradoja en la historia del MAC.  En el invierno de 1968, la gente viajaba desde regiones en tren y luego tomaba el trolley hasta la Quinta Normal para ver 50 obras originales traídas desde NuevaYork en un evento patrocinado por el diario El Mercurio. Pero era época de reformas y el año anterior se había colgado en el frontis de la U. Católica el famoso cartel ‘El Mercurio miente’. La U. de Chile convocó entonces a una asamblea de estudiantes donde pidió renuncias. Salieron varios, entre ellos Federico Assler, director del MAC.

Faltarían otros episodios. “Para el golpe el Museo fue sacado con su colección completa del Partenón y trasladado al Bellas Artes. Y fue esa década en que Lily Garafulic cerró los pasillos, dividiendo el palacio en dos: el Museo de Bellas Artes y el MAC. A partir de ese momento, muchas obras desaparecieron o se fueron a distintas colecciones”, recuerda Allende.

Recién el año pasado se abrió la puerta que separó por décadas ambos edificios, conectando pasillos, obras y fantasmas de una historia laberíntica que cumple 70 años.

Kathy Salosny“Me gustaría un cargo político”

Posted on: June 30th, 2016 by Paula Palacios

Está en la cima; como nunca quizás imaginó verse a sus 52 años. Menos después de vivir en carne propia el machismo y el ninguneo que existen en televisión hacia las mujeres mayores, como cuando en 2010 fue sacada del Buenos días a todos —y reemplazada por Carola de Moras— con el objetivo de “refrescar la pantalla”, para luego quedar “congelada” y sin proyectos, a pesar de que mantenía contrato vigente con TVN.

En el 2013 Mega apostó por ella para la mañana, y hoy Kathy Salosny no sólo lidera el rating con el matinal Mucho Gusto; en enero figuraba junto a su compañero de programa Lucho Jara, como la conductora mejor evaluada —desplazando del primer lugar a Tonka Tomicic— y en el 2014 como la mujer con la que más se identifican las chilenas; ambas mediciones según la encuesta Gft Adimark. Un capital que —si se decide— podría servirle en caso de estar dispuesta a ocupar a futuro algún cargo político. “Sería una manera de devolver la mano a la vida y a la gente”.

“Este lugar me lo he ganado”, reflexiona mientras toma una copa de espumante en un restorán de Vitacura. Lo dice sin soberbia, pero con la seguridad y confianza de quien ha hecho el camino largo para llegar al sitial que hoy ostenta. Un camino que no sólo abarca lo profesional con 33 años de trayectoria, un título de actriz y un buen número de programas y teleseries. También ha sido un proceso personal profundo de sanar heridas, cerrar ciclos, comprender su historia y los vacíos que le generó pertenecer a una familia donde el abandono, el desarraigo y el abuso, por parte de su padre, marcaron su niñez… y su vida entera.

Tras 18 años de terapias y sicoanálisis, el día que Kathy dejó de sentir culpa por todo —“hasta de ser exitosa, porque creía que no me lo merecía”—, se liberó. Botó esa pesada mochila que por años cargó llena de expectativas y proyecciones ajenas, postergando las propias, para al fin vivir a su manera y sin dar explicaciones.

Hizo el camino más difícil para salir adelante, el de enfrentar y no evadir; el de no traicionarse y ser consecuente con un estilo de vida particular pese a las críticas, y que, sin duda, la llevaron lejos, sintiendo ahora la satisfacción de haber hecho bien las cosas, ganando respeto y cariño. “Estoy contenta, haciendo la pega que me gusta. Me levanto feliz a trabajar, con un equipo donde hay humor y los afectos son reales; que no siempre se da en la tele. Además, en febrero me entregaron mi casa en Tunquén, que se ha convertido en mi refugio”.

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Para Salosny, su labor de conductora de TV tiene harto de compromiso social. Por eso aceptó la invitación de integrarse al directorio de la fundación Para la Confianza que preside José Andrés Murillo, que va en ayuda de los niños abusados. “Lo admiro a él, a James Hamilton y a Juan Carlos Cruz, ya que a partir de ellos con el tema Karadima hay un antes y un después respecto a los abusos de menores. Ahora estamos enfocados en cambiar la ley a una capaz de proteger, que nos haga tomar conciencia, que los niños no terminen como victimarios y no queden en impunidad los abusadores”.

—¿No le reabre heridas trabajar tan de cerca con el tema?

—No, al contrario, ayudar desde la experiencia me sana y hace bien; es una manera de devolver la mano, ya que para mí son temas que trabajé y están resueltos, aunque las heridas siempre estarán… Hay muchos tabúes todavía de los que hay que hablar para erradicarlos.

—¿A cuáles se refiere?

—A las culpas, al miedo de las familias a que se estigmatice el niño o el apellido, por eso muchas veces prefieren callar, cuando lo importante es no dejar solas a las víctimas. Una vez que se enfrenta el tema, claro que hay pérdidas, rupturas, todo dependerá de si la familia se une o no para ayudar.

—¿Cuál ha sido su fórmula personal para sanarse?

—Además del sicoanálisis que es concreto, no me fui por la evasión, sino por enfrentar y hacer el proceso. Seguí mi intuición, y si bien hay renuncias y pérdidas, la vida me ha ido compensando. Hoy estoy en el lugar y espacio que me he ganado a punta de trabajo interno y externo, porque he sido coherente conmigo, me hice caso en lo que creía que tenía que trabajar, no traicioné mis objetivos y viví la vida que quería, aunque no fuera convencional. También, me he preocupado de ser profesional. Tengo la convicción de que trabajar en televisión requiere un compromiso social, estar en sintonía con los problemas de la gente, que va en línea con lo que hago en el matinal.

—Ha dicho que está en una etapa de alivianar la mochila, ¿con qué carga aún?

—Ya no cargo con nada, cuando cumplí los 50 la solté, por eso lo celebré en grande. Me liberé cuando dejé de llorar por lo que no valía la pena, cuando abandoné los miedos injustificados, en el momento en que logré ver la real dimensión de la culpa y despojarme de ella. Ese fue un momento clave.

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—¿Con qué culpas cargaba?

—La culpa de no ser madre, de no sentirme libre para elegir la vida que quería; vivía dando explicaciones. Cuando te liberas de la culpa, recién ahí empieza el ejercicio de la libertad, de darte permisos, de sentirte orgullosa de ti, de tus momentos de valentía que fueron necesarios.

—¿Le queda alguna batalla pendiente?

—No, y no es que viva en la panacea, pero me gusta la vida que tengo, que elegí y la manera en que la vivo.

—¿Tampoco aspira a consolidarse con una pareja?

—No, en lo absoluto. Tengo cero rollos con quedarme sola, no es algo que ande buscando. Ahora no tengo a nadie. Si el amor llega bien, y si no, ¡también!

—¿No será una coraza por miedo a fallar?

—No, es un aprendizaje. A veces me han dicho que soy un poco fría, que me pongo una coraza como dices, incluso mis compañeros de programa me molestan con que no dejo entrar a nadie que no quiera, ¡y por supuesto que lo hago!; los seres humanos actuamos así. Hoy no me aferro a nada ni a nadie. Insisto, me gusta la vida que llevo, y en eso el cariño de la gente ha sido súper potente, me importa. Quizás una manera de retribuirle sería a través de la política, poniendo un restorán…

—¿En serio se presentaría a un cargo de elección popular?

—Me encanta la política, podría ser, hay harto de político en lo que uno hace en TV y trato de estar informada de todo. Me han dicho que debería presentarme a alcaldesa o diputada, incluso en el programa me molestan con que tengo vocación… Y ahora que lo pienso, ¡¿por qué no?! He estado en tantos escenarios, he hecho tantas cosas. Me gustaría, hay que ver qué va pasando…

—Sería una carta segura con su credibilidad y con el descrédito de los políticos actuales.

—Me da pena que esté todo tan oxidado. Es necesario el recambio, creo en ellos, no solo de tipo generacional, sino en la forma de ver y de ejercer la política. No digo que tenga la fórmula, pero estamos con tal nivel de desconfianza… Para que los cambios ocurran, se requiere la voluntad de ceder espacios y de estar conectados con lo que la gente de verdad necesita. La ciudadanía está empoderada y hay que escucharla.

—¿Entre sus batallas nunca estuvo recuperar un lugar en la TV?

—No era una ambición. Quizá pude pensarlo, pero no me quedo pegada; tal vez por eso se me han dado las oportunidades. En un momento incluso me vi fuera de la tele, estaba resignada y pensando en hacer otras cosas.

—¿Por qué pensaron en usted?

—Hay valoración por quien soy, por mi trayectoria. Fue apostar por alguien que estaba vigente, que hace bien la pega, que está muy bien evaluada y con estudios que lo avalan.

—¿Por qué TVN no lo estimó así? La gran crítica a las elites y a quienes toman las decisiones es que están disociados con respecto a lo que quiere la gente.

—Puede ser… Primero tiene que haber voluntad de sintonizar con el gusto y necesidades de las personas. En mi caso, hubo una apuesta y el resultado fue inmediato; ¡tenemos una gran sintonía! La sociedad ha ido cambiando, vienen las nuevas generaciones, me siento cada vez más cómoda, menos cuestionada. Me gusta el lugar donde estoy instalada, ser respetada y aceptada.

—¿Cuál es su relación con el éxito?

—Piola, no me consume las energías, ¡a diferencia de Lucho (Jara), por supuesto!… Tengo conciencia de estar en un programa exitoso, sin embargo, me lo tomo con humildad. Mi relación con el éxito es buena, de hecho no me costó nada renunciar a la TV para estudiar teatro. Nunca me creí el cuento, me sentía culpable de que me fuera bien; había cosas que no merecía. Fue bueno para domar el ego.

—¿Y hoy se lo merece?

—¡Me merezco todo lo que tengo! Estoy feliz, y más encima me dieron la oportunidad de tener un espacio en TV a los 52, eso es abrir puertas a un cambio. Antes para las mujeres era mucho más difícil, hoy existe conciencia de que es necesario que estén en pantalla, de que así tiene que ser. Debieran existir varias Kathy Salosny y muchas otras por venir.

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—¿Cómo se maneja con la guerra de vanidades en TV? Tendrá claro que su puesto es codiciado.

—No tengo rollos con el tema, en algún momento tendrán que venir los cambios, lo enfrentaré con tranquilidad y me reinventaré.

—¿No se ha vuelto más calculadora con el tiempo para mantenerse en TV?

—No, al contrario, hay que soltar y disfrutar lo que tienes. No soy estratega, me carga el lobby, mi única fórmula es mi trabajo diario, es ser súper profesional. No me exijo mantenerme por una cantidad de años, aunque tengo ganas de hacer TV por harto tiempo.

—Sin embargo, admitió que aprendió a dar combos de vuelta.

—Tengo los límites claros. Antes me costaba; ese fue el aprendizaje más duro que tal vez tuve en la vida. Permitía que me pasaran a llevar, en no ser como yo quería, cargaba con las proyecciones no resueltas de los demás y les daba la razón, postergándome, sin ser la mujer que quería ser ni tomaba el camino por donde quería ir.

—Y ahora, ¿cuándo da el manotazo?

—Cuando me hacen sentir vulnerable, no querida ni apreciada; me insegurizo y pierdo la confianza. Pero ya no pego; no estoy para eso. Tengo mi lado agresivo, aguerrido, que durante un tiempo me jugó en contra porque me defendía demasiado, tenía miedos. Hoy me salgo del ring, me retiro antes, no dejo que nadie me toque. No ve como una revancha personal ganarle en rating a las más jóvenes, aun cuando el 2010 fue reemplazada del BDAT por una de ellas, con el fin de “refrescar la pantalla”. “No me enfoco en que esté ganando, sino que haya un espacio donde coexistan jóvenes, otros no tanto y una mujer de 52, ¡porque es lo que corresponde! No porque cumplamos años, debemos restarnos. Me alegra el alma; era un cambio necesario y siento que hago un aporte concreto. Las mujeres tenemos que lograr esa equidad, es un camino eterno. Mientras más estemos ahí por trayectoria, historia, porque lo hacemos bien, ¡fantástico! La inclusión y los derechos femeninos es otro de los temas que me importan, porque también los he vivido en carne propia”.

—¿Cuál diría es su aporte?

—El humor, la sensibilidad con las cosas que ocurren, ser empática con el otro. Eso es importante para quien ejerce un rol social como el nuestro. En eso hay que creerse el cuento.

—¿Cuál es su visión de la crisis del BDAT y de la salida de Karen Doggenweiler, el último bastión que quedaba del programa?

—Es fuerte lo que ha pasado ahí, tal vez el proceso de cambio era necesario dadas las circunstancias. Allí se vivió una situación muy dolorosa y dramática (tras la muerte de varios integrantes, entre ellos Felipe Camiroaga) que, sumado a una serie de cosas, los llevaron a los resultados actuales. Y claro, como bien dices, Karen era el último bastión, parte del ADN del matinal… Tendrán que hacer los ajustes necesarios para volver a encontrar el riel o una nueva identidad; me imagino que estarán en eso. TVN hace rato que está en crisis. La pérdida de Felipe fue mucho más allá del programa, lo fue para el canal y el país. Era un tremendo comunicador. Le tengo un cariño entrañable a TVN, sólo les queda salir adelante.

—¿Cree que a Karen le costó la salida la tapada de boca a una mujer chilota que se expresó en contra de la Presidenta?

—Fue un acto involuntario, las redes sociales son súper crueles: Karen es una mujer de oficio, inteligente, con un carrete de aquellos, se le fue de las manos, no creo que haya querido censurar a alguien.

—A usted podría ocurrirle lo mismo.

—Aquí es cuando el oficio sirve, puedes dar vuelta la situación, aprovechar el momento o dar el espacio. Fue ingrato para Karen, creo que la sobrecastigaron.

 

Guido y Cristina El peso de llamarse Girardi

Posted on: June 30th, 2016 by Paula Palacios

Reconocen que son almas gemelas, pero muy distintos. Mientras Guido Girardi (55) siempre fue más formal, no fuma y recién a los 30 tomó su primer trago, su hermana Cristina (54) desde niña fue rebelde, contestataria y hippie, “¡un tiro al aire!”, confiesa riendo. A los 16 se fue a vivir un año a Francia, rebelándose al machismo de su casa, siendo la única mujer entre cuatro hermanos. Regresó a Chile por un par de años, estudió arte y luego partió por cinco a México donde cursó antropología, mientras vendía artesanía en la calle para mantenerse.

“Tuve una adolescencia compleja, necesitaba romper el molde, construir mi espacio… Y después Guido se volvió hippie también”, asegura Cristina. El la mira, ríe y aclara que su educación en la Alianza Francesa en tiempos de dictadura —“que en esos años era contestatario, de izquierda y agnóstico”, aclara—, despertó su lado más político, que desarrolló en plenitud como estudiante de medicina de la Universidad de Chile. Fue presidente del centro de alumnos y formó el primer movimiento ecologista universitario.

La distancia los acercó. Guido viajaba a verla, y cada vez que ella venía a Chile, él la invitaba a sus reuniones y la diputada terminó a cargo del proyecto Casa verde, del ala ecologista del PPD. “Cristina tenía una convicción política que la manifestaba con no estar aquí ni soportar la dictadura. Cuando llegó de México en los ’80, yo pensaba que si no tenía un ancla ni construía raíces, partiría de nuevo”.

Ahí el senador —que entonces era director del Sesma—, le sugirió que se presentara a las primeras elecciones municipales pos dictadura, y lo hiciera por Cerro Navia (ex Quinta Normal), ya que fue donde creció su familia y su abuelo Treviso fue alcalde por el PC. Y aunque ella nunca se imaginó en un cargo de elección popular y se resistía a la vida partidista, terminó 14 años como alcaldesa, saltando el 2010 al Parlamento como diputada PPD por el distrito Cerro Navia, Lo Prado y Quinta Normal; donde su hermano hace una década es senador.

Aunque las críticas y acusaciones de clientelismo suelen acompañarlo a él, fue Cristina la que hace unas semanas protagonizó una polémica con el renunciado al PPD, el diputado Pepe Auth, quien antes de partir acusó a Guido de “socio controlador” del partido. Por esos días la diputada le enrostró una supuesta inconsecuencia por querer permanecer en la bancada PPD a pesar de su retiro. “Cuando uno renuncia, y con la alharaca que lo has hecho, no hay medias tintas, o todo en la cama o todo en el suelo”, fueron sus palabras que encontraron una inmediata respuesta de Auth. El apuntó a su “indiferencia con el partido”, rematando con “si tu hermano no fuera senador en el mismo territorio donde fuiste candidata, seguramente serías diputada, pero no por el PPD”.

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—Es inusual verla en estas polémicas Cristina, ¿salió en defensa de su hermano?

—Cristina: Reaccioné porque es incoherente que Pepe renuncie y se mantenga en la bancada para mantener su cupo en Hacienda, y se lo dije. A los días, él respondió que mis críticas eran la postura de Guido, cuando él sabe que nunca lo he seguido a él ni a nadie del PPD.

—Dijo que era diputada por su hermano.

—Cristina: Afloró su pensamiento, que yo ¡valgo callampa! Pepe fue insolente y chueco, sabe que cuando salí alcaldesa Guido no era diputado.

—No es el primero que lo acusa de clientelismo y de controlar el partido.

—Cristina: Es un problema de poder, el cual no me interesa; jamás pelearía por un cargo. Nunca he sido parte de esa lógica —muy masculina— en que están Guido, Pepe y muchos. Tengo otra forma de ver las cosas, de construir comunidad, y el día que esto no tenga sentido, ¡chao nomás!

—Usted Guido ha justificado el poder por su liderazgo, ¿por qué quienes lo conocen no lo ven así?

—Guido: No creo en el liderazgo conferido por decreto, ni construí mi participación en política desde ser un burócrata del partido como lo hizo Pepe. Vengo del mundo de la sociedad, de la dirigencia estudiantil, del movimiento ecologista; fui siempre independiente y entré tarde a militar. Mi encuentro con la sociedad proviene de mi rol como director del Sesma, en que clausuré grandes empresas contaminantes como Watts o Soprole y apliqué las primeras normas de restricción vehicular en el país. En menos de un año la transformamos en una institución digna de la defensa de los derechos de la gente, sin miedo a los poderosos. Fui dos veces el diputado más votado de Chile antes de ser el presidente del PPD, y es precisamente por ese liderazgo ciudadano que es acumulativo.

—¿Niega que su hermano tenga actitudes de “padrino” como se le acusa, Cristina?

—Cristina: Para serte franca, nunca he participado en la dinámica interna del partido ni me ha interesado algún cargo. Cuando fui alcaldesa, sólo me importaban los problemas de Cerro Navia. He sido muy crítica con el PPD y con los gobiernos de la Concertación, porque los veía desconectados de la realidad, apoltronados en la lógica de la administración y de no cambiar nada. Recién la Nueva Mayoría vuelve a replantear los temas que dejó de lado por años, por eso me mantuve en la colectividad…, aunque ahora más que avanzar, siento que hemos retrocedido en los cambios. Por eso he vuelto a tener conflictos con La Moneda y el PPD, aunque no me complica vivir en la marginalidad.

—Militantes del PPD aseguran que la crisis del partido pasa por la izquierdización y no renovación de ideas.

—Guido: Fuimos los primeros en hablar de matrimonio homosexual, divorcio, aborto… ¿Sabes qué pasa?, estamos viviendo un problema global y local, y muchos por no entender los cambios que están ocurriendo, se quedan en las pequeñas discusiones, como estas descalificaciones por el poder que puedo tener, que más que una realidad, obedece a la incapacidad de plantear sus propias alternativas. No suelo recorrer el partido por reuniones políticas, sino para formar gente en materia ambiental, haciendo congresos del futuro, llevando científicos, dialogando sobre el agua, poniendo contenido. Hay crisis en las instituciones tradicionales, autoritarias y jerarquizadas, porque la sociedad que se viene es colaborativa, de integración y de redes, que no acepta las estructuras verticales. En ese sentido, la educación está obsoleta, hay que dejar de formar a los niños de manera vertical e incentivarles la curiosidad.

—Cristina: Es la gran discusión, y no tiene que ver con un tema de izquierdización, sino de mantener o no el modelo económico. Me sorprende que en este país, los tres derechos fundamentales, educación, salud y pensiones —que debe cautelar el Estado— sean los negocios más lucrativos.

—Guido, ¿por qué entonces la crítica se ha centrado en usted? Hasta Ricardo Lagos recogió el guante y llamó a terminar con el clientelismo.

—Guido: No sé por qué lo recoge… Hay una caricatura porque he tocado muchos intereses; recuerda la querella en mi contra de 15 ejecutivos de las AFP por decir que eran ladrones de cuello y corbata; terminé con el cheque en garantía, he votado en contra de los proyectos que me parecen negativos para el país. Con otros, instalamos una agenda de transformación, realizando congresos del futuro, con parlamentarios, rectores, premios nacionales de ciencia y Nóbeles, con la idea de democratizar el conocimiento. El oro del futuro es la ciencia y los datos. Esta es la discusión de hoy y no la pelea chica, con la cual me he puesto autista.

—De hecho, hace rato que no se le ve tan protagonista como antes.

—Guido: No me interesa meterme en la micro política. Estas rencillas solo enmascaran los temas fundamentales. Estamos enfrentados a una velocidad de cambios nunca antes vista. Estamos en la era del crispr cas 9 (tecnología que permite cambiar los genes), de la reprogramación celular, de la inteligencia artificial con emociones o de la big data en cuanto a cómo están usándose los datos que son el oro del futuro. Entonces la pregunta es cómo se gobierna con instituciones obsoletas y pensamientos lineales mientras los cambios ocurren a una velocidad fuera del alcance de éstas. “Las luchas de poder impiden conectarte y nunca te dejarán ver cómo cambia la sociedad ni cuáles son las necesidades reales”, señala la diputada sobre por qué el gobierno no se plantea estos temas. Su hermano agrega: “Y porque las elites viven en una frecuencia desacoplada con la frecuencia en que está la sociedad, entonces no la conocen. Por eso mi obsesión es democratizar el futuro, conocer a esa nueva sociedad. Por eso invitamos a científicos como Yuval Harari, Michael Sanel, Zygmunt Bauman, para ver el contexto en que se está desenvolviendo nuestra vida en el corto plazo, porque lo que está pasando en la ciencia, es lo que viene. En este contexto, la política debe trascender a la izquierda y derecha, despojarse de sus prejuicios para centrarse en cómo se gobernará. ¿Aceptaremos, por ejemplo, que existan máquinas más inteligentes que nosotros? Interviene ella: —Si, pero las preocupaciones de la política no sólo deben ser el futuro, también qué tipo de sociedad queremos, porque hasta ahora hemos reproducido todos los mecanismos para perpetuar el mismo sistema centrado en el consumo, individualismo y competitividad.

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—Con las elites mirando para otro lado, ¿qué tan solo se siente en su pelea, Guido?

—Guido: Al principio lo encontraban sospechoso, pero éstos son procesos. Cuando empecé en la lucha ambiental en el 78 estaba más solo aún; hoy por lo menos estoy acompañado por el mundo científico. En su momento logramos sacar la institucionalidad ambiental y ahora la Presidenta —producto de la presión— planteó la necesidad de un ministerio de ciencias. Chile debe tener un foco, un proyecto país, ordenar la educación desde el jardín infantil hasta la superior. Estamos en una reforma educacional, ¿para qué?, ¿qué técnicos tenemos que formar?, ¿en función de qué deben educarse los profesionales? Estas preguntas, que no se han planteado, son anteriores a la gratuidad.

—Cristina: La gratuidad no tiene ningún sentido si no sabes lo que vas a hacer; ponerla en el centro de la discusión es una trampa porque enmascara la discusión de fondo y no cuál es el objetivo que se busca. Si se subsidia la demanda y no la oferta —como ocurre ahora—, replicas el sistema actual y las mismas elites.

—¿No es rol de ustedes como parlamentarios plantearlo?

—Guido: ¡Por supuesto que se lo dijimos a la ministra! Estoy convencido de que cada territorio ecológico del país debe definir su vocación de uso y no las regiones administrativas. El desierto de Atacama, por ejemplo, debiera juntar el mundo que habita allí —universidades, intelectuales, comunidades indígenas, empresarios— y acordar cómo quieren insertarse en el siglo XXI. Esto es proyecto país que permite definir qué ciencias, institucionalidad, recursos, técnicos y profesionales se necesitan. Cómo es posible que tengamos diez doctores en sismología, ¡siendo el país más sísmico del planeta! En política esta conversación no se está dando, tampoco el tema de calidad.

—¿Por qué entonces votaron a favor de la Reforma Educacional?

—Guido: Porque, a pesar de todo, es un avance. Hay que poner el foco, fortalecer las universidades estatales primero y luego las públicas, y las privadas no debieran recibir financiamiento del Estado, con inserción de los estudiantes más pobres a las universidades de calidad.

—Cristina: En Educación Pública yo voté en contra de todo lo que era el mecanismo de subvención como financiamiento porque es precisamente el que perpetúa el sistema, quedando muchos temas fuera de discusión como, por ejemplo, una educación estandarizada que les exige a los niños determinada actitud porque hay Simce, terminando la mayoría de ellos medicados.

—¿Por qué una vez más no se hizo una reforma profunda y se llegó a lo menos malo?

—Guido: No hay agua en la piscina ni correlación de fuerzas. La derecha quiere reproducir un sistema de mercado de educación.

—Cristina: No solo la derecha…

—Guido: Hay parte de la Nueva Mayoría que también le interesa mantenerlo. Es difícil salir de la lógica del mercado cuando lo que produce felicidad hoy son las cosas… La Nueva Mayoría aún es una tarea incumplida. No ha logrado reconstruir una alianza, un diálogo con el mundo social. Si quiere proyectarse, debe entender que nunca más puede dejarlo afuera de las conversaciones.

—¿Satisfechos con la gestión de Michelle Bachelet?

—Guido: Hay pocos gobiernos que en tan poco tiempo hayan abrazado tantas reformas como ella. Y aunque cada una de ellas era una bala de plata, una posibilidad maravillosa para haber hecho un proceso democrático participativo, terapéutico, de abajo hacia arriba, algunos cometieron el error de transformarlas en reformas burocráticas, con discusiones a puertas cerradas en el Congreso, sin participación ciudadana. Esto hizo que la gente no solo se sintiera excluida, sino que cayó en la sospecha.

—¿Le interesa ser presidente, Guido?

—Guido: No, como dice Cristina, soy autista. Me mueven las pasiones, como los congresos del futuro, la lucha por los derechos. El PPD tiene cartas: Carolina Tohá, Ricardo Lagos Weber

—¿Y Lagos padre?

—Guido: Algunos que lo rodean —que son una mala compañía— lo quieren como restaurador del pasado de la vieja Concertación, del conservadurismo y la disciplina; sin tener prejuicios con él, no estoy en ese proyecto. Si, en cambio, quiere desafiar el futuro, colaborar a construir este proyecto país, poner el foco en el siglo XXI, entendiendo que la sociedad analógica, vertical, anacrónica y centralista del siglo XX se extinguió y entrar de lleno a lo que viene, con sus incertidumbres e incertezas, me parecería interesante. Eso sí estaré primero con las ideas, con los proyectos y después con las personas.

Kooza de Cirque du Soleil Caja de sorpresas

Posted on: June 30th, 2016 by Caras

Tras esta icónica carpa de líneas azules y amarillas se esconde todo el esplendor, la fragilidad y la identidad circense. Nueve días de trabajo, 70 camiones y unas 200 personas son necesarios para montar el Cirque du Soleil, una verdadera ciudad andante. Sus 17 mil metros cuadrados y 20 metros de altura se componen por el escenario —el Grand Chapitea—, la carpa de los artistas y la Vip Rouge.

Los siguen oficinas, talleres y la cocina que los reúne a todos. Esto convierte al Cirque en un lugar familiar. Bien lo sabe Patrick Flynn, el manager general de Kooza. “Este espacio se convierte en un pueblo más que en un sitio de trabajo. Llegamos muy temprano en la mañana y nos vamos muy tarde en la noche. Es un sitio de unión y de diversión. Los artistas, técnicos y productores vienen a aprender inglés, a hacer clases de yoga y toda una serie de actividades lúdicas, humanas y culturales. Con esto enriquecemos su experiencia y formamos justamente eso, la vida de pueblo”, cuenta. En medio de acentos británicos, argentinos, españoles, estadounidenses y chilenos, entre otros, montan la escenografía, el sonido y hasta las sillas. Cada trabajo cumplido termina con un “good job!” o un “bien cabros”, seguido de un aplauso colectivo. Y cuando ya está todo listo, poner un pie en la carpa del show te hace viajar de inmediato.

La mundialmente aclamada compañía canadiense se identifica por su mezcla única entre el circo y el teatro… pero esta vez es diferente: en Kooza —que en el idioma sánscrito significa caja— hay una vuelta al pasado, un regreso mucho más cercano a la tradición circense.

“Es un tributo. Volvemos a las raíces, a lo esencial del circo. Por eso hemos quitado mucha máquina y automatización y vemos lo simple: personas haciendo cosas extraordinarias. A diferencia de Corteo, por ejemplo, que tenía 30 motores que movían cosas, aquí hay sólo dos. Todo el resto es esfuerzo humano y eso se comunica al público y ellos responden, ya que con esto recuerdan al circo de su infancia”, explica Flynn. Se encienden las luces y luego, como si saliera de una caja de sorpresas, el trickster salta delante del inocente. Tienen colores similares, pero personalidades muy distintas.

El primero es encantador, sofisticado y a la vez rápido y ágil. Es el creador del mundo de Kooza y, como todo en este espectáculo, su nombre remite a una figura que en diversas mitologías es relacionada a carnavales. De él no se puede decir mucho más, porque como explican desde el Cirque, es un misterio y toda una revelación. El inocente, por su parte, es un melancólico e ingenuo.

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Podría ser un niño perdido que descubre este nuevo mundo, aunque ni en Kooza saben cuantos años tiene. Juntos transitan por esta historia de tradición que tiene dos puntos claves: las acrobacias y el arte de los payasos. La primera tarea la cumplen los nueve números que prometen tener al público al borde de su asiento. Los clásicos aros llegan de la mano de una de las mejores del mundo en esta especialidad, que con fluidos movimientos, destreza y hasta contorsionismo, hace girar hasta siete de ellos a la vez. Luego, una báscula lanza al aire a los acróbatas, que realizan saltos mortales que terminan incluso con zancos metálicos atados a sus piernas.

Uno de los momentos más emocionantes de todo el espectáculo es el del Charivari, donde el grupo de los House Troupe realiza pirámides humanas, volteretas en el aire y un temerario salto, que hay que ver para creer. Y cuando uno piensa que los artistas del Cirque han llegado al límite de la destreza humana, un grupo de jóvenes contorsionistas presentan un nuevo enfoque armónico de este arte: posiciones innovadoras, velocidad y movimiento al unísono que crea imágenes de escultural belleza.

Pero no es la única vez que Kooza da un paso más. El dúo de monociclo también muestra una nueva versión del clásico número, con un pasajero más en acción. Dos artistas recorren el escenario en un continuo baile de pareja donde se combinan el equilibrio, la acrobacia y la fuerza física. Individualmente, los gimnastas también sorprenden. Uno de ellos crea una torre de siete metros, montando ocho sillas y equilibrándose arriba de ellas haciéndolo parecer muy sencillo. Otra artista cruza el escenario en un trapecio, transformándose en diversos personajes que interactúan con los protagonistas.

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La tensión máxima se vivirá con dos actos: el alambre alto y la rueda de la muerte. En el primero, caminar sobre la cuerda floja no es suficiente para la sexta generación de la familia española Quirós, quienes realizan saltos y movimientos en el aire mientras la cruzan. Y el peligro lo sentirá hasta el público con la rueda, que es un verdadero desafío a la gravedad, que para los dos protagonistas de este acto, no existe. “Todos estos números son de un nivel de acrobacia nunca antes visto. Aquí tenemos algunos de los actos más peligrosos y complejos de circo, que dejan al público boquiabierto y los afecta emocionalmente.

De repente en este espectáculo, como no pasa en otros, el público se pone de pie después de una presentación para aplaudir, porque realmente se sorprenden por lo que han visto”, detalla el manager. Los escalofríos y el asombro que vive el espectador es la magia que tiene el Cirque du Soleil, pero ésta no está completa sin el humor y la comedia. El rey de los locos, un burlesco siempre despeinado y con una corona que tiene vida propia, sus bufones chiflados y extravagantes y un perro desquiciado que persigue a todo el mundo y es imposible de controlar, interactúan con el Trickster e Inocente, sacando risas a quienes los ven. Todo esto con una rutina tipo slapstick —como la de Charles Chaplin— que el creador de Kooza, David Shiner, integra muy bien, ya que él también fue payaso.

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Todo este viaje se completa con la música. Una combinación de influencias indias, poperas y afrocaribeñas acompañan a Inocente y al público. La banda —que en todo espectáculo de esta compañía toca en vivo— se ubica encima de la entrada de los artistas, en el Bataclán. Desde ahí también parten los números aéreos, tal como se hacía en la antigüedad. Por esto la estructura le da —como dice Flynn— un saborcito del circo tradicional de hace 100 años. Y como todo en Kooza tiene un porqué, los trajes igualmente intentan evocar esto. Muchas líneas, colores, y obviamente sombreros, le dan a cada personaje un look circense… pero dándole una vuelta especial, como sólo el Cirque du Soleil sabe hacer. Termina el show y la familia del circo canadiense se va a tomar una cerveza en Bellavista o a comer algo al Barrio Lastarria.

Disfrutarán de Chile hasta el 31 de julio, cerrando así seis meses de gira en Sudamérica. El siguiente destino es Australia, donde estarán por un año, luego dos en Asia del Pacífico. ¿Y qué pasa con Inocente y con el público? Desde el Cirque lo explican bien. “Inocente llega al fin del camino de Kooza como alguien nuevo, más integrado y colorido, tras descubrir en este mundo la alegría en la vida, la amistad y lo que es la maravilla. El público, por su parte, va a sentir una vuelta a su niñez. Si recuerdan la primera vez que fueron al circo, si quedaron maravillados, esa será su reacción. Se van a sentir muy involucrados en el show, porque eso es Kooza, una caja de sorpresas”.